Ing. Agr. Ma. Inés Di Nápoli – CEO & Co Fundadora PUMA

La pandemia por el nuevo coronavirus COVID -19 nos impone una serie de hábitos que debemos adoptar a nuestro día a día y nos invita a repensar la administración de las  horas del día, a repartir la duración de las actividades que podemos llevar a cabo y a ser conscientes del uso del siempre escaso y sobrevaluado tiempo.

El lavado de manos, el aislamiento social preventivo y obligatorio, el dejar más de un metro de distancia en caso de cruzarnos con alguna persona fortuitamente, sumar el tapaboca o barbijo casero a nuestro atuendo para las contadas oportunidades en que debemos cruzar la puerta de calle son, entre otras, las adquisiciones que sumamos a nuestra cotidianeidad.  

¿Y si nos permitiéramos, también, incorporar y familiarizarnos con modalidades que sabemos están disponibles hace rato pero que no hemos podido darles protagonismo por diversas razones?

La adversidad del COVID-19 nos empujó a cambiar hábitos en la vida cotidiana y nos desafía  a adoptar nuevos que podrían impactar positivamente en el sector agroalimentario, profesionalizando aún más la actividad y reafirmando el liderazgo del sector en la Región.

Nos encontramos con cambios en la modalidad de las comunicaciones; adopción de nuevas tecnologías para brindar por ejemplo capacitaciones virtuales y convocar a expertos de distintas zonas del país; concretar reuniones remotas con clientes siendo conscientes de la premisa de “Cuidarnos entre todos” pero entendiendo la necesidad de seguir en marcha.

El campo no puede frenar, ni parar, ni siquiera demorarse. Las empresas agropecuarias cada día almacenan mayores volúmenes de datos provenientes de distintas fuentes. Y en este punto, insisto, estamos frente a una oportunidad de crecimiento del sector de la mano de la digitalización de datos y la trazabilidad para identificar los sucesos y las distintas etapas en el proceso productivo, respectivamente.

Para dar un ejemplo, en PUMA tenemos una solución que llamamos Control de Cosecha, que permite entre otras cosas, contabilizar pérdidas de cosecha y evaluar contratistas, los datos que surgen de este monitoreo, se integran a un reporte que cada cliente puede consultar de manera online cuando lo necesite. Lo mismo sucede con reportes de estimaciones de rendimiento por cultivo, dato que permite a las empresas tomar decisiones relativas a la logística de comercialización.

La producción primaria digitalizada permite que las estrategias y protocolos de manejo sean parte de un proceso inteligente, colectivo, auditable, medible y susceptible de ser mejorado, disminuyendo la incertidumbre, colaborando en la logística y mejorando las estrategias del negocio. Facilita la trazabilidad de cada lote, la toma de registros, el monitoreo en tiempo real y con ello las posibilidades de intervención en momentos claves.

Lo cierto es que hoy,  de cara a la campaña de cosecha fina, estamos recibiendo muchas consultas y solicitudes de empresas que están pensando en incorporar soluciones tecnológicas que les permitan monitorear cultivos y procesos para capitalizar el valor de los datos. Crecer a pesar de la coyuntura. Creo que es el momento. Además de incorporar nuevos hábitos cotidianos, es tiempo de  incluir otros que impacten el sector, incrementen la rentabilidad del negocio, agreguen valor y ayuden a tomar mejores decisiones.

PUMA fue creada con el objetivo de facilitarle la digitalización a las empresas y agregarle  valor y conocimiento a partir de sus propios datos. De esta forma, bajan sus costos, ahorran tiempo, optimizan recursos, predicen comportamiento de los cultivos, tienen trazabilidad y toman mejores decisiones.

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