Impacto de estrategias de fertilización sobre productividad, calidad y eficiencia en el uso del agua
Por: Esteban Ciarlo1,2; M. Fernanda Gonzalez Sanjuan1, y Franco Córdoba1
1 Fertilizar AC / 2FAUBA
Introducción
El trigo constituye uno de los pilares de los sistemas productivos agrícolas en Argentina y a nivel global, no solo por su aporte a la rotación y sustentabilidad de los sistemas, sino también por su rol estratégico en la seguridad alimentaria. Como principal cultivo invernal en amplias regiones productivas, su contribución a la generación de divisas, el agregado de valor en la cadena agroindustrial y su participación en la dieta humana —como base de alimentos esenciales— lo posicionan como un cultivo clave desde lo económico y lo social.
En este contexto, la nutrición del cultivo emerge como uno de los factores determinantes para alcanzar niveles de producción acordes al potencial de cada ambiente. La adecuada provisión de nutrientes no solo impacta sobre el rendimiento, sino que también define atributos de calidad industrial y comercial del grano. Entre ellos, el contenido de proteína resulta especialmente relevante, dado su efecto directo sobre la aptitud panadera y el valor del producto final.
Durante la última campaña, en distintas regiones trigueras del país, se evidenciaron niveles de proteína por debajo de los estándares requeridos por la industria, situación que en muchos casos estuvo asociada a esquemas de fertilización nitrogenada insuficientes o desajustados respecto de la oferta ambiental y los objetivos de rendimiento. Este escenario vuelve a poner en agenda la necesidad de repensar las estrategias de manejo nutricional, particularmente en lo que respecta al nitrógeno, nutriente clave en la determinación del rendimiento y la calidad proteica del grano.
En este marco, resulta fundamental generar y difundir información técnica basada en redes de ensayos que permitan ajustar recomendaciones de fertilización a condiciones locales. El presente trabajo reúne resultados obtenidos en distintas localidades, con el objetivo de aportar evidencia sobre el impacto de la nutrición —y en particular del manejo del nitrógeno— en la producción y calidad de trigo, contribuyendo así a una toma de decisiones más eficiente y sustentable por parte de los productores.
Objetivo del trabajo
En este contexto, el presente trabajo tiene como objetivo evaluar el impacto de distintas estrategias de nutrición sobre la productividad del cultivo de trigo, considerando tanto el incremento en la oferta de nutrientes como la intensificación en las dosis aplicadas. En particular, se busca analizar en qué medida un manejo nutricional más ajustado a la demanda del cultivo permite incrementar los rendimientos y contribuir al cierre de las brechas de producción observadas entre los sistemas actuales y su potencial.
Asimismo, se propone cuantificar la respuesta del cultivo en términos de eficiencia en el uso de los recursos, con especial énfasis en el agua, principal factor limitante en muchos ambientes productivos.
De esta manera, el trabajo busca aportar evidencia experimental que contribuya a una comprensión más integral del rol de la nutrición en la producción de trigo, integrando la producción de grano con indicadores de eficiencia, en pos de sistemas más productivos y sustentables.
Metodología de trabajo
Los resultados presentados en este trabajo provienen de una red de ensayos de nutrición conducidos en lotes de producción comercial, bajo la modalidad de franjas en campos de productores. Estos ensayos, que para el caso del trigo contemplan veinte casos (n=20), se establecieron en distintas regiones productivas representativas de ambientes semiáridos y subhúmedos, manteniendo en todos los casos el manejo agronómico habitual definido por el productor (fecha de siembra, cultivar y control de malezas, plagas y enfermedades), bajo sistema de siembra directa. Asimismo, no se incluyeron secuencias en sistemas mixtos con pastoreo de rastrojos ni pastoreo directo de los cultivos, ni se contempló el uso de riego en los lotes ensayados.
Los ensayos corresponden a una red de largo plazo, en la cual las estrategias de nutrición se sostienen en las mismas franjas a lo largo de las campañas, permitiendo evaluar efectos acumulativos del manejo de la fertilización sobre la productividad y la calidad del cultivo.
Se evaluaron cuatro estrategias de nutrición (tratamientos) sencillos de tipo on farm (los sitios son las repeticiones): i) un testigo sin fertilización; ii) un tratamiento representativo del manejo frecuente o habitual en la zona; iii) un tratamiento mejorado, que incorpora una mayor provisión de nutrientes y dosis superiores respecto al manejo frecuente, ajustado a criterios técnicos y económicos para cada ambiente; y iv) un tratamiento completo, que contempla altas dosis de los nutrientes más relevantes (en general nitrógeno N, fósforo P, azufre S) para el cultivo e incluye, en general, la aplicación del micronutriente más limitante en cada sitio, en general zinc (Zn). Las dosis usadas para los cultivos de trigo fueron las siguientes (Tabla 1):
Tabla 1. Dosis de los nutrientes (en kilogramos por hectárea) en los tratamientos de fertilización aplicados: nitrógeno (N), fósforo (P), azufre (S) y Zinc (Zn).

Las dosis y fuentes de nutrientes aplicadas en cada tratamiento fueron definidas por el responsable técnico local en función de las características edáficas, el ambiente productivo y el potencial de rendimiento del sitio. Las aplicaciones se realizaron siguiendo prácticas habituales de manejo en cada región.
Al momento de la cosecha, se determinó el rendimiento en grano de cada tratamiento, expresado en base a humedad comercial (14%). Las respuestas se indican a través del uso de rendimientos relativos (RR), tomándose como referencia al tratamiento i testigo de acuerdo a la siguiente fórmula:
RR trat x = Rend (kg/ha) del tratamiento x / Rend (kg/ha) del tratamiento testigo
Asimismo, se cuantificaron las concentraciones de nutrientes en grano en los tratamientos testigo (i) y completo (iv), permitiendo evaluar aspectos vinculados a la calidad del producto y la nutrición del cultivo.
Con las lluvias durante el ciclo del cultivo se comparó la eficiencia de uso de agua (EUA) del cultivo de trigo entre los tratamientos aplicados, estimada como la producción de grano (kg/ha) por mm de agua precipitado.
Se realizaron análisis de varianza (ANOVA) convencionales de 1 factor (estrategias de fertilización), aplicándose tests de comparaciones múltiples (por DGC) cuando el valor p del ANOVA fue menor a 0,1.
Resultados
Los rendimientos de los cultivos de trigo en los distintos tratamientos oscilaron entre 2838 y casi 4500 kg/ha, con un promedio para todos los sitios de 3716 kg/ha (Tabla 2).
Tabla 2. Rendimientos absolutos (kg/ha) del cultivo de trigo bajo diferentes estrategias de nutrición.

Los rendimientos relativos aumentaron entre un 25 hasta un 62% por sobre el testigo, con diferencias significativas entre tratamientos (Figura 1).

Figura 1. Rendimientos relativos del cultivo de trigo bajo diferentes tratamientos (Estrategias de fertilización). Letras diferentes indican diferencias estadísticamente significativas (p<0,0001).
En promedio, el incremento en la oferta de nutrientes se tradujo en aumentos significativos en la producción, destacándose especialmente las diferencias entre el tratamiento testigo y las estrategias que incorporaron fertilización balanceada (tratamiento completo). El tratamiento frecuente, representativo del manejo habitual de los productores, mostró mejoras de rendimiento respecto al testigo sin fertilización; sin embargo, estas respuestas resultaron inferiores a las observadas en los tratamientos mejorado y completo. En este sentido, la estrategia mejorada —basada en una mayor reposición y ajuste de nutrientes— permitió capturar una proporción importante de la brecha de rendimiento, mientras que el tratamiento completo alcanzó, en general, los mayores niveles de producción, acercándose al potencial de cada ambiente.
En relación con la calidad del grano, los tratamientos con mayor provisión de nitrógeno mostraron incrementos en la concentración de proteína, confirmando el rol central del nitrógeno en la definición de este parámetro (Tabla 3). No obstante, otros nutrientes como el fósforo, que se aplican en menores cantidades, o como el potasio, que no se agrega en casi ningún plan de fertilización de la región, disminuyeron su concentración en grano como consecuencia de la dilución en mayores rendimientos en el tratamiento completo.
Tabla 3. Contenido de proteína, fósforo, potasio y azufre en los granos de trigo en los tratamientos Testigo sin fertilizar y tratamiento Completo.

Por otra parte, la eficiencia en el uso del agua (EUA) se vio favorecida por la mejora en la nutrición del cultivo, con diferencias significativas (p<0,05) entre tratamientos (Figura 2).

Figura 2. Eficiencia en el uso del agua (EUA) del cultivo de trigo bajo diferentes tratamientos (Estrategias de fertilización). Letras diferentes indican diferencias estadísticamente significativas (p<0,05).
A medida que se incrementó la disponibilidad de nutrientes se observó una mayor producción de grano por unidad de agua consumida, reflejando una mejor capacidad del cultivo para transformar los recursos disponibles en biomasa y rendimiento. Este comportamiento fue consistente a medida que mejoraban las estrategias de fertilización, reforzando la idea de que la nutrición balanceada no solo impacta en la producción absoluta, sino también en la eficiencia del sistema.
Conclusiones
Los resultados obtenidos en la red de ensayos evidenciaron una respuesta consistente del cultivo de trigo a la intensificación de la nutrición. Al analizar los resultados en términos relativos, se observó que la brecha de rendimiento entre el manejo frecuente y el tratamiento completo es importante, evidenciando oportunidades concretas de mejora a partir de una nutrición más intensiva.
La concentración de nutrientes en granos es una variable que depende no sólo de la nutrición con el nutriente en particular, sino también del efecto sobre el rendimiento de otros nutrientes, e incluso de otros factores que afectan la producción del cultivo. En este caso pudimos observar que el nitrógeno pudo concentrarse en función a ser el nutriente que se aplicó con las mayores dosis, mientras que otros como el fósforo parecieron diluirse en un mayor rendimiento en el tratamiento más intensivo.
Una nutrición balanceada permitió además transformar de manera más eficiente el agua consumida en biomasa y rendimiento, mejorando así la productividad del sistema en su conjunto. En este sentido, los resultados de la red ponen de manifiesto que la intensificación de la nutrición en trigo constituye una herramienta clave para aumentar la productividad, mejorar la calidad del grano y optimizar el uso de los recursos, contribuyendo así a sistemas más eficientes y sustentables.





























