Mauricio Groppo comenzó en la ganadería desde chico, de la mano de su padre. Es tercera generación: su abuelo arrancó con un emprendimiento de ganado en 1961.
Era comerciante, no venía del rubro ganadero, y una de sus inversiones para salirse de lo comercial fue un rodeo de Angus.
Por: Sebastián Nini
En ese momento, su padre —muy joven, con 14 o 15 años— empezó a trabajar junto al abuelo. Tres años más tarde comenzaron con la cría: primero de pedigree, luego con puro controlado. Las primeras crías nacidas en La Sultana datan de 1964.
En los años 90, Mauricio terminó el secundario y estudió Agronomía en la Universidad Nacional de Córdoba. En 1997 volvió a Bell Ville, su lugar de origen. Se incorporó a la empresa familiar y, por otro lado, también hacía algunos trabajos particulares de asesoramiento. En 2003 se dividió la empresa familiar que había formado su abuelo. Junto a su padre continuaron con la cría y la producción de genética, y en 2004 comenzaron a trabajar con Brangus.
La decisión de incorporar Brangus tuvo relación directa con el contexto: el crecimiento de la agricultura y el desplazamiento de la ganadería hacia el norte. Vieron más potencial en los campos del norte y arrancaron con Brangus y Angus. Además, una de las empresas que asesoraba era Rancho Grande, donde en paralelo comenzó a conocer más sobre Brangus. A medida que se fue involucrando con el mundo de la raza, notó que la ganadería —no solo en Argentina, sino también a nivel mundial— crecía hacia el trópico y el subtrópico. En ese proceso, pudo ver cómo Brasil se convertía en el primer exportador mundial de carne: todo sucedía en el área tropical y subtropical. Brangus tenía un potencial determinado, y por eso se metieron de lleno con la raza. Para 2019, ya estaban completamente volcados a Brangus.

¿Cómo fue tu llegada a la Asociación Argentina de Brangus? ¿Qué te motivó a asumir el rol de participar en la gestión?
Me empecé a vincular con Brangus en 2003, justo cuando se realizó el Congreso Mundial de la raza en Argentina. En ese momento estaba con Rancho Grande preparando sus animales para presentar en la pista. En 2004 comenzamos a criar, y ya para 2007 Pedro Borgatelo me invitó a participar en la Comisión de Exposiciones. Ahí empecé a involucrarme y a asistir a las reuniones de la Comisión Directiva Abierta.
Arranqué en la Comisión de Exposiciones y en 2012, ingresé a la Comisión Directiva. Siempre me gustó participar, tanto en esta raza como en otras instituciones. Es clave que quienes forman parte de una institución o de un negocio, en el ámbito que sea, se involucren. Tenemos que destinar parte de nuestro tiempo a eso. Creo que esa fue mi motivación principal: estar siempre participando en la gestión. Soy de los que prefieren pelearla desde adentro.
Desde tu mirada, ¿cuáles son hoy las principales fortalezas que tiene Brangus en la Argentina?
Una de las ventajas comparativas más grandes que tiene la raza es que, al ser sintética, está conformada por Angus —como componente británico— y por un componente cebuino. Esa posibilidad de combinar entre un cuarto y tres cuartos de sangre cebú hace que la raza sea viable desde la región templada hasta el trópico. Me parece una ventaja muy interesante.
Además, el Brangus argentino tomó una decisión hace treinta años: eliminar los quebrados, esos porcentajes intermedios. Nuestra raza es completamente Brangus, desde un cuarto hasta tres cuartos de sangre cebú. Cada criador puede definir el biotipo que más le sirve para su ambiente y criar en función de eso.
Entonces, se puede hacer un Brangus más británico en la región templada, y uno más cebuino en la región tropical.
El Congreso Latinoamericano de Brangus, será en Nuevo León, México, del 20 al 26 de octubre.
¿Qué atributos de la raza están marcando diferencia en los sistemas productivos actuales, tanto en el norte como en otras regiones del país?
El promedio que busca la raza es el tipo tres octavos, con adaptación de pelo corto y características de carcasa muy interesantes. Creo que en eso avanzó muchísimo la raza en los últimos quince o veinte años: en lograr condiciones carniceras que se pusieron a la par de las británicas por excelencia, que históricamente comandaron el comercio mundial de carne.
Esa versatilidad es lo que hace que Brangus sea hoy tan importante en múltiples sistemas productivos, en distintos climas de nuestro país y también en toda Sudamérica y Centroamérica.
¿Y cuáles son los desafíos o debilidades que enfrenta la raza en este contexto? ¿Hay cuestiones de mercado, genética, comunicación o posicionamiento que considerás clave trabajar en el corto y mediano plazo?
Un desafío importante es trabajar más en lo que refiere a la calidad de carne. Ya estamos haciendo cosas, pero hay que avanzar. Mostrar que Brangus está muy bien en ese aspecto, y que con el mejoramiento genético vamos a seguir mejorando. En nuestro programa genético hay evaluaciones permanentes de carcasa. También debemos avanzar en las mediciones dentro de la industria, en los frigoríficos, y hacerle llegar esa información al consumidor.
Creo que Brangus está destinada a proveer carne de calidad en áreas donde hoy se produce cantidad, pero no necesariamente calidad: zonas subtropicales y tropicales. En las regiones templadas dominan las británicas, especialmente Angus, con una marca mundial muy consolidada. En el trópico y subtrópico, Brangus tiene la responsabilidad de buscar ese nivel de excelencia. Para lograrlo, hay que medir.

Sabemos que Brangus tiene una agenda de exposiciones y eventos muy activa. ¿Qué novedades se vienen en materia de remates, ferias, jornadas técnicas o presencia internacional? ¿Hay alguna actividad que te entusiasme especialmente?
La raza tiene un calendario muy movido en este 2025. Ya hay más de 115 remates en lista. Las exposiciones suman cerca de 30, incluyendo algunas nuevas, como la de este año en Curuzú Cuatiá, Corrientes. La verdad es que se ha movido muy bien todo el tema de remates y exposiciones.
También hicimos varios días de campo para llegar a los productores comerciales y contarles lo que estamos haciendo a nivel de raza. Por otro lado, tenemos mucha presencia en los países vecinos, en sus principales exposiciones: Uruguay, Brasil, Paraguay. Hay un vínculo muy fuerte y mucha genética argentina allá. Es un lazo bien marcado entre los criadores del MERCOSUR.
Además, se vienen dos eventos importantes: el Congreso Latinoamericano de Brangus, que será en Nuevo León, México, del 20 al 26 de octubre. El Congreso Mundial de Brangus en Brasil, entre el 12 y el 24 de marzo de 2026.
La genética argentina tiene cada vez más presencia en el exterior. ¿Cómo está posicionada Brangus en el plano internacional? ¿Qué oportunidades ves para seguir expandiendo la raza fuera del país y qué rol juega la Asociación en ese proceso?
La genética Brangus está muy presente en América del Sur y también está entrando en varios países de América Central. Sin duda, si tuviésemos protocolos sanitarios, podríamos estar en más mercados, como México o Sudáfrica. Hoy, lamentablemente, no contamos con esos acuerdos.
Con los países que sí están abiertos, enviamos mucha genética desde Argentina. También somos usuarios de genética extranjera, aunque en menor medida.
“El Congreso Mundial de Brangus, en Brasil, se hará del 12 al 24 de marzo de 2026″
Por último, si tuvieras que definir en una frase lo que significa Brangus para vos, ¿cuál sería? ¿Qué te gustaría que quede como legado de tu paso por la presidencia de la Asociación?
Hay algo que siempre me gusta decir, y llevo este mensaje a todos los lugares donde me toca estar: lo que hizo que me volcara cien por ciento a la raza es su versatilidad y practicidad. La capacidad de adaptarse al medio y producir carne de calidad permite desempeñarse desde la región templada, pasando por el subtrópico, hasta el trópico.
Para mí, Brangus es la herramienta fundamental para producir carne de calidad en cualquiera de esos puntos en los próximos años. Ese es el motivo por el cual me moviliza tanto la raza, y trato de llevar ese mensaje todos los días, allá donde me toca estar.
Gracias Mauricio!




























