Mauricio Tomasin: “La trazabilidad es la base del Programa”

Maíz Flint: el cultivo que premia la calidad y abre la puerta a mercados premium Por Lic. Juan Ignacio Alaise – Horizonte A Con más de 25 años de experiencia en este segmento, ACA consolidó un Programa que combina genética, trazabilidad y acompañamiento técnico para abastecer a la industria alimenticia europea. Mauricio Tomasin, técnico en […]

julio 27, 2026

Maíz Flint: el cultivo que premia la calidad y abre la puerta a mercados premium

Por Lic. Juan Ignacio Alaise – Horizonte A

Con más de 25 años de experiencia en este segmento, ACA consolidó un Programa que combina genética, trazabilidad y acompañamiento técnico para abastecer a la industria alimenticia europea.

Mauricio Tomasin, técnico en semillas de ACA, explica por qué el maíz Flint dejó de ser un cultivo de nicho para convertirse en una alternativa rentable para los productores que buscan diferenciarse.

Hoy, producir Flint ya no significa resignar potencial, sino acceder a un negocio que remunera la calidad y ofrece una alternativa de mayor valor agregado dentro de un cultivo tradicional. 

En ese camino, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) lleva más de dos décadas desarrollando un programa que integra genética, trazabilidad, asesoramiento técnico y comercialización, con un objetivo claro: producir un maíz capaz de cumplir los exigentes estándares de calidad que demanda la Unión Europea.

"El maíz Flint hoy es una opción para cualquier productor que quiera diferenciarse y hacer una especialidad dentro de un commodity", resume Mauricio Tomasin, quien detalla cómo funciona un sistema que permite obtener una bonificación económica a cambio de garantizar un producto destinado exclusivamente al consumo humano.

Un híbrido pensado para un mercado específico

Dentro del portfolio de maíces de ACA, el protagonista del programa es el ACA 514, un híbrido sin eventos biotecnológicos desarrollado específicamente para este negocio.

La ausencia de eventos transgénicos no es un detalle menor. Es, justamente, uno de los principales requisitos exigidos por los compradores europeos, que demandan un grano libre de contaminación genética y con identidad preservada desde la producción de la semilla hasta el embarque.

"Todo comienza desde la producción de la semilla. Se realizan controles permanentes y análisis de laboratorio para garantizar que no exista contaminación. Esa trazabilidad es la base del Programa", explica Tomasin.

El ACA 514, además, reúne una serie de características agronómicas que favorecen este sistema: es un híbrido de ciclo intermedio-corto, presenta una elevada velocidad de secado, excelente comportamiento frente al vuelco y quebrado, buena sanidad y una calidad de grano que supera ampliamente los parámetros exigidos por el mercado Flint.

Una de sus principales ventajas es la posibilidad de cosecharlo a fines de marzo, incluso antes que la soja. Esa precocidad no solo mejora la logística del establecimiento, sino que también reduce considerablemente el riesgo de contaminación, ya que las cosechadoras y los camiones comienzan la campaña prácticamente limpios.

Del campo argentino a la mesa europea

Todo el esfuerzo realizado durante el ciclo del cultivo tiene un destino muy definido.

La producción obtenida bajo el programa Flint se exporta principalmente a Polonia, España y el Reino Unido, donde se utiliza para la elaboración de polenta, cereales para desayuno, snacks y productos de la industria cervecera.

"Estamos hablando de un maíz destinado 100% al consumo humano. Por eso las exigencias son mucho mayores que en un maíz convencional", señala Tomasin.

Actualmente, ACA es el principal exportador argentino de maíz Flint. Durante la última campaña comercializó unas 123.000 toneladas, mientras que para la campaña actual proyecta superar las 140.000 toneladas con destino a la Unión Europea.

El gran cambio de paradigma

Quizás uno de los aspectos más interesantes del programa sea cómo evolucionó a lo largo de estos años.

Cuando ACA comenzó a trabajar con Flint, la lógica indicaba que debía sembrarse en ambientes de menor potencial, donde la diferencia de rendimiento respecto de un híbrido convencional fuera menos evidente.

Sin embargo, la experiencia mostró exactamente lo contrario.

"Nos dimos cuenta de que el Flint debía ir a los mejores ambientes. Allí obtenemos los rindes, pero sobre todo alcanzamos la calidad que exige el mercado. Si el grano no cumple los parámetros de Flint, el negocio deja de existir", explica Tomasin.

Por eso, hoy las principales zonas de producción se concentran en el norte de Buenos Aires y el sur de Santa Fe, especialmente en partidos como Pergamino, Colón y Ferré, donde los altos potenciales productivos permiten expresar tanto el rendimiento como la calidad industrial del cultivo.

Una bonificación que marca la diferencia

La rentabilidad continúa siendo uno de los principales motores del programa.

El productor comercializa el grano tomando como referencia el precio del maíz disponible y, sobre ese valor, recibe una bonificación en dólares si cumple con todos los estándares exigidos.

Según los cálculos presentados por ACA, un lote de Flint con un rendimiento de 9 toneladas por hectárea puede generar aproximadamente 180 dólares más de margen bruto, por hectárea, que un maíz convencional de 11 toneladas. Incluso frente a un cultivo de soja de alto rendimiento, la diferencia económica continúa siendo favorable para el Flint.

"Lo atractivo es justamente esa bonificación. Nadie asumiría los cuidados adicionales que requiere este sistema si no existiera un beneficio económico claro", resume Tomasin.

La trazabilidad como condición indispensable

A diferencia del maíz comercial, en el Flint la calidad no depende únicamente de lo que ocurre dentro del lote.

Toda la cadena debe funcionar de manera coordinada.

Desde la elección del lote hasta la limpieza de la cosechadora, el transporte, el almacenamiento y el embarque, cada paso puede definir si el productor conserva o pierde la bonificación.

"Podés hacer todo perfecto durante el cultivo, pero si el camión llega con una semilla transgénica o con restos de otro grano, el lote puede ser rechazado", advierte.

Para minimizar ese riesgo, ACA exige que todos los lotes del programa sean registrados en su plataforma ACA Mi Campo, donde se realiza un seguimiento permanente de cada establecimiento y se documenta toda la información necesaria para garantizar la trazabilidad.

Mucho más que una bolsa de semillas

El acompañamiento es otro de los pilares del programa.

Además del híbrido específico, ACA pone a disposición de los productores una red de cooperativas y Centros de Desarrollo Cooperativo que brindan asesoramiento durante todo el proceso productivo.

Ese acompañamiento incluye recomendaciones sobre manejo, control de plagas y enfermedades, fertilización, monitoreo de los lotes y seguimiento de la cosecha, además de actuar como nexo comercial con los compradores europeos.

"ACA está presente en toda la cadena. Desde la semilla hasta la exportación, acompañamos al productor para que pueda llegar al mercado con todas las garantías que exige este negocio", destaca Tomasin.

Una oportunidad para diferenciarse

Después de más de 25 años de experiencia, el Programa Flint de ACA continúa evolucionando, pero mantiene intacta su esencia: producir un maíz de alta calidad destinado a un mercado dispuesto a pagar un diferencial por esa especialización.

Lejos de ser un cultivo reservado para unos pocos, hoy representa una alternativa concreta para aquellos productores que buscan agregar valor, diversificar su negocio y acceder a mercados internacionales cada vez más exigentes.

"El maíz Flint permite diferenciarse. Seguís haciendo maíz, pero ya no producís un commodity: producís un alimento destinado al consumo humano, con un valor agregado que el mercado reconoce", concluye Tomasin.

Para acceder a la bonificación económica, el cultivo debe cumplir una serie de requisitos de calidad y manejo:

  • Utilizar un híbrido sin eventos biotecnológicos (No GMO).
  • Mantener un aislamiento mínimo de 250 metros respecto de otros maíces transgénicos o diferir la fecha de floración para evitar cruzamientos.
  • Elegir lotes donde no haya habido maíz en la campaña anterior, evitando la presencia de maíz guacho.
  • Garantizar la limpieza de cosechadoras, camiones y equipos de transporte para eliminar cualquier posibilidad de contaminación.
  • Registrar el lote en la plataforma ACA Mi Campo, que permite realizar el seguimiento y la trazabilidad del cultivo.
  • Cumplir con los parámetros de calidad exigidos para el mercado Flint:
    • Peso hectolítrico superior a 79 kg/hl.
    • Peso de mil granos superior a 256 gramos.
    • Índice de flotabilidad inferior al 20%.
    • Vitreosidad superior al 92%.
    • Granos sin hendiduras y con la coloración característica del Flint.