No es la primera vez que tengo la oportunidad de hablar con Néstor Cestari. Es un tipo afable, simpático, con las ideas claras y de esos a los que da gusto escuchar hablar. Es un conciliador, no confronta, expone y convence. Un tipo que nació entre los fierros. Nativo de la metalmecánica, seguramente no exageraría si dijera que su cuna fue una tolva.

Por: Sebastián Nini -Periodista

Fue su abuelo el que trajo de Europa el oficio, el que arrancó en la Argentina como un verdadero artesano en la herrería y el que puso en funcionamiento ese sueño que es hoy industrias metalúrgicas Cestari en el año 1927. A Néstor le vuelve el recuerdo del trato que su abuelo tenía con la fragua y el martillo, con fuerza y cariño, siguiendo un ritmo. Luego, siguió su padre, que empezó a hacer las tolvas de descargas por gravedad, es decir, una tolva que descargaba en un chimango y éste descargaba en los camiones. Después fue el turno de Néstor y hoy ya está la cuarta generación a todo vapor trabajando junto a él. Pero, esta nota no es sobre la empresa que lo vio nacer sino sobre el hombre que hoy es el presidente de la Cámara Argentina de fabricantes de maquinaria agrícola (CAFMA).

Néstor, ¿Cómo está hoy la maquinaria Agrícola en este contexto económico y sanitario?

En esta época estamos trabajando con entregas a 30 o 45 días, sin estar desbordados, estamos bien. Lo que nos preocupa es que, un poco, estamos colgados de la rama, porque por cualquier problema en medio de esta pandemia se puede complicar y hay que cerrar. Existe una gran incertidumbre. Ha habido problemas en Marcos Juárez, en Casilda. Basta que uno viaje de un lado a otro y se provoca un desastre. Desde luego que tiene que ver con las irresponsabilidades que cometemos todos. En la fábrica la gente cumple con los protocolos, que son muy estrictos, y no hay contagios. El riesgo son los fines de semana, cuando viene gente de afuera y se junta con gente del pueblo o cuando hay tránsito de un lugar a otro.

¿Cómo llega Néstor Cestari a ser el presidente de CAFMA?

– Tal vez de casualidad -dice, y se ríe.

Yo voy a CAFMA desde antes de llegar a la mayoría de edad, no tenía 18 años y acompañaba a mi padre a las reuniones de la Cámara. Él nunca quiso ser más que un vocal. Siempre estuvo, participó, fue una persona muy respetada en CAFMA. Colaboraba, era un referente, porque lo que importa no es el tamaño de la empresa que tenés sino la manera en que te conducís. Siempre digo que esto que estamos viviendo nos va a dejar problemas y nos va a costar salir. La economía, como está ahora, nos va a complicar, pero más nos va a costar salir de lo que tiene relación con los valores, lo que aprendimos de nuestros viejos. Mi padre me enseñó y yo intenté aprender, porque él era una persona orgullosa de su trabajo, de la que nunca nadie pudo decir nada malo. Valorar el comportamiento de una persona sintiéndote bien con como se lo respeta es fundamental. Mi padre estaba allí y yo lo acompañé siempre.

A la gente de CAFMA la conozco de toda la vida, siento que en general los integrantes o me aguantan o me tienen cariño. Me gustaría que dentro de un año más, cuando termine mi presidencia y yo opte por no renovar y venga otro presidente, sigamos por la misma línea, peleando para el bien del sector.

¿Cómo te sentís en éste puesto?

Yo me siento muy cómodo con quienes trabajo y muy orgulloso de haber sido tenido en cuenta, pero creo que lo importante es la institución y hay muchísimo por hacer. De a poco vamos tratando de que nos escuchen y ver cómo vamos mejorando, tanto en lo que tiene que ver con la producción como con la exportación, para alcanzar una continuidad sin altibajos.

Somos una industria que fabrica casi el 75% como bien genuino, ubicada en el interior del país y con un compromiso social que empresas de los grandes centros no tienen. Es decir, conformamos un grupo de empresas con un compromiso muy arraigado a la sociedad en la que nos desarrollamos. Asimismo, hay muchos lugares donde hay que traer gente de afuera porque los pueblos no dan abasto para cubrir las necesidades de las empresas de la metalmecánica.

A mí no me gusta la idea de que “generamos trabajo”, porque, la verdad, lo que se genera es una oportunidad de trabajo. Pero, por otro lado, ese trabajo ayuda a crecer a la empresa y se genera un círculo virtuoso que hace circular la economía de la localidad, inclusive haciendo funcionar a todos los comercios. En ese sentido, es interesante ver cómo crecen los pueblos en relación con el tamaño de los campos que los rodean. Cuando el campo que rodea al pueblo es muy grande el dinero que ese establecimiento genera se va de allí a una ciudad, porque el propietario probablemente no vive ahí, pero cuando el pueblo está rodeado por campos chicos y grandes éste se va desarrollando y crece.

¿Cómo te parece que está la maquinaria Agrícola nacional en este momento?

Son dos temas para separar, ambos candentes.

Desde lo económico estamos en un año muy malo, acordate que empezamos el año con los autoconvocados en la puerta de EXPOAGRO, aunque lo positivo era que reaparecía el crédito y en el 2019 habíamos tenido una cosecha récord. Los autoconvocados fueron discretos y, aunque son un sector duro y mostraron su disconformidad, no cortaron caminos ni perjudicaron al buen funcionamiento.

Pensando en las circunstancias actuales, fuimos los primeros en ser autorizados a trabajar para poder abastecer al sector agropecuario, por lo que rápidamente empezamos a estar nuevamente en acción. Hoy, tomando como base Junio-Julio del año pasado que fue un buen año para la maquinaria agrícola, estamos en un 4,5% o 5% arriba del 2019. En medio de este panorama, dónde hay gente que lleva cuatro meses sin poder trabajar, nosotros sinceramente debemos sentirnos dichosos. No podemos y no tenemos derecho a quejarnos.

¿Y desde lo sanitario?  ¿El virus y la cuarentena cómo les pegó?

Cuando finalmente nos autorizaron a trabajar estábamos contentos por la noticia, pero con mucho miedo porque teníamos que cuidar a nuestra gente. Más en los lugares donde está la maquinaria agrícola, ahí es muy difícil porque la relación de los empresarios y los empleados es muy cercana, son tu gente, tu pueblo, tu ciudad. Además, es muy directo, la responsabilidad que tenés es muy visible, tenés que ser muy coherente con lo que decís. En el pueblo nos conocemos todos, todos saben quién es quién. Uno no puede jugar de “figuretti” con la propia gente.

Así fue como tomamos protocolos de la provincia de Córdoba, de Santa Fe y de la provincia de Buenos Aires, incluso de proveedores como Ternium. En la cámara, formamos un grupo de personas y armamos un protocolo en el que trabajamos muchísimo para que sea “terrenal” y cumplible pero estricto. Dado que, tenemos empresas que pueden tener desde diez empleados hasta doscientos empleados y no podés destinar la misma gente a llevar adelante el protocolo que a trabajar.

¿Cómo está hoy la relación de CAFMA con el gobierno nacional, el ministerio de agricultura y la secretaría de industria?

Hoy nuestra relación es buena, interactuamos mucho con la secretaría de industria, con agricultura y con producción. Lo hacemos en forma directa y, a veces, a través de entidades que nos nuclean. Siempre hemos sido escuchados y podemos dialogar.

Te digo más, cancillería nos convoca permanentemente por oportunidades que se presentan fuera del país, excelentes oportunidades. Yo soy un convencido de que se pueden hacer cosas trabajando público-privado si se lo hace con seriedad y con todos los controles que hay que tener. Se puede trabajar muy bien porque las embajadas, desde sus departamentos comerciales, pueden detectar necesidades en sus países y trasladarlas acá, de modo que nosotros, teniendo el contacto con estas necesidades, podemos llevar adelante la situación. Uno a veces piensa que porque el gobierno te lleva a una gira comercial de un país, después también va a hacer que te compren, que te paguen y esto no es así. Esa parte es nuestra, ellos te dan la posibilidad y después te corresponde a vos salir adelante con tu capacidad comercial y la calidad de tu producto.

Nosotros tenemos un plus, la siembra directa y el embolsado son nuestros caballitos de batalla. Además, tenemos el INTA, que es reconocido mundialmente y es un verdadero ablandador de costas.

Hoy ya no tenemos a Mario Bragachini quien nos acompañó y trabajó mucho por la siembra directa y nos abrió muchas puertas, aunque hay muchas cosas que se están dando y ojalá podamos llevarlas adelante.

Gracias Néstor.

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