El jardín de los senderos que se bifurcan: El desarrollo agroindustrial de Brasil y la nueva malla de ciudades
El caso brasileño muestra que el camino existe: el desafío para Argentina es aprender de su experiencia y construir las condiciones para un desarrollo sostenible de la franja centro del país que va desde Salta a la Norpatagonia. El proceso de expansión de la producción agrícola brasileña dio lugar al surgimiento de nuevas regiones productivas y ciudades: el Centro-Oeste duplicó su población desde 1990 y es hoy la región de mayor crecimiento demográfico del país. También se consolidó como la principal zona agrícola de Brasil, liderando las exportaciones per cápita y aumentando su PBI per cápita por encima del Sudeste brasileño, la zona tradicionalmente industrial y más poblada del país.
La brecha de producción entre Argentina y Brasil a favor de nossos irmãos acumulada en estos 25 años equivale a 12 campañas récord argentinas, y está valuada en 475 mil millones de dólares, 2/3 del PBI récord argentino. Esa explosión en la producción de granos que protagonizó Brasil se expandió a la industria de la proteína animal: desde la década de los 90s hasta la actualidad la carne aviar se multiplicó por 7,7, la de cerdo por 4,4 y la vacuna por 3. Brasil pasó de ser en los 80s un importador de carne vacuna a ser el mayor exportador global.
Este crecimiento enorme del sistema de agronegocios integró a vastas regiones del país al comercio mundial: La región Centro-Oeste (nueva centralidad del agro de Brasil) pasa de exportar 160 dólares per cápita (la mitad que la media nacional) en el año 2000, a duplicar la media nacional alcanzando los 3.156 dólares en 2025.
Este enorme impulso económico transformó al Centro-Oeste, MATOPIBA y el Sul en 3 regiones que atrajeron población, generando “una migración de la ciudad al campo”. Los municipios agro crecen entre 1992 y 2022 crecen al 81% mientras que el resto del país crece al 29%. Esto implicó un proceso de migración interna de 5 millones de personas de los municipios no-agro a los municipios agro. Un 3,5% de la población del país descubrió un proyecto de vida en la frontera agropecuaria brasileña.
Se crearon en estos 30 años 2 ciudades del tamaño de Mar del Plata y 4 del tamaño de Santa Fe; Goiania, la capital del estado de Goias, pasó de ser más pequeña que Mendoza, a ser más grande que la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, no solo fue un proceso de crecimiento de grandes ciudades: los municipios de menor tamaño recibieron mayor migración y más rápido crecieron; son más de 600 municipios que vieron su población. Pensemos en las ciudades de la provincia de Buenos Aires sobre la ruta 5, la 7 o la 3, cuyo crecimiento poblacional hace década es inferior a la mitad de la media nacional, lo opuesto a Brasil.
El estudio que encaramos desde CIPPEC describe cómo son estas ciudades que giran en torno a los agronegocios: a) el PBI per cápita creció más rápido que en la industrial São Paulo, y en el caso del Centro-Oeste es superior, b) la pobreza se redujo a una tasa mayor que en la media del país; los municipios de menor tamaño recibieron mayor migración y más rápido crecieron, c) se redujo fuertemente el porcentaje de la población sin educación primaria completa equiparándose al porcentaje de la región Sudeste (25%), d) en el Centro-Oeste, MATOPIBA y el Sul los graduados universitarios crecieron más rápido que en el resto del país y las carreras agro en todo el país crecieron a una mayor velocidad que el promedio, y en las zonas agro crecieron aún más: en el Centro-Oeste los graduados del agro se multiplicaron por 19.
La luz de Brasil alumbra el camino. No hay que inventar nada nuevo. Avancemos





























