Por: Ing. Agr. (M. Sc.) Matías Cambareri – Responsable División Agrometeorología Caburé
Una vez más nos encontramos expectantes de lo que con el tiempo meteorológico suceda en el mediano plazo. Las preguntas de siempre son ¿cómo serán las condiciones para la etapa de definición de rendimientos de los cultivos de fina? y por otro lado ¿cómo serán las condiciones para la siembra de gruesa?
No está de más recordar que una de las variables agrometeorológicas más importantes que condicionan el rendimiento de los cultivos es el contenido de agua en el suelo y que el mismo, estará determinado por un balance entre la “demanda” (de la atmósfera o del cultivo una vez implantado) y la “oferta” de agua (precipitaciones).
Haciendo un repaso de qué se espera para los próximos meses para la demanda y la oferta de agua a partir de pronósticos trimestrales (presentan menos incertidumbre que un pronóstico mensual), podremos tener una idea de la condición en la que se encontraran nuestros cultivos.
La demanda la analizaremos a partir de la temperatura media esperada para los meses de septiembre-octubre-noviembre (primavera meteorológica), debido a que es una de las variables determinantes de este proceso.
El IRI (International Research Institute for Climate and Society, de la Universidad de Columbia) indica que tendremos una primavera meteorológica con mayor probabilidad de tener temperatura media por encima de lo normal en toda la región central del país (Figura 1). Es decir, que la temperatura media de ese período será 0,5 °C mayor a los valores de temperatura media que observamos en la Figura 2, del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).


¡La oferta, las precipitaciones, esa variable tan variable!
El pronóstico trimestral del IRI indica que la primavera meteorológica tiene mayor probabilidad de ser más seca de lo normal (Figura 3) es decir que se esperan menos de 200 mm para la región noreste/este del país y menos de 150 mm para la región central (Figura 4). Podemos profundizar un poco más con un pronóstico probabilístico y ser más positivos (Figura 5) viendo que en prácticamente toda la región productiva hay una probabilidad del 75% o mayor que la precipitación supere los 150 mm en el trimestre.


Ya sabemos qué es lo que puede ocurrir, pero importa también saber dónde estamos parados ahora: nuestro “punto de partida”: qué nivel de agua tenemos en el suelo. Si hacemos foco en la región central (Figura 6) veremos que actualmente tenemos más de 50% de agua útil en el perfil, aumentando el porcentaje hacia el este de la región.
Desde el centro de Córdoba hacia el oeste y hacia el norte, los niveles de agua útil en el suelo caen tan bajos como hasta el 20%. Podemos hipotetizar que de cumplirse el pronóstico trimestral, los cultivos de fina podrían sufrir alguna deficiencia hídrica importante en los momentos de determinación de rendimiento en la zona central del país, mientras que llegarían “con lo justo” en el centro-sur de la Provincia de Buenos Aires.
Los cultivos de gruesa iniciarían con alguna deficiencia de agua, fundamentalmente en la primera región nombrada, por lo que será de suma importancia la correcta elección del material a utilizar y el manejo (fecha de siembra, densidad).
Por otro lado, en algunas zonas del país (región “núcleo”), existe una alta asociación entre el fenómeno ENSO (El Niño South Oscilation) y la ocurrencia (o no) de precipitaciones. Es por ello que resulta de interés qué probabilidad existe en la ocurrencia de cada fase (NEUTRAL-NIÑO-NIÑA) de este fenómeno.

"La probabilidad de que en el próximo trimestre (septiembre-octubre-noviembre) se de la fase fría (evento La Niña) es de 62% y 37% de probabilidad de que se desarrolle una fase neutral (Figura 7). Este episodio sería débil, pero se mantendría en esta fase durante todo el ciclo productivo. Por lo que sí, será Niña nuevamente"
En resumen
Donde hoy tenemos poco nivel de agua en el suelo, es probable que no haya una buena recarga por parte de las precipitaciones y, de mantenerse la tendencia en el fenómeno ENSO, posiblemente las precipitaciones sean escasas no sólo en el inicio del cultivo.
En la región donde hoy tenemos buenos niveles de agua en el suelo, la recarga de agua seguirá, pero tal vez no sea suficiente para obtener buenos rendimientos. Utilizar estrategias de manejo que permitan maximizar el uso del agua permitirán obtener una buena producción en esta campaña. Generalizando, nos esperará una campaña 2021/2022 similar a la anterior, con un episodio débil de “La Niña”. Como siempre indicamos, este pronóstico debe seguir ajustándose a medida que la campaña avance, contando con mayor certeza en los indicadores.































