¿Cuándo empezaste este camino dentro de Spraytec, imaginabas que la empresa llegaría a crecer tanto a nivel internacional? La verdad no, al principio no lo pensé, si bien sabía que el potencial era enorme no lo tenía tan presente como hoy día. Una vez concretado el primer mercado fuera de Argentina el abanico de crecimiento se abrió en todos nosotros.
¿Y cuál crees fue el momento o la decisión que realmente cambió la historia de la empresa y marcó el inicio de este crecimiento? Conociéndolo a Diego Parodi hoy, creo que al haber emigrado a Brasil y en 2013 – cuando empiezo yo mi historia en Spraytec- también empieza la expansión hacia Estados Unidos. Vencer las primeras dificultades en un país tan grande como Estados Unidos nos dio coraje para encarar más mercados, en cualquier país. Porque si uno encara al más grande - al principio fue difícil pero después se empezó a acomodar - eso nos dio valor para ir por más.
¿En algún momento de todo ese crecimiento hubo dudas? Todos los días uno se despierta con incertidumbre, imaginando cosas que pueden pasar. Por lo menos en mi lugar, cuando uno tiene que concretar negocios, estos no se hacen solos… todos los días hay que construir “un día de negocios” y cerrar el día para al siguiente empezar nuevamente.
Además, me imagino que cada país tiene una historia diferente, una impronta a la que adaptarse En cada país que me toca trabajar, trato de contarles a las personas, a los country managers, que esa es nuestra forma de ver la realidad, que todos los días tenemos que construir negocio por negocio, litro por litro, cliente por cliente. Hay una frase que dice “Cuando te come el personaje” ahí es cuando vos empezás a ir cuesta abajo, esa es mi percepción.
Si bien cada país tiene su particularidad, ¿hay un hilo conductor o una fórmula Spraytec que deja huella en cada país y funciona?
Sí, yo creo que eso es casi una clave y nosotros tenemos realmente productos que son extraordinarios, disruptivos y nos sacan del común. Por supuesto, ese es un pilar, pero el otro pilar son las personas que trabajamos en Spraytec y cómo lo hacemos. Cada uno de los que formamos parte de esta familia Spraytec le ponemos mucha pasión a nuestro trabajo. Siempre estamos pensando en cómo mejorar, cómo concretar más negocios, cómo atender mejor a nuestros clientes… entre comillas, tenemos una sana obsesión.

¿Crees que es obsesión por el trabajo? Más que una obsesión, creo que es una gran motivación. Tengo 59 años, algo que me motive desde la mañana a la noche, todos los días, es algo que agradezco. A cierta altura de la vida uno puede aburrirse, perder el interés, la motivación, y en Spraytec eso realmente no pasa. Tenemos bajos niveles de rotación de gente, se vive un gran clima laboral. Somos casi mil personas!
“Cuando defino que voy a hacer algo, lo encaro al máximo que puedo, ¡nunca a media máquina!”
Vos sos director global de Spraytec. Más allá de que Parodi es el líder de la empresa, yo a vos te veo piloteando esas mil personas. ¿Cómo definís tu liderazgo? ¿Cómo lo ejerces? La verdad es que nunca he pensado en eso, no te voy a mentir. Siento que hago lo que tengo que hacer desde hace 25 o 30 años. Hoy tomo decisiones que antes no, por ejemplo, ver quién es el mejor candidato para representarnos en una sucursal que abrimos en algún lugar del mundo.
¿Y en ese caso, pensas cómo estará fulano que se fue con su familia a vivir a otro país? Conociéndote creo que ejerces un liderazgo amigable, o sea, no autoritario. Claro que lo pienso, y creo que más que liderar uno va presentándole a la gente que tiene ciertas capacidades, oportunidades. Por supuesto que no todos la toman. Cuando uno convoca a alguien y le cuenta proyectos, muchas veces el otro no la ve. Mi función es mostrarles un camino y quien cree que es una oportunidad para mejorar su vida personal y su vida familiar, lo acepta. Acá nadie trabaja coaccionado.
¿Qué capacidades hacen que una persona sea candidata para ocupar un puesto en Spraytec? La gente que tiene capacidades y tiene compromiso para abrazar una causa, siempre que haya una oportunidad, va a ser nuestra gente. Nosotros no incorporamos gente formada, en general tratamos de buscar adentro la gente que se formó y que trabaja con nosotros, planteándoles un desafío… hasta ahora va funcionando bien.
A nivel familiar y sabiendo de tu vida laboral, tus viajes, tus compromisos, ¿Cómo compatibilizas esto de estar mucho tiempo fuera del país con esa relación familiar que uno trata de armar? Mis hijos me conocieron haciendo esto desde siempre – antes viajaba dentro del país, luego más en el barrio latinoamericano, sudamericano, cono sur - y después se fue ampliando. La mayoría de mis hijos – son 4 - ya son adultos y aun así antes de salir de viaje trato de pasar a saludarlos, darles un beso, aunque tenga que hacer 350 km, y después me voy al aeropuerto. El lugar y el tiempo que me queda es para ellos.
Desde el principio, Agustín que fue mi primer hijo; Paloma, Sofía, y Gonzalito que es el más joven, saben que no soy el papá que los va a ir a buscar a la escuela y después llevarlos a football, eso nunca pasó, pero saben que siempre estoy para ellos.
Y a ese listado de amores, hace un tiempo se sumó una nieta. ¿Cómo vivís el abuelazgo? Es una bendición ver la felicidad de mis hijos en su día a día, en sus logros, en la concreción de sus proyectos. Ellos para mí son las personas que más quiero, por supuesto junto con Eugenia, mi actual pareja. No hay ningún día de mi vida que yo no me acuerde de todos los chicos, deseando que estén bien, que no tengan frío, que no tengan hambre, que no estén mal, y lo mismo pasa con mi nieta.
Hemos hablado del liderazgo de la empresa, de la familia, y ahora quiero que hablemos de tu otra pasión que es el rugby. ¿Qué cosas, qué valores crees que tiene el rugby que se trasladan a tu vida laboral y personal inclusive? Me gusta más el rugby, de hecho jugué mucho tiempo hasta que me lesioné, pero creo que el deporte en general te da algunas herramientas que si vos sos perspicaz e inteligente las podes utilizar en tu vida. La constancia, la disciplina, el entrenamiento, el no bajar los brazos… cuando el partido se va terminando y vas perdiendo, uno quiere jugar hasta el último minuto con la esperanza de lograr un buen resultado. Eso te lo da el deporte. El que nunca hizo deporte no lo sabe, son valores que te da la práctica. Son simples pero son muy eficientes y a la hora de hacer mi trabajo, eso se refleja porque no doy por perdida ninguna pelota. A veces se gana y a veces se pierde. Cuando se pierde uno tiene que volver a su casa y pensar qué hizo mal, duplicar el entrenamiento o ver cómo mejorar; y cuando se gana hay que ser una persona agradecida, sin humillar a quien perdió. Todos, en algún momento, podríamos estar en cualquiera de los dos lugares.
“Cada uno de los que formamos parte de esta familia Spraytec le ponemos mucha pasión a nuestro trabajo”
Pablo, quienes te conocemos sabemos que sos un tipo muy amiguero. ¿Qué valor le das a la amistad? Le doy un gran valor. Mi verdad es que este tránsito, este camino que es nuestra vida es mucho mejor hacerlo con amigos que solo; es mejor hacerlo con alguien que te quiera; con una familia. Con el escaso tiempo que tengo para dedicarle a los que quiero, trato de mantener las relaciones, honrarlas. Los códigos de la amistad son muy fuertes, uno sabe que de un amigo no se tiene que cuidar, eso es fundamental. Probablemente una persona sin amigos esté a la defensiva y cuidándose las espaldas de todo el mundo, sin embargo la que tiene amigos, si cultiva la amistad, sabe que hay personas de las que no debe cuidarse y eso quita presión y mucha energía que se canaliza en cosas productivas.
Para ir cerrando la charla y haciendo futurología ¿Cómo te ves de grande, ya retirado? ¿Qué crees que pensaran de vos tus hijos? La verdad es que no me veo retirado. Qué pensarán de mí no lo sé porque realmente no lo puedo saber; y te digo honestamente no tengo una idea de qué me gustaría que piensen de mi… cada uno sabrá, yo soy una persona bastante sencilla que desde niño traté de hacer lo mejor posible lo que sea que deba hacer, sin especulación y sin guardarme nada. Cuando defino que voy a hacer algo, lo encaro al máximo que puedo, ¡nunca a media maquina! La gente que me conoce bien, como me conoces vos, pienso que no tendrán un concepto negativo de mi porque nunca por un capricho o por egocentrismo puse en juego una amistad. La gente que me quiere y me conoce sabe que soy simple, poco tolerante a las traiciones (traiciones me suena medio dramáticos, más bien sería a las agachadas)… pero también somos humanos. En conclusión, mis hijos que piensen de mí lo que quieran, yo sé que todo lo que hice, lo hice por ellos. Lo poco o mucho que hice fue por mi familia, que básicamente son mis hijos y actualmente mi compañera, Eugenia.
Eugenia, un pilar en tu vida Nos acompañamos desde hace varios años. Ella me ha dado un punto de vista distinto de las relaciones y una energía diferente, porque me mostró que hay personas que son extraordinarias, que son capaces de salir de lo común, del reclamo, del cliché. Ella sabe que si no estoy en casa es porque estoy haciendo algo que me hace bien y por ende les hace bien a todos, porque estar con alguien que se siente frustrado es un problema enorme. No es tan fácil ser entendido por la otra parte y Eugenia lo hace perfecto.
Entiendo que hay que abrazar la libertad de ser y hacer lo que realmente queremos, y que la pareja, hijos, familia no deben convertirse en un obstáculo
Es así, coincido plenamente. Eugenia y mis hijos saben que siempre voy a estar, que pueden contar siempre conmigo. En cuanto a los hijos, creo que hay un punto donde tienen que hacer su vida, resolverla, honrarla y hacer el camino que a ellos les parezca mejor; no un camino premasticado por su papá o su mamá.
Es un poco lo que vivimos nosotros, es decir, más común en nuestra generación
Es lo que mi viejo hizo conmigo, fue decir “si vos queres eso, hacelo y terminalo, y si te va mal empezá otra vez” ese es un mensaje que me caló hondo en mí. Yo rudimentariamente traté sin palabras, pero con hechos que mis hijos lo comprendan, que hagan lo que quieran hacer con total y absoluta libertad; y si tienen un problema que avisen, pero sí creo que no está bien intervenir en sus decisiones - a partir de una edad, por supuesto - Si me recuerdo a mí mismo a los 15 o16, sé que ya tenía una idea de lo que quería hacer y la verdad no hubiera querido que mi viejo me diga “te conviene hacer tal o cual cosa” de hecho nunca lo hizo.

Contanos por favor esa anécdota que relata lo que nos acabas de contar! Ja, dale, esto fue cuando en séptimo grado de la primaria tenía que elegir colegio secundario. Mi papá tenía un cargo en un colegio industrial Albert Thomas en La Plata. Él me preguntó ¿Qué vas a hacer? Yo le dije “quiero ir al colegio nacional Rafael Hernández que depende de la Universidad Nacional de La Plata, pero hay que dar el examen de ingreso y solo entran 200 alumnos por año”. Entonces me dijo, estudia, da el examen y entra. Fui a una Profesora particular, todo el año y cuando se acercaba la fecha del examen le dije que me anotara por las dudas en el Albert Thomas, por si salía mal en la prueba.
¿Cómo sigue esta historia? El día anterior a llevarme a dar el examen al Nacional me preguntó cómo estaba… nervioso, imagínate un nene chiquito, y le digo “de ultima iré al industrial” a lo que él me dice que no, que nunca me anotó y que si me iba mal perdía el año.
Eso define un poco a mi viejo y a toda una generación; ¡si vos querés eso, pelea por eso! Fui, rendí y entré perfectamente al Nacional.
Y creo que así se fue generando un líder. Gracias Pablo!



























