Maximizando potencial y minimizando riesgos
Por: Martín Sánchez, Juan Pablo Bertram (MAS Agroconsultores) y Santiago Lorenzatti (Okandu)
De cara a una nueva campaña agrícola nos encontramos en una de las etapas más importantes en el negocio productivo, la planificación y definición de la estrategia productiva.
Para la misma es importante analizar la información disponible, los escenarios, definir riesgos a asumir y tomar decisiones.
En el campo se genera mucha y valiosa información, tanto oficial como privada, organizada en redes y en muchos casos sostenida consistentemente en el tiempo. La toma de datos que se hace en el campo año tras año, en cada visita a cada lote, y que es registrada y procesada es un insumo estratégico para tomar mejores decisiones: Lo que no se mide no se puede mejorar
Por otro lado, el ambiente de negocio para la próxima presenta algunas amenazas que exigen aún más que la estrategia productiva sea la más segura y precisa posible.
El cultivo de maíz es un pilar del negocio de las empresas agrícolas. En este artículo repasamos las principales premisas a tener en cuenta para la planificación del cultivo para la próxima campaña.
Ambientación: Conocer aptitud de suelo y disponibilidad de agua.
Para planificar el cultivo de maíz resulta esencial realizar una evaluación y caracterización exhaustiva del ambiente de producción, para luego ajustar el conocimiento y la tecnología disponible apuntando a maximizar el potencial productivo y manejar el riesgo asociado.
La aptitud del suelo, tanto por su condición física, química y biológica, y la oferta hídrica esperada, son las principales variables a considerar. En muchas regiones, la presencia de napa freática es clave para definir la condición hídrica del ambiente.
En particular se observa la recuperación de los niveles freáticos a los valores de 2021, después de la gran sequía de la campaña 2022/23, lo cual representa un dato más que importante a considerar al momento de planificar.

Resulta clave conocer el agua disponible en el perfil previo a la siembra, además de los pronósticos extendidos, para poder comprender la probabilidad de ocurrencia de déficit hídrico en etapas críticas del cultivo.
Así, en años con adecuada oferta hídrica – ya sea por recarga inicial, por pronósticos favorables, por la presencia de napa o por combinaciones de estas variables – la potencialidad del ambiente se verá maximizada, lo cual nos invita a pensar en planteos de alta productividad. Por el contrario, restricciones hídricas nos imponen un techo productivo menor, a la vez que aumentan los riesgos productivos; siendo un manejo defensivo probablemente la mejor respuesta frente a ese escenario.
Para los próximos meses, los modelos de predicción climática señalan mayor probabilidad de ocurrencia de Año Neutro.

Es importante conocer la estadística de lluvias de cada región para comprender el patrón de lluvias en casa caso (Niño, Niña, Neutro).
Como ejemplo, se presentan los registros de lluvias de un Establecimiento del sudeste de Cba, en el que los años caracterizados como “Neutros” fueron años con un régimen pluviométrico más semejante al de un año Niño.

Fecha de siembra
La primera decisión estratégica a tomar es la elección de la época de siembra, ya que impacta en el rendimiento y posterior margen del cultivo. Para fechas tempranas (de principio de septiembre a mediados de octubre en zona núcleo) se seleccionan los ambientes de mayor potencial; aquellos con mejor calidad de suelos y oferta hídrica (con napa o bien con perfil cargado y/o pronósticos de año Niño). En la época tardía (de fin noviembre a mediados de diciembre en zona núcleo) ubicamos los ambientes de menor potencial, ya sea por características edáficas, pronósticos menos favorables; o simplemente por una estrategia que apunte a diversificar riesgos.
Por otro lado, es importante destacar que el maíz de cosecha temprana tiene normalmente mejor precio, y por ende mayores probabilidades de obtener un mejor margen.
En los últimos años se sumó en la decisión de siembra tardía la ponderación del riesgo de sufrir mermas importantes en el rendimiento por parte del Complejo de Achaparramiento transmitido por la Chicharrita del Maíz (Dalbulus maidis). En zona núcleo este riesgo aumenta en la medida que atrasa la fecha de siembra hacia fines de diciembre o principios de enero, siendo importante evitar estas fechas de siembra. Para el rango de fechas mencionadas como normales, es clave conocer el nivel de la plaga al momento de sembrar, y sembrar materiales de buen comportamiento.

Elección de híbridos
La elección de la genética debe alinearse con la estrategia de manejo y las condiciones ambientales. En el mercado existe una amplia oferta de híbridos; el productor debe considerar aspectos como potencial, estabilidad, perfil sanitario, ciclo, resistencia o tolerancia a plagas y la posibilidad de utilización de ciertos herbicidas.
La evolución de la genética es muy marcada en el cultivo de maíz, con saltos importantes de productividad en pocos años. La mejora se observa en materiales de mayor potencial de rinde, y también en características como estabilidad y tolerancia al estrés.
Para elegir los materiales a sembrar es fundamental contar con información sobre el comportamiento de los mismos en diferentes situaciones, y poder analizar suficiente cantidad de datos de rindes comparativos. Es destacable la cantidad de información que se genera todos los años en las diferentes redes de ensayos, tanto de INTA como de instituciones privadas y grupos de investigación.

Al momento de enumerar las características deseables de los híbridos de maíz resulta determinante comprender que las empresas de producción tienen que posicionarse en la compra de semilla con suficiente anticipación, antes de que se defina cómo se va a desarrollar la siembra, que oferta climática tendrá el cultivo, y que estrategias serán las más indicadas para cada caso. Desde esta óptica es clave contar con materiales versátiles que se adapten a planteos defensivos u ofensivos, a siembras tempranas o tardías.
También resulta una característica importante para la elección de materiales la menor humedad a cosecha (para defender el margen del cultivo), y la fortaleza de caña (para reducir el riesgo de vuelco y/o quebrado).
En cuanto a nutrición y densidad ya no basta con caracterizar el ambiente de producción, en una sintonía más fina, hay que proveerle a cada híbrido el ambiente nutricional y la tecnología adecuados.
Nutrición y Densidad: Aspecto clave para dar el salto
Un aspecto central del diseño del cultivo de maíz es el correcto ajuste de Nutrición y Densidad para que se exprese el potencial de rinde acorde al ambiente de producción y al híbrido elegido. Está muy claro de acuerdo a los resultados obtenidos que, nutrición y densidad van de la mano.
En nutrición lo primero es ofrecer la base de Fósforo, Azufre y Zinc que permita mantener la fertilidad del suelo que el cultivo de maíz necesita.
Con respecto a Nitrógeno, es el nutriente clave para la generación de rinde, y es importante ajustar la oferta para no limitar su expresión y tampoco ofrecer de más.
Las respuestas obtenidas en el Sudeste de Córdoba en los últimos años muestran diferentes niveles de ajuste en función del ambiente de rendimientos explorados. Al agrupar los ambientes en 2 niveles diferentes (a-Ambiente de 10.000 a 13.000 kg/ha correspondiente al ambiente medio zonal; y b- Ambiente de más de 13000 kg/ha correspondiente al ambiente de alta productividad zonal), se puede observar el diferente nivel de respuesta al agregado de Nitrógeno en función del ambiente explorado.
En los ambientes medios la respuesta en rinde crece hasta niveles de 253 kg/ha y en los ambientes de muy alta expresión de rinde la respuesta a Nitrógeno es muy alta incluso a niveles de 300 kg de N/ha ofrecido.

Al considerar la relación de precios de fertilizante y grano se establece el umbral económico de aporte de Nitrógeno, que para estos ambientes es de 217 kg de N/ha

Es importante remarcar que el impacto de lo que hagamos dependerá en gran medida de cuan saludable esté nuestro suelo, y eso no solo se reduce a cuan bien lo fertilicemos, sino que también implica que tenga buena fertilidad física y biológica. Éstos son aspectos centrales de la capacidad productiva del ambiente de producción, que no siempre son tenidos en cuenta al momento de pensar las estrategias, y que son variables que van más allá de la estrategia anual de producción.
“El impacto de lo que hagamos dependerá en gran medida de cuan saludable esté nuestro suelo”
Maíces Tardíos
La estrategia de siembra de maíces tardíos generalmente apunta a diversificar riesgos productivos y a mantener los rindes promedios del cultivo en una zona. Generalmente, se lo ubica en ambientes con alguna limitante o con riesgo elevado: suelos de inferior potencial, zona de menor régimen hídrico, ambientes sin napa o bien en años dónde los pronósticos de precipitaciones son poco alentadores. Adicionalmente, el maíz tardío tiene un período de barbecho mucho más largo que un maíz temprano, lo cual además invita a pensar en cubrir ese período con cultivos de servicio.
En los últimos años el cultivo de maíz experimentó situaciones que limitaron su expresión, con lo que es una práctica que hay que seguir ajustando a fin de que tenga un impacto positivo o al menos neutro. Resulta trascendental no consumir el agua del cultivo de renta.
La campaña 2022/23 tuvo una importante penalización en rinde en los cultivos que tuvieron cultivos de servicio como antecesor, la escasa recarga posterior al quemado limitó de sobremanera al cultivo de maíz. Es así como resulta clave evaluar el consumo de agua del 2° metro del perfil en relación a las lluvias del año y el pronóstico extendido. Una cuestión que hoy forma parte del manejo es la evaluación del perfil hídrico al momento de sembrar el cultivo de servicio.

Otra situación que afectó seriamente al cultivo fue la problemática de Complejo de Achaparramiento experimentado en la campaña 2023/24, la cual se expresó en mayor medida en el centro y norte de Córdoba y en fechas tardías; por el contrario, con muy baja incidencia en el sudeste y sur de Córdoba para fechas normales de siembra. Para la planificación del cultivo es vital estar informado acerca de la evolución de la población de Chicharrita del Maíz, y en la medida que el riesgo aumente, poder sembrar el cultivo en fechas tempranas (fin de noviembre, principio de diciembre), y usar materiales de mayor tolerancia.
Manejo Variable de Insumos
El cultivo de maíz por ser el que mayor respuesta presenta al aporte de tecnología, es el cultivo ideal para gestionar la heterogeneidad ambiental con manejo variable de insumos. En el cultivo de maíz, esto se traduce principalmente en:
- Siembra variable: ajuste de densidad de plantas según la capacidad de respuesta de cada ambiente. En zonas de alta productividad se puede aumentar la densidad para maximizar el rendimiento, mientras que en ambientes restrictivos se baja la densidad para reducir competencia y estrés.
- Fertilización variable: aplicación diferenciada de nitrógeno, fósforo y otros nutrientes según la fertilidad inicial del suelo, el potencial del ambiente y las necesidades del cultivo. Esto mejora la eficiencia de uso de nutrientes (EUN) y reduce pérdidas por lixiviación o volatilización.
- Manejo diferencial de híbridos: selección de materiales con comportamiento específico según el ambiente (por ejemplo, tolerancia a estrés hídrico o respuesta a alta densidad
En un contexto de márgenes ajustados, variabilidad climática creciente y mayor demanda de sostenibilidad, la agricultura por ambientes con manejo variable de insumos se consolida como una de las estrategias más prometedoras para el cultivo de maíz en Argentina.
Adoptarla es una apuesta por una agricultura más inteligente, eficiente y sustentable
Las Amenazas
El cultivo de Maíz es el que más progreso en rendimiento experimentó de la mano del avance genético y el ajuste del manejo y tecnológico.
Aun así, es un cultivo que afronta algunas amenazas importantes que es vital conocer y gestionar:
Riesgo de déficit hídrico en período crítico cuando se lo siembra con perfil seco y luego tiene lluvias insuficientes. Es importante diferir fecha de siembra o bien ajustar la densidad para planteos defensivos.
Complejo achaparramiento. Es importante conocer el nivel de Chicharrita en la zona, luego evitar siembras muy tardías (fin de diciembre, enero), sembrar materiales tolerantes, y además realizar control de plagas y maíz guacho en caso de ser necesario.
Enfermedades: En la medida que se presenten las condiciones predisponentes para el desarrollo de enfermedades foliares, hacer aplicaciones oportunas con fungicidas (siempre con niveles bajos de enfermedades para lograr mayor impacto en rinde). Y en el caso de enfermedades de tallo y raíz relevar los maíces para adelantar cosecha en los casos que tengan mayor riesgo de vuelco y quebrado.
En cuanto a enfermedades, Carbón de la panoja asoma como un cisne negro en el sudeste de Córdoba y las empresas semilleras no tienen aún genética adecuada.
Plagas: Seguir de cerca la evolución de la performance de los diferentes eventos para poder accionar a tiempo con tratamientos en los casos de tecnologías que presenten quiebre de resistencias.

En los últimos se ha avanzado bastante en el conocimiento de la respuesta del cultivo y en particular de los diferentes híbridos a planteos defensivos con bajas densidades, conocer cómo compone el rendimiento el híbrido elegido (macollador, prolífico o flex) representa una llave importante de gestión del riesgo productivo en el cultivo, que, sumado a otros avances importantes dados en el pasado, como fue la siembra tardía, hacen del cultivo de Maíz una opción muy segura de producción, que a su vez sigue teniendo el mayor potencial de expresión entre las diferentes opciones de cultivo.
Gestión comercial, variable clave en la próxima campaña
Por último, es oportuno reflexionar que por ser un cultivo que produce un gran volumen es muy sensible a variaciones en el precio por tonelada, por lo cual es necesario equilibrar la alta eficiencia productiva con la comercial, dado que pequeñas variaciones de precio explican gran parte de la diferencia de márgenes obtenidos.
En particular la próxima campaña 2025/26 se presenta como una campaña de bajos precios de granos, por lo que habrá que prestar especial atención a la comercialización, y particularmente el maíz que puede pasar a zona de margen neutro o negativo con poca variación de precios.
Comentarios finales
Planificar el cultivo de maíz en la campaña 2025/26 requiere integrar información clave, analizar variables críticas y tomar decisiones que equilibren productividad y manejo del riesgo. El escenario de precios es una de las principales amenazas para realizar un buen negocio con el cultivo, lo cual exigirá a las empresas a prestar especial atención para poder lograr capturar la rentabilidad esperada.
En lo que respecta a los planteos productivos para maximizar la expresión del cultivo se destaca la importancia de una planificación profesional con el correcto de análisis de las principales variables.
“El escenario de precios es una de las principales amenazas para realizar un buen negocio con el cultivo”
La aptitud del ambiente, la oferta hídrica, la fecha de siembra, la genética, la nutrición y la densidad deben definirse en función del contexto particular de cada situación.
Partiendo de la caracterización ambiental que hace foco en el potencial de cada suelo y la condición hídrica (napa, perfiles, pronósticos), se ajustará la tecnología para cada tipo de ambiente. Maíz Temprano o Tardío es una primer gran decisión. La elección de híbridos es un paso sensible en la planificación para lo cual es importante la capacidad de analizar la variada información que hay disponible. La estrategia de nutrición adecuada para cada planteo, acompañada de la estrategia de densidad son claves para poder captar la oferta ambiental en cada caso. Los planteos defensivos con densidades bajas son una herramienta consolidada en los últimos años para poder sostener rindes en ambientes deficitarios.
A su vez, las amenazas del cultivo, como el riesgo de sequía, el complejo de achaparramiento, las enfermedades y los escenarios de precios deprimidos exigen un enfoque proactivo, con estrategias que combinen conocimiento técnico, adaptación y anticipación.
En definitiva, el éxito en maíz dependerá de una planificación integral que articule información climática, agronómica, tecnológica y comercial. Quienes logren interpretar con precisión estas premisas, y convertirlas en decisiones consistentes y oportunas, estarán mejor posicionados para atravesar la campaña con márgenes positivos.



























