El pasado 11 de junio, Rizobacter organizó las Primeras Jornadas Internacionales sobre Suelo y Fertilización: “Estrategias de Fertilización hacia la rentabilidad y sustentabilidad”, en la ciudad de Rosario.

Eduardo Cicerone, Responsable de la línea de productos fertilizantes de Rizobacter

Eduardo Cicerone, Responsable de la línea de productos fertilizantes de Rizobacter

En presencia de un público de 150 personas, más otras 280 que lo pudieron seguir en vivo vía on line, Ricardo Yapur, CEO de la empresa, dio apertura al evento diciendo: “En una situación en donde el precio de los commodities es una variable que no podemos manejar, la estrategia es apostar al volumen; y para eso tenemos que aplicar tecnología”.

“Estamos en un mercado de 3.200.000 toneladas. Aunque ha evolucionado mucho, la gran dependencia que aún hay de productos importados, suele complicar la disponibilidad. El caso del fósforo (P) es un ejemplo significativo.

Argentina no cuenta con  yacimientos  propios y esto complica la posibilidad que tenemos de contar con la disponibilidad suficiente de esta fuente de energía.  En este sentido, estamos en un “mercado de importados”, donde Estados Unidos es el principal proveedor, y la logística pasa a ser una de las facetas más importante del proceso en la generación de tecnologías de fertilización, sostuvo María Fernanda Gonzalez San Juan, gerente ejecutiva de FERTILIZAR.

Una herramienta  efectiva, y muy necesaria, para consolidar una estrategia de fertilización eficiente es el análisis de suelo; pero sin dudas aún no está instalada como práctica habitual. Actualmente 28 millones de toneladas de soja consumen el 28% de fertilizantes, mientras que el 25% corresponden a las 4, 5 millones de toneladas de maíz y el 17 % a las 3,6 millones de toneladas de trigo, según estudios realizados en el año 2013. Estos datos demuestran que se le está dando una importancia relativa a las gramíneas, ya que el 82 % corresponde a cultivos extensivos de la pampa húmeda. Por otro lado, las dosis utilizadas están lejos de ser las óptimas, aunque se sabe que las cantidades necesarias varían según suelos y condiciones. En soja, por ejemplo, se está aplicando una dosis de 66 kg por hectárea, argumentó Gonzalez San Juan.

Por su parte, el ingeniero agrónomo Jorge Gonzalez Montaner sostuvo que “si bien la nutrición del suelo es muy importante, la problemática de la conservación de los nutrientes se sostiene con una mayor rotación con gramíneas”

Destacó también, la fuerte incidencia que tiene el azufre en el funcionamiento del fósforo, ya que prácticamente duplica su capacidad de reposición. Y una de las mayores ventajas es que no hace falta reponerlos en momentos específicos de la siembra ya que posee un alto impacto residual.

El punto crítico es cómo el fósforo es usado por las plantas, y esto varía mucho en casos de suelos muy orgánicos donde la raíz tiene mayor posibilidad de crecer. Una de las fuentes de alta eficiencia para generar mayor repartición de nutrientes en el suelo es la tecnología microgranulada que posee Microstar en su formulación. “Con un 2,4 a 2, 8 por ciento de eficacia de absorción, asegura un verdadero hallazgo agronómico” destacó Gonzalez Montaner.

A su turno, el ingeniero Agustín Bianchini, socio de la consultora Okandú, mostró ensayos en que los resultados de la tecnología microgranulada también inciden en los rendimientos.  En la mayoría de los casos, existe una diferencia de hasta 200 kilos por hectárea entre el Super Simple y Microstar. A eso se le suma que un incremento de 80 mg de masa nodular cuando se combinan Microstar y Signum.

“Las dos ventajas fundamentales de esta tecnología son la superficie de contacto y su impacto sobre la disponibilidad de nutrientes. Es cuatro veces más eficiente en una unidad de fósforo, aunque claro está que este tipo de fuentes funcionan  mucho mejor cuando la existencia de P en el suelo es baja”, sostiene Gonzalez Montaner.

Para Gustavo Ferraris del INTA Pergamino, para analizar el funcionamiento y efectos del fósforo hace falta una perspectiva a largo y mediano plazo. “Hay efectos residuales que se pierden si se lo examina a corto plazo. Medido por acumulación, se sabe que el primer año la planta recupera un 15% del fósforo nitrogenado, ya que la mayor parte la asimila de fósforo del suelo. Las grandes carencias de fósforos se dan en los primeros estadios porque la planta aún no tiene extendidas sus raíces”, explica el experto en nutrición de cultivos.

Laurente Martinez, gerente técnico internacional para los productos de nutrición vegetal de De Sangosse,  explicó la gran importancia que tiene el fósforo en el futuro de la producción agrícola mundial.  “Sin aportes de fósforo no será posible alimentar a los 9 millones de personas que habitarán este planeta en el 2050. El P no puede ser sustituido y es esencial para la vida”.

“Se trata de un nutriente muy sensible a condiciones climáticas. A menor temperatura del suelo disminuye notablemente su disponiblidad. Por otro lado, es muy poco movible (2 cm en un mes);  y mientras la raíz puede absorber el nitrógeno a 2 cm, necesita una cercanía de 2 mm para tomar el fósforo”, detalla Martinez .

Está comprobado que la rápida disponibilidad de fósforo asegura una nutrición adecuada de la plántula de soja y una fuente de energía idónea para que los procesos concernientes a la modulación se desarrollen exitosamente.

“Para dar respuesta a esta situación, Microstar es un verdadero aliado ya que se aplica en la línea de siembra por no ser fito tóxico, tanto para la semilla como para las bacterias fijadoras de nitrógeno, y posee un coeficiente de absorción cercano al 98%”, asegura el  ingeniero Eduardo Cicerone, responsable de productos fertilizantes de Rizobacter.

Se trata de una tecnología que  no pretende ser una fuente de reemplazo.

Puede ser usado en diferentes planteos de fertilización como complemento, como arrancador o como única fuente. Microstar PZ está compuesto por N, P, S y Zn en dosis exactas para que la planta realice la necesaria absorción de nutrientes. La alta proporción de fósforo en combinación con la gran cantidad de puntos de contacto con la semilla permite que los microgránulos brinden un ambiente más favorable para incrementar la Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN) sin observarse daños en la emergencia.

“La disminución de la fertilidad y las bajas dosis de fósforo aplicadas, requieren de prácticas de manejo que maximicen su eficiencia de absorción”, sintetizó Cicerone.

Por último, resaltó que presentación en bolsas de 10 kg brinda una verdadera solución logística y la necesidad de bajas dosis de aplicación, un beneficio ambiental relevante.

SUSCRIBITE!

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de HORIZONTE A.

Su suscripción fue exitosa!