Quiero “Vale 4”

La gran cosecha de los cultivos de fina nos hizo olvidar un poco lo esquivas que vienen siendo las precipitaciones en lo que va de este año. Por Matías Cambareri – Caburé Si bien mientras estoy escribiendo este artículo están ocurriendo algunas precipitaciones (concretamente por mi querido sudeste de Buenos Aires, entre 20 y 40 […]
enero 21, 2026

La gran cosecha de los cultivos de fina nos hizo olvidar un poco lo esquivas que vienen siendo las precipitaciones en lo que va de este año.

Por Matías Cambareri – Caburé

Si bien mientras estoy escribiendo este artículo están ocurriendo algunas precipitaciones (concretamente por mi querido sudeste de Buenos Aires, entre 20 y 40 mm), las lluvias de enero se están haciendo esperar. Eso sumado a las altas temperaturas registradas en los últimos días, es el combo perfecto para que los maíces, sojas y en menor medida el girasol, empiecen a manifestar signos de sufrir sequía edáfica.

La amplitud latitudinal y longitudinal de nuestro país hace que no todas las zonas estén iguales en cuanto al nivel hídrico, pero sí podemos generalizar que se necesita agua y ya, porque en esta época donde (dependiendo siempre de los diferentes planteos técnicos) algunos cultivos comienzan a definir su rendimiento, cada milímetro que cae vale doble, y ni hablar si además continuamos en este escenario de presión bajista de los precios de los granos; para mi cada milímetro vale cuatro.

Diciembre fue un mes con buen nivel de precipitaciones (aunque por debajo de lo normal), pero las escasas lluvias de enero por ahora no están permitiendo recomponer el agua en el suelo (aunque haya zonas en el norte del país con precipitaciones por encima de lo normal para lo que va del mes). Concretamente, la precipitación acumulada entre el 1 y el 14 de enero muestran un escenario con mayores precipitaciones en el norte del país y mayor heterogeneidad en el centro-sur. Las precipitaciones que actualmente están ocurriendo en el centro, seguramente dejarán el mapa un poco más “pintado” de verde (Figura 1).

Figura 1. Precipitación acumulada medida entre el 1 de enero y el 14 de enero (PP ac, mm). Fuente: Red pluviométrica de Caburé.

En este mapa construido a partir de la extensa red de estaciones meteorológicas con las que cuenta Caburé (www.cabure.com.ar), si bien no se muestra créanme que la precipitación de enero está por debajo de lo normal en gran parte del país, exceptuando algunos sitios del norte de Córdoba / centro y norte de Santa Fe y sur de Chaco. Aproximadamente en el 20% (unos 140 puntos de medición) la precipitación acumulada para lo que va de enero fue mayor a 50 mm. En la Provincia de Córdoba, se dio la mayor cantidad de días con precipitación superior a 10 mm (5 días, en varios sitios) y en esa Provincia también (en Colón), se dieron los valores más altos de precipitación acumulada (superando los 160 mm). Así, el inicio del año viene con precipitaciones escaseando pero que permiten mantener, al menos por ahora, el ritmo de los cultivos.

Figura 2. Agua útil en la capa arable del suelo (%) al 15 de enero de 2026. Fuente: Instituto de Clima y Agua. SMN-INTA-FAUBA

El reservorio de agua en el suelo (el nivel de agua en el suelo) es en definitiva donde impactan estas lluvias y es el reservorio de agua de donde se abastecen los cultivos e indicará más o menor producción de materia seca de los mismos (pensando en el agua como la principal limitante) y ahí vamos a hacer foco. A nivel superficial (primeros 10 cm; Figura 2) el impacto en el nivel de agua está asociado a las últimas precipitaciones. Allí donde los eventos fueron recientes, la humedad es adecuada (centro-norte del país); seguramente este mapa ya es diferente por las lluvias que están ocurriendo por un lado y debido al secado superficial que ocurre debido a las altas temperaturas, con lo cual, es más interesante ver que pasa en esa capa no tan expuesta a la rápida evaporación.

Figura 3. Agua útil en el suelo (%) al 15 de enero de 2026. Fuente: Instituto de Clima y Agua. SMN-INTA-FAUBA

En profundidad (Figura 3) que es tal vez lo que más nos interesa porque será lo que podrán “consumir” los cultivos, los niveles de agua en el suelo son adecuados (más del 60% de agua útil en el perfil) en el centro-noreste del país, lo que hace pensar que los cultivos de gruesa no tendrían limitaciones hídricas en las etapas de desarrollo que actualmente están transitando y, al menos, por los próximos 7 a 10 días. Como decíamos el mes pasado, en otras regiones el agua en el suelo se fue agotando y se requieren prontamente la ocurrencia de precipitaciones (más aún donde los cultivos de fina consumieron, el agua se agotó y no fue repuesta en la misma medida para los cultivos de segunda).

Figura 4. Pronóstico trimestral de temperatura media para el trimestre enero-febrero-marzo. Indica mayor probabilidad de ocurrencia de una categoría. Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de diciembre de 2025.

Esta “foto” actual del agua en el suelo junto a los pronósticos a largo plazo, nos permitirán realizar un correcto análisis para tomar las mejores decisiones en nuestro sistema productivo. Como la evolución del nivel de agua en el suelo puede ser estimada a partir de un balance entre la “demanda” (de la atmósfera o del cultivo una vez implantado) y la “oferta” de agua (precipitaciones), conociendo cuál es la tendencia a largo plazo (más allá de los 30 días) de las variables determinantes, puede predecirse de forma aproximada su comportamiento.

Con distintos niveles de probabilidad de ocurrencia, el pronóstico trimestral elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ayuda a dilucidar cómo serán las condiciones de oferta (precipitaciones) y demanda (evapotranspiración, determinada en parte por la temperatura del aire) que hacen al balance de agua en el suelo, durante los próximos meses. El pronóstico trimestral del SMN para el trimestre en curso de enero-febrero-marzo indica mayor probabilidad (40-50%) de tener temperatura media normal o por encima de lo normal en prácticamente todo el país, exceptuando el sur de la Patagonia (Figura 4). Esto significa que donde tenemos mayor probabilidad de tener temperatura media por encima de lo normal, la temperatura media del trimestre mencionado sería al menos 0,5 °C mayor a los valores de temperatura media que observamos en la Figura 5. Por lo tanto, como gran parte de la demanda atmosférica está asociada a la temperatura, es esperable que la evapotranspiración acumulada en este período sea mayor a lo normal y se “pierda” más agua de lo normal. Es importante aclarar que esto hace referencia a la temperatura media del periodo, y pueden darse dentro del mismo valores extremos (para arriba y para abajo) de temperatura que puedan de alguna forma afectar las producciones.

Figura 5. Mapa de temperatura media del trimestre enero-febrero-marzo. Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de diciembre de 2025.

Por otro lado, las precipitaciones acumuladas para el trimestre enero-febrero-marzo tienen (i) mayor probabilidad de estar por encima de lo normal o normal (40-50%) sobre la región del NOA y sur de Patagonia (región en verde en la figura)y(ii)normal (>=40%) en el resto del país (Figura 6). Es decir que se esperan entre 200 a 300 mm acumulados en toda la región pampeana y Litoral (Figuras 7 y 8) en los próximos 3 meses. El balance hídrico atmosférico (diferencia entre la demanda atmosférica y las precipitaciones) tendería a ser negativo (ya que las temperaturas estarían por encima de lo normal, pero no así las precipitaciones), y la recarga de los perfiles sería limitada.

Figura 6. Pronóstico trimestral de precipitación acumulada para el trimestre enero-febrero-marzo. Indica mayor probabilidad de ocurrencia de una categoría. Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de diciembre de 2025.
 

Con respecto a la actualización del fenómeno ENSO (El Niño South Oscilation) que en gran parte de nuestro territorio tiene un impacto negativo (o positivo!) sobre las precipitaciones, el último informe del IRI (International Research Institute for Climate and Society) indica que estaríamos dejando atrás esta fase fría del evento (La Niña) y progresivamente estamos pasando a una condición neutral del evento (Figura 8). Lamentablemente siempre digo lo mismo: en promedio los años neutrales, tenemos más precipitación que un año “Niña”, pero es un promedio, un año puede ser menos, otro año puede ser más…

Figura 7. Mapa de límite inferior del rango normal de precipitaciones (implica que donde las anomalías sean negativas, los valores de precipitación acumulada serían inferiores a estos límites) acumuladas en el trimestre enero-febrero-marzo.
Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de diciembre de 2025.

En resumen

La condición del fenómeno ENSO para lo que resta de la campaña agrícola que estamos transitando pasaría a ser “Neutro” y esto nos asegura tener más incertidumbre sobre las precipitaciones (dependiendo de otros factores atmosféricos, puede ser menos o puede ser más). Dependeremos que los forzantes atmosféricos que interaccionan entre sí para dar origen a masas de aire húmedas que puedan desencadenar precipitaciones realmente interaccionen generando eventos de precipitación (y a esperar que esos eventos que puedan ocurrir se distribuyan de manera adecuada en el tiempo, sin excesos de manera de poder aprovecharlos en su totalidad). El pronóstico trimestral del SMN, indica que en el mediano plazo habrá precipitaciones dentro de lo normal para el trimestre que transcurrimos. En el corto plazo: para los próximos 15 días se prevé con alta probabilidad precipitaciones acumuladas de al menos 50 mm en todo el norte argentino y de 25 mm en el centro-núcleo (para la última semana de enero) y esto para mí como en el truco, vale cuatro!.

Figura 8. Mapa de límite superior del rango normal de precipitaciones (implica que donde las anomalías sean negativas, los valores de precipitación acumulada serían inferiores a estos límites) acumuladas en el trimestre enero-febrero-marzo.
Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de diciembre de 2025.

En estos momentos donde el agua en el suelo es el factor decisivo, monitorear en campo, ajustar estrategias según disponibilidad hídrica real, y seguir de cerca los pronósticos de corto y mediano plazo, sigue siendo la mejor jugada ya que recopilar DATOS para la construcción de estadísticas que junto al análisis de pronósticos (a mediano y corto plazo) ayuden a tomar mejores decisiones. Ajustar estrategias que permitan un mayor aprovechamiento del agua es la clave.

Figura 9. Pronóstico probabilístico del fenómeno ENSO producido en base al modelo probabilístico del IRI (International Research Institute for Climate and Society). 30 de diciembre de 2025 https://iri.columbia.edu/

Este artículo muestra sólo un pantallazo general de lo que puede ocurrir y debe seguir ajustándose a medida que la campaña avance, contando con mayor certeza en los indicadores. En una escala temporal menor (por ejemplo, mensual) podría ocurrir que llueva más de lo que el pronóstico trimestral indica (como ocurrió en lo que va de este mes) por lo que estemos atentos a los pronósticos de corto plazo (7-15 días). La atmósfera es caótica y dinámica y las previsiones climáticas que acá presentamos se refieren a condiciones medias durante el periodo analizado, por lo tanto, no contemplan la ocurrencia de eventos puntuales tanto en la escala intra-estacional como en una escala espacial menor a la regional.

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