Del “Tres Naciones” y la victoria histórica frente a los All Blacks a compartir la charla con HORIZONTE A. El debutante tercera línea de los Pumas nos cuenta la experiencia del torneo que pasó y su relación con el campo.

Por: Sebastián Nini -Periodista

Santiago Grondona tiene 22 años y un montón de rugby por delante, llegó hace muy poco de disputar el “Torneo de las tres Naciones” con Australia y Nueva Zelanda en el que Argentina -por primera vez en la historia- logró vencer a los All Blacks y quedó en segundo lugar, alcanzando así el que ha sido sin dudas uno de sus mejores torneos en la historia junto al tercer puesto en el mundial del 2007. Es un chico educado, de los que elige las palabras que usa, no habla de más, siempre está sonriente y bien predispuesto. Sus amigos llegan a visitarlo a su casa en Pilar y comparten un rato mientras les muestra las camisetas que trajo de la gira, como la que intercambió con el octavo de los neozelandeses Ardie Savea.

Es hijo de Sebastián y Verónica, el tercero de cinco hermanos. Tiene tres hermanos varones y Clara su única hermana mujer. Jugó en el club Champagnat desde predécima hasta el plantel superior, lo llamaron a jugar el argentino M18 y después lo convocaron al PLADAR, y durante 2018 jugó el mundial con los Pumitas para ese mismo año viajar en una gira con los Pumas. Durante el año 2019 lo llamaron a Jaguares, pero optó por jugar un año en el club hasta poder decidir realmente qué era lo que quería hacer. Jugó la Carrie Cup en Sudáfrica y a su regreso y tras jugar en Uruguay volvieron a ofrecerle sumarse a Jaguares, aunque esta experiencia quedó trunca ya que la pandemia detuvo la participación del equipo argentino en el Super rugby.

Hace unos meses se sumó al plantel de los Pumas que formaría parte de la burbuja para la preparación previa al Torneo de las tres Naciones (Australia, Nueva Zelanda y Argentina) y en el arranque de la copa al seleccionado nacional le tocó enfrentarse a los All Blacks, el equipo al que Argentina nunca había vencido en toda su historia. Muchos años atrás quedó aquel empate en la cancha de Ferro de la mano,( o debo decir de “los pies”) de Hugo Porta. La alegría esta vez fue para los Pumas por primera vez y Santi que arrancó en el banco jugó el segundo tiempo de este partido.

¿Qué se siente formar parte de los Pumas que le ganaron a los All Blacks por primera vez en la historia?

Fue complejo porque hubo mucho más que formar parte del equipo que le ganó a los All Blacks. Ya era un día importante solamente porque era mi debut en los Pumas, y además saber que jugábamos contra los All Blacks significaba un plus tremendo. Así que si además le sumo el hecho de que ganamos el partido reconozco que ese día viví un montón de alegrías.

¿Cómo fue la previa con la burbuja?

La previa estuvo muy buena, fue una preparación larga y apuntábamos todo al primer partido – al principio iba a ser contra Sudáfrica y después terminó siendo contra Nueva Zelanda-. La idea siempre fue pensar en el próximo partido y desde que supimos que serían los All Blacks nos planteamos que lo teníamos que ganar y que podíamos ganarle, que podíamos hacerlo por primera vez en la historia. El equipo se convenció y ahí empezamos a ganar ese partido como se pudo ver después.

No es el primero de estos Pumas en remarcar lo importante que fue concientizarse hasta el convencimiento de que se podía y había que ganarle a los All Blacks, pero cuando pienso que no se trata de los más experimentados como Sánchez, Matera o Imhoff, sino uno de los “peladitos” debutantes del equipo, me asombro aún más con la seguridad que este grupo llevó ese torneo.  

¿Cómo viviste la convivencia en la burbuja?

 La convivencia fue de lo mejor, todos con muy buena onda, los más grandes y experimentados apoyando a los más chicos, creamos una muy buena relación, nos juntábamos a charlar y a tomar mate. Jugábamos a la podrida y al truco, algunos a Mario Kart en Nintendo.  El encierro se hacía largo pero la buena relación entre todos nos permitía hacerlo más llevadero. Varios jugadores tenían el mate siempre a mano, y el mate tiene eso que junta y da para la charla. Se extrañaba mucho la vida del club, a mi familia, mi novia y mis amigos.

¿Cómo fue para vos la pandemia y el parate en la competencia?

Por suerte en Estancias del Pilar pude armarme un gimnasio casero, correr en el jardín y en cuanto se pudo salí a correr por el club. De la mano de mis vecinos empecé a entrenar fuerte sin aflojar ni un solo día. Me entrenaba de la mejor manera, pensando todo el tiempo que existía una chance para jugar en los Pumas y quería llegar lo mejor posible, aunque no sabía cuándo iba a ser porque fue muy largo, pero al final valió la pena el sacrificio y no haber aflojado nunca.

¿Hubo algún momento en el que sentiste que el encierro era eterno?

La verdad fue difícil, sinceramente no sé cómo hice, pero no aflojé ni un día de descanso, entrené todo lo que me mandaban del sistema y aunque fue duro no frené nunca.

En las palabras de Santiago se descubre a un chico cauto y perseverante con esos valores que nos gusta ver en las personas, maduro para contestar, siempre optimista y con humildad. Habla del esfuerzo para entrenarse en este año atípico, pero remarca que nunca, ni un solo día dejó de hacer y cumplir con lo pautado por los entrenadores.

¿La posibilidad de reunirse y entrenar todos juntos con la excusa de la burbuja, potenció a los Pumas para el torneo?

Es muy probable, porque los argentinos siempre que nos unimos somos muy fuertes, y creo que el grupo estaba muy unido y se fue fortaleciendo afuera de la cancha y todo eso se reflejó adentro, en cada partido que jugamos. El compañerismo, la solidaridad y la entrega se  fortaleció en la unión del grupo pudo verse en el juego.

¿Qué expectativas tiene Santiago Grondona para el 2021?

Por ahora poder jugar el mejor rugby posible, que es algo que estoy tratando de definir para el año que viene y jugar en los Pumas en la ventana de junio.

¿Te gustó la zona que nos tocó para el mundial 2023? ¿Como ves a este equipo en perspectiva para el mundial?

Sí, me gustó mucho la zona, pensaba que me gustaba que fuera Gales – Japón, nos tocó Inglaterra – Japón creo que es una buena zona. Este equipo, el plantel del tres Naciones, que fue un plantel muy grande, la gran mayoría de los jugadores va a llegar al mundial, ojalá me toque, no lo sé porque realmente falta mucho, es un camino largo y duro y seguramente se sumen algunos europeos que no estuvieron.

¿Contame un poco de la relación que te une con el campo?

Mi familia tiene un campo en Hanguelén, en la provincia de Buenos Aires, destinado a la ganadería. Hoy está arrendado desde hace algunos años, pero fue el lugar donde pasé todos los veranos de mi infancia y donde tengo el recuerdo de haber tomado el cariño por los caballos criollos. Es algo que me quedó pendiente, tenía el sueño de criar caballos criollos y poder traerlos a Palermo en alguna exposición rural, pero eso hoy es algo lejano.

Tengo el conocimiento de cuánto valor tiene el campo para el país y lo importante que es para la producción, pero salvo por el campo familiar y porque mi viejo se dedica a esto, yo estoy medio alejado por mis actividades. Sé que hay mucho más que semillas o carne en la producción del campo, y que existen muchos productos que se logran a partir del agregado de valor de los primarios.

Sebastián Grondona – el padre de Santiago- es licenciado en economía agraria y trabajó para Nidera hasta que la empresa fue adquirida por Cofco, empresa en la que hoy se desempeña en el área comercial de nutrientes.

Algún recuerdo de tu niñez y el campo…

Hace mucho que no me escapo al campo por la distancia y porque al estar arrendado solo está disponible el casco. Era muy divertido, de chicos la pasábamos muy bien, aunque creo que hoy por hoy con las ocupaciones de cada uno no disponemos de tiempo para ir. En el verano nos instalábamos entre un mes y dos meses, nos levantábamos temprano a la mañana agarrábamos los caballos, movíamos las vacas de lote, o trabajábamos con la manga, vacunábamos, apartábamos, hacíamos tactos, un montón de cosas que de acordarme nada más me resultan super divertidas y si pudiera me encantaría volver a hacer. La vida en el campo era distinta, de alguna manera estábamos trabajando todo el tiempo, pero la pasábamos bárbaro, con el encargado todos los días teníamos algo para hacer.

Nosotros arrancábamos a las seis de la mañana con el encargado y con frío empezábamos a ensillar. Yo sigo teniendo todos mis recados y lo disfrutaba muchísimo. 

Santiago Grondona, tiene un pendiente con los caballos criollos, son esas cosas que se maman de chicos y quedan en la parte de los imborrables en la memoria, ojalá pueda darse el gusto. Habla de lo agroindustrial con respeto y con la seriedad de quien no dice cualquier cosa solo por el hecho de hablar, cuenta lo que conoce y lo que le gusta del campo.

¿Santi te gustaría poder volver a jugar a Champa en algunos años?

Sí, no lo dudo!!

Gracias crack!

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