Fernando Miguel Scaramuzza 1; Pablo Eduardo Abbate2; Hernán Javier Ferrari31 EEA INTA Manfredi, Córdoba, Argentina. 2 EEA INTA Balcarce, Buenos Aires, Argentina.-3EEA INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina.

En Argentina la Siembra Directa (SD) es considerada un sistema integral ya que permite realizar la implantación de un cultivo sobre el residuo del cultivo anterior por medio de una sola labor.  La SD es una tecnología que no solo incluye a la maquinaria específica para tal fin, sino que involucra particularidades en el manejo del cultivo a realizar principalmente en: la elección de una semilla, la fertilización, el manejo de plagas y malezas, y la cosecha del grano, todo lo cual debe ser planificado y trabajado en conjunto para alcanzar una alta eficiencia productiva (Bragachini et al. 2015).

El mejoramiento genético y el avance en las tecnologías de manejo del cultivo, en especial la fertilización y el control de enfermedades, han permitido aumentar el rendimiento real de los cultivos de granos en la mayoría de los ambientes. En este sentido, a nivel nacional, durante los últimos 40 años se registraron incrementos de rendimientos de 108, 107 y 66 % para trigo, maíz y soja respectivamente (DEAD, 2019). Estos incrementos de rendimiento fueron acompañados por aumentos en la producción de materia seca que conllevan mayores volúmenes de rastrojo al momento de la siembra del cultivo siguiente.

La acumulación de rastrojo puede ser aún más crítica en ambientes de alto potencial como lo son los lotes bajo riego o con napa dulce influente y al incrementarse los años de SD.

Cuando el rastrojo del cultivo antecesor es abundante y la siembra se realiza sin la utilización de herramientas de labranza y sin la quema del rastrojo, puede lograrse una buena implantación del cultivo siguiente si la configuración de la sembradora es puesta a punto apropiadamente. El objetivo del presente informe es presentar una visión actualizada de las pautas y puntos críticos a verificar para el logro de una buena implantación de un cultivo de trigo mediante SD, en situaciones complejas por los altos volúmenes de rastrojo, como el caso de antecesor maíz o sorgo.

Inconvenientes presentados en los lotes de alto potencial productivo

En lotes de alto potencial productivo, especialmente luego de varios años de SD continua, es común encontrar abundante rastrojo, alta humedad superficial y un elevado tenor de materia orgánica joven que posibilita una buena actividad biológica. No obstante, la acumulación de rastrojo también provoca un aumento en la porosidad dejando un suelo esponjoso más difícil de cortar por el tren de siembra. El corte de la cuchilla de la sembradora (corte tipo tijera) requiere de la resistencia del suelo para que se realice correctamente. Si el suelo es flojo no presentará reacción ante la acción de la cuchilla, por lo cual se dificultará cortar un rastrojo duro como el de maíz. La experiencia indica que la utilización de una cuchilla adecuada ondulada de gran diámetro y alta carga, permite lograr un buen corte del rastrojo, incluso en suelos con falta de reacción.

Atoramiento con abundante rastrojo superficial

Para evitar el atoramiento cuando el rastrojo es abundante, los trenes de siembra de la sembradora pueden presentar un desfasaje longitudinal. El desfasaje puede lograrse mediante diferentes combinaciones de alineación longitudinal de los trenes de siembra, a fin de formar canales de desahogo del rastrojo. Cuando los canales de desahogo son efectivos, es posible evitar el atoramiento incluso en condiciones complicadas de alto rastrojo superficial.

Cuchilla rastrojera para siembra con abundante rastrojo

La cuchilla rastrojera, es un órgano clave para la siembra con abundante rastrojo. El número de ondulaciones de la cuchilla es un factor importante a tener en cuenta para lograr la eficiencia deseada. Cuchillas con muchas ondulaciones, presentan gran cantidad de ángulos con fuerzas de corte opuestas, que dificultarán el eficiente corte de rastrojos voluminosos, lo cual derivará en el entierro por compactación de los mismos en el fondo del surco. Por lo tanto, para estas situaciones se recomienda el uso de cuchillas con una cantidad no mayor a 23 ondas.

La profundidad de trabajo de las cuchillas rastrojeras y/o de microlabranza, también es un punto clave para obtener una siembra exitosa cuando el volumen de rastrojo en superficie es alto. La regulación de profundidad se determina por un conjunto de factores propios e intrínsecos del trabajo de una pieza circular como el caso de la cuchilla. Como criterio general, la profundidad de la cuchilla debe ser menor o igual a ¼ de su diámetro. Profundidades mayores (situación denominada comúnmente como “hasta las mazas”), impide el adecuado corte del rastrojo debido a que se pierde el ángulo de ataque agudo, necesario para generar el efecto tijera, volviéndose un ángulo recto que topará el rastrojo favoreciendo el atoramiento del tren de siembra. Además, el esfuerzo de corte será más elevado, lo que impedirá el giro continuo de las cuchillas, con el consecuente levantamiento de terrones y/o compactación del surco. Resulta claro que con una cuchilla de mayor diámetro se posible alcanzar una mayor profundidad de corte sin superar ¼ del diámetro de la misma.

Acondicionamiento del tren de siembra

Al observar la distribución de los residuos de la cosecha del cultivo antecesor y el relieve del suelo un lote para SD, podemos encontrarnos con cuatro situaciones diferentes a saber: (1) relieve regular con cobertura uniforme,  esta situación es casi utópica; (2) relieve irregular con cobertura uniforme, situación difícil de lograr por el gran ancho de los cabezales de las cosechadoras; (3) relieve regular con cobertura desuniforme y (4) un relieve irregular con cobertura desuniforme, esta es la situación más habitual y es donde se debería prestar más atención al acondicionamiento correcto del tren de siembra.

Frente a las condiciones antes mencionadas y pensando en siembras de trigo en situaciones complicadas por el abundante rastrojo, los beneficios de las ruedas limitadoras o controladoras de profundidad solidarias al disco surcador (simple o doble), no serían la mejor opción cuando el antecesor es maíz. Esto es debido a que, con este tipo de ruedas, no es posible el copiado del suelo en un rastrojo de maíz ya que una rueda se encontrará con tocones de maíz que inevitablemente la elevarán provocando desuniformidades en la profundidad del surco. En la Figura 1, se grafica el problema de uniformidad de siembra que provocan las ruedas copiadoras adosadas al disco surcador, cuando la superficie a sembrar es altamente irregular como en el caso del rastrojo de maíz, o en el caso de una mala regulación de los desparramadores de granza de la cosechadora.

Figura 1: Efecto del rastrojo en superficie sobre la profundidad de siembra, en sistemas con rueda limitadora de profundidad solidaria al disco surcador.

En un ensayo de siembra de trigo realizado en localidad de Pilar (Córdoba) reportados por Bragachini et al. (2004), con una sembradora Agrometal MX 23/21, se evaluaron dos sistemas de control de uniformidad de profundidad de surco: copiado trasero (i.e. con rueda limitadora de profundidad trasera) vs. copiado solidario (i.e. con rueda limitadora de profundidad lateral solidaria al disco surcador). Se encontró un incremento de 14 % en el número de plantas/m2 logradas a favor del sistema de copiado trasero. Por otra parte, este sistema mostró un coeficiente de variación en el número de plantas logradas 10 % menor respecto del copiado solidario (7 vs. 17 %). El ensayo demuestra que el copiado trasero no solo mejora el establecimiento del cultivo trigo, sino que también mejora la distribución de las plantas con respecto al copiado solidario el cual presenta mayor irregularidad debido al salto del cuerpo provocado por los tocones de maíz. Por su parte, el copiado trasero suaviza el paso sobre el tocón, ya que las ruedas limitadoras de profundidad (tapadoras), sigue la línea de la cuchilla turbo y del doble disco plantador, realizando una siembra más uniforme cómo lo demuestran los datos mencionados.

Es destacable mencionar, que si bien el rendimiento de trigo posee una alta plasticidad a la distribución y densidad de plantas (Abbate, 2017), cuando mayor sea la uniformidad de implantación, menor será la densidad de siembra óptima. Por tal motivo, la principal ventaja de lograr una alta uniformidad de implantación en trigo es el ahorro de semilla que de otra manera resultaría redundante (Abbate, 2017).

Fertilización, dosis en la línea de siembra

Cuando el cultivo antecesor del trigo es maíz (situación cada vez más frecuente), uno de los problemas que se presenta es la abundante cantidad de rastrojo sobre la que se debe sembrar el trigo. Por otra parte, el rastrojo de maíz deja poco nitrógeno (N) en el suelo e inmoviliza buena parte del N disponible al inicio de primavera, generando deficiencias de importantes al trigo (Studdert y Hecreverría, 2006). Esta inmovilización se puede contrarrestar aumentando la aplicación de N temprana (García, 2007). La primera aplicación de N se podrá realizar junto con la siembra, estableciendo la dosis por medio de un balance de nutrientes sitio específico utilizando mapas de cosechas previas, imágenes satelitales, seguimiento GPS de la sembradora, modelos online, etc. que nos determinen las necesidades de N según ambientes. El correcto ajuste de la fertilización nitrogenada resulta clave, especialmente si se quieren alcanzar porcentajes de gluten bonificables, lo cual exige aportes de N superiores a los necesarios para maximizar el rendimiento (Abbate 2017; Pagnan et al.  2018).

Cuando se fertiliza a la siembra, las dosis de fertilizante fitotóxicas para la semilla se encuentra más directamente relacionado con la concentración del N aplicado en la línea de siembra que con los kg/ha de fertilizante, es decir, la dosis por unidad de superficie. Por lo tanto, a igual dosis (kg/ha) de fertilizante, cuanto más distanciadas estén las hileras entre sí, mayor será concentración de fertilizante en la hilera.

En la medida que el suelo se encuentre con mayor contenido de humedad y el porcentaje de arcilla sea mayor, la dosis máxima de N tolerada por la semilla será mayor. Es de destacar que, cuanto más uniforme sea la distribución del fertilizante en la línea, el riesgo por fitotóxicidad disminuye. Por otra parte, la dosis máxima a aplicar en la línea de siembra dependerá de la formulación del fertilizante. El fosfato diamónico (FDA) es uno de los más usado a la siembra, pero se debe tener en cuenta que el fósforo (P) aporta mayor acidez que el N, con lo cual la dosis máxima de N deberá ser menor que la de un fertilizante sin P.

Fijación de la semilla en el fondo de surco

La eficiencia de siembra, es decir el cociente entre la cantidad de semillas sembradas y las emergidas, es afectada por la forma de fijar la semilla en el fondo del surco de siembra. La fijación debe lograr que las simientes entren en contacto directo en el fondo del surco con el suelo sin dejar cámaras de aire que dificulten la absorción de humedad.

Esto es especialmente importante con baja humedad del suelo, en suelos agregados o con mucha cobertura en superficie. En un ensayo reportado por Bragachini et al. (2004), en el que se compararon distintos órganos fijadores de semilla, se encontraron diferencias significativas.

El ensayo se realizó con elevado volumen de rastrojo de maíz (más de 12000 kg/ha de materia seca en superficie), huellas de cosechadoras y acoplados tolvas debido a la excesiva humedad al momento de cosecha. Los resultados indican claramente que el mayor número y porcentaje de plantas emergidas se alcanzó utilizando una rueda apretadora de reducido diámetro y fina (24 % de aumento, Figura 2), seguida por la lengüeta plástica fijadora de semillas tipo AJS, Plastrong, Kadae, entre otras (18 % de aumento), respecto de un testigo sin órgano fijador de semilla. Cabe aclarar que, indistintamente del tratamiento de fijación utilizado, los trenes de siembra siempre tenían cuchilla de corte turbo, doble disco surcador y doble rueda tapadora de copiado trasero.

Figura 2. Efecto de distintos órganos fijadores de semilla en el fondo de la hilera de siembra: testigo sin órgano fijador, lengüeta plástica fijadora y rueda apretadora de semillas, sobre el número y porcentaje de plantas emergidas, para siembra de trigo en la Manfredi, Córdoba.

Está claro que el órgano fijador de semillas es muy importante y suele recibir menos atención de la que se merece. Por tal motivo el proyecto de Desarrollo y aplicación de tecnologías de mecanización, precisión y digitalización de la agricultura de INTA continúa trabajando en la evaluación y adaptación de estos órganos.

Densidad de siembra

La densidad de siembra del trigo es otro factor de suma importancia. Su óptimo depende de factores del cultivo y de la semilla. Entre los factores del cultivo, el más relevante es su ciclo (días desde siembra a floración), pudiendo aumentar de 220 pl/m2 logradas en cultivos de trigo de largo (150 días a floración) corto a 420 pl m-2 logradas en cultivos de ciclo corto (75 días a floración) largo. El cultivar puede modificar la densidad óptima por otras características distintas a su ciclo, tal es el caso de la capacidad de macollaje y del ángulo de inserción de las hojas.

Otros factores del cultivo como la fecha de siembra temprana, la buena disponibilidad hídrica y de nutrientes, y la uniformidad de siembra, permiten reducir la densidad de siembra. Respecto de las características de la semilla, el peso de 1000 granos y el poder germinativo son los factores más importantes para calcular los kg/ha de semilla a sembrar en función del número de pl/m2 deseadas. Como ejemplo, si se desean lograr 220 pl/m2 con semilla de un poder germinativo de 95 %, un peso de 1000 granos de 34 g, y el porcentaje de logro es de 70 %, se deben sembrar 113 kg/ha = 220 x 34 /(0.95 x 0.70 x 100).

Ahora bien, se ha demostrado en ensayos con buena disponibilidad hídrica conducidos en Argentina (Lerner y Satorre, 1990; Lerner y Abbate, 1992; Lorenzo y Abbate, 2014), que, para un mismo espaciamiento entre hileras, a partir de determinada densidad, al aumentar la densidad no aumenta el número de granos por unidad de superficie dado que al aumentar el número de espigas/m2 se reduce la cantidad de granos/espiga.

Esa densidad corresponde a la densidad óptima. Datos de ensayos llevados a cabo en otras localidades corroboran estos resultados y señalan la capacidad del cultivo de compensar reducciones en el número de plantas por unidad de área, principalmente, a través del aumento en el número de espigas de macollos.

Es de destacar, que el trigo, al ser un cultivo muy plástico, el manejo de la densidad permitirá ahorrar semilla más que aumentar el rendimiento. Para ello es indispensable asesorarse con el criadero, que nos aconsejará la densidad óptima del material a manejar y obviamente, consultar la Red de Ensayos Comparativos de Cultivares de Trigo Pan (RET-INASE) para la elección del mejor material adaptado a la zona (cultivaresargentinos.com/trigo o inase.gov.ar).

Nuevas tendencias en las sembradoras

En los últimos años la industria de la maquinaria agrícola ha desarrollado sembradoras para soja que fueron un aporte de calidad para la siembra de granos finos por ser mucho más versátiles, de mejor desempeño y de más fácil regulación. En definitiva, el cultivo de soja reconvirtió la siembra de los cultivos invernales, mejorando la calidad de la misma. En línea con esto, se desarrollaron máquinas apropiadas para implantación con distintas distancias entre hileras. Un alto porcentaje de los modelos poseen configuraciones para sembrar a 17.5 cm de distancia entre hileras, generalmente combinadas en surcos intercalados a 35 cm. Otras modalidades muy difundidas son las sembradoras con dos combinaciones de distancias entre hileras 19/38 cm o 21/42 cm, algunas de las cuales incluyen variantes a 20/40 cm, 23/46 cm y 26/52; otras máquinas presentan combinaciones múltiples.

Por otra parte, a las sembradoras convencionales de grano fino, se les está incorporando el tratamiento semilla por semilla que permite implantar tanto trigo a chorrillo como soja de precisión. Este fue el caso de las sembradoras tipo Air Drill que, en sus primeros períodos de uso en Argentina, se empleaban para sembrar granos finos, particularmente trigo.

También aparecieron nuevas opciones de plegado en las sembradoras. El plegado tipo libro presenta los cuerpos de siembra en alerones con asistencia hidroneumática, tolva central y transporte de semilla a los distribuidores por circulación forzada por aire. Varios fabricantes están siguiendo esta tendencia ya definida a nivel global porque facilita, entre otras cosas, la carga y traslado en carretones, el pasaje del modo transporte a al modo trabajo, y la tolva única aumenta su autonomía (Bragachini et al., 2018). Por sus características, este tipo de sembradoras son valoradas tanto por los productores como los contratistas, habiendo varias de fabricación nacional como Agrometal, Apache, Crucuanelli, Erca, Pierobon, Super Walter, Tanzi, entre otras.

Si bien las sembradoras de cultivos de grano fino heredaron muchas de las mejoras realizadas para cultivos de granos grueso, la industria nacional comenzó a incorporar la siembra de precisión en granos finos con innovaciones que han obtenido premios en los eventos más destacados del país.

Es de destacar el primer premio CITA 2018 a la innovación en siembra obtenido por Industrias Victor Juri con el carro tolva NODRIZA SMART ON-OFF JURI MB 4.5. Este carro es una tolva complementaria, que se activa y abastece a la tolva de la sembradora en forma automática, duplicando la autonomía en sembradoras.

La tendencia en el transporte de semilla es hacia el forzado por aire, con actuadores eléctricos encargados de realizar el corte de la siembra. A estas sembradoras Air-Drill, se le suma la división de la tolva en al menos tres secciones para realizar cultivos de servicio en un mismo momento de siembra. Esta tendencia está cobrando fuerza desde el punto de vista del cuidado ambiental, previendo las nuevas normativas productivas, algunas ya impuestas en Europa. Un ejemplo de su uso, es la siembra de una leguminosa (cultivo de servicio) que aportaría N en los estadios iniciales al cultivo de trigo invernal (cultivo principal). La siembra conjunta se realizaría en otoño, época de siembra tradicional en gran parte del hemisferio norte; una vez entrado el invierno, el cultivo de servicio es eliminado naturalmente por las bajas temperaturas (Scaramuzza, 2019).

También está habiendo avances en el guiado automático de la sembradora (“sembradora manos libre”); sin embargo, hay que notar que el guiado automático en cultivos de grano fino requiere más precisión entre pasadas, ya que el espaciamiento entre líneas en más reducido que en los cultivos de grano grueso.

Todas estas mejoras y evoluciones en sembradoras, están sumando precisión en el manejo de la dosificación según ambiente, indispensable para optimizar el uso de los insumos en el cultivo de trigo.

Siembra Directa

Consejos para la siembra de trigo con abundante rastrojo de maíz en superficie

Cuando se trata de sembrar trigo sobre maíz, un primer paso es lograr una distribución uniforme la chala y marlos que salen por la cola de la cosechadora durante la cosecha de maíz, si bien esto es difícil de lograr debido al gran ancho de la plataforma recolectora actuales. Es conveniente programar la descarga del cereal en las cabeceras y en los acoplados tolvas utilizar neumáticos con la menor presión de inflado posible, en especial si el suelo está húmedo. De esta manera se evitarán cargas excesivas sobre el suelo que dejen huellas profundas difíciles de copiar por los trenes de siembra.

La siembra de trigo conviene realizarla cruzando las líneas de maíz entre 30° y 45°. Para que el corte del rastrojo resulte adecuado, es recomendable utilizar cuchillas onduladas de buen diámetro en los trenes de siembra. La remoción realizada por estas cuchillas, posibilita al órgano plantador colocar la semilla en contacto con el suelo, sin dejar cámaras de aire ni paredes compactadas lateralmente. Si las cuchillas onduladas trabajan a 8 cm de profundidad, la semilla se depositará a 5 cm, quedando 3 cm de suelo por debajo de la semilla con cierta remoción, que facilita el desarrollo radicular en los primeros estados permitiendo un rápido acceso al agua y nutrientes del suelo. Otra buena alternativa sería la posibilidad de utilizar una sembradora monodisco. Por su parte, el uso de un órgano fijador de la semilla en el fondo del surco mejora la uniformidad de emergencia en la línea, principalmente en huellas y ante otras irregularidades del terreno. Las ruedas de control trasero para estas situaciones complicadas de copiado de terreno, proporcionan una mayor uniformidad en profundidad de siembra

En la siembra de trigo sobre abundante rastrojo de maíz, el suelo se encuentra con poca disponibilidad de nitratos, a diferencia de un suelo con rastrojo de soja (Studdert y Hecreverría, 2006)), por lo tanto, es conveniente colocar en la hilera de siembra más N que el habitual. El FDA y el fosfato monoamónico (MAP) son los fertilizantes más difundidos como arrancadores, en estos casos no se deberían superar los 15 kg de N en la línea en siembras a 21 cm como parámetro de dosis máxima.

Por último, si el marcador mecánico se atora por exceso de rastrojo, existen dos opciones, la primera es usar un disco de mayor diámetro, la segunda y más moderna es utilizar un sistema de autoguía satelital, para siembras sin marcador con señal correctora de alta precisión (3 a 5 cm).

Al sembrar trigo sobre rastrojo de maíz con alto volumen de rastrojo, con la tecnología hoy disponible, es posible tener buenos resultados de implantación, si se toman los cuidados mencionados.

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