Por: Martín Sánchez, Santiago Lorenzatti, Agustín Bianchini, y Walter Tanducci. OKANDU SA

El cultivo de Maíz es el que mejor responde a la tecnología aportada, y es el cultivo que más ha evolucionado en rendimientos, superando techos de rinde, principalmente en ambientes de alta productividad.

Quienes estamos involucrados en procesos de producción a campo debemos aprovechar el conocimiento y tecnologías disponibles para maximizar la producción por unidad de superficie y hacerlo de manera sustentable. Ello recobra más importancia en contextos como el actual donde el número del negocio está muy ajustado.

En este contexto resulta fundamental evaluar las tecnologías para ajustar el manejo reconociendo las diferentes condiciones en que se siembra el cultivo.

En OKANDU evaluamos las diferentes tecnologías y su ajuste para maximizar la expresión de rinde de los cultivos en cada ambiente de producción. En este artículo desarrollamos los criterios a tener en cuenta al momento de diseñar la planificación del cultivo, considerando el impacto de las diferentes tecnologías evaluadas en los últimos 10 años en el Sudeste de Córdoba.

Está claro, que quien defina en esta campaña sembrar maíz deberá apuntar a aplicar todo el conocimiento disponible para alcanzar rendimientos lo más cercanos posibles a los techos. Con este objetivo como norte, repasemos los principales aspectos de manejo a la hora de maximizar rindes:

Planificación: Conocer y caracterizar el ambiente, ajustando la tecnología.

Para planificar el cultivo de maíz resulta esencial conocer y caracterizar el ambiente de producción, para luego ajustar el conocimiento y la tecnología disponible  apuntando a maximizar potencial productivo y manejar el riesgo asociado.

La aptitud del suelo, tanto por su condición física,  química y biológica, y la oferta hídrica esperada, son las principales variables a considerar. En muchas regiones, la presencia de napa freática es clave para definir esta segunda variable. A eso se suma el manejo de pronósticos extendidos que definan probabilidades de ocurrencias de precipitaciones. Así, en años con adecuada oferta hídrica – ya sea por pronósticos favorables o por la presencia de napa – la potencialidad del ambiente se verá maximizada, lo cual nos habilita a planteos de alta productividad. Por el contrario, restricciones hídricas nos imponen un techo productivo menor a la vez que aumentan los riesgos productivos; siendo un manejo defensivo probablementela respuesta mejor adaptada a ese escenario.

Fecha de siembra

La primera decisión a tomar es la época de siembra. Para fechas tempranas (de principio de septiembre a mediados de octubre en zona núcleo) se seleccionan los ambientes de mayor potencial; aquellos con mejor oferta hídrica (con napa o bien con pronósticos de año Niño). En fecha tardía (diciembre en zona núcleo) van los ambientes de menor potencial, ya sea por características edáfica, pronósticos menos favorables; o simplemente por una estrategia que apunte a diversificar riesgos.

Elección de la genética

La elección del híbrido es clave ya que hay diferencias en cuanto a potencial, estabilidad, perfil sanitario, ciclo, e interacción de la genética con prácticas de manejo como la densidad y nutrición.

La evolución de la genética es muy marcada en el cultivo de maíz, con saltos importantes de productividad en pocos años. No solo contamos hoy con materiales de mayor potencial de rinde, sino que también la mejora se produjo en estabilidad y resistencia al estrés.

En la actualidad es muy importante conocer la respuesta de los diferentes materiales a la tecnología de nutrición y densidad, ya que no basta con seleccionar los híbridos de más potencial, sino que además hay que proveerle el ambiente y la tecnología adecuados para que exprese su mayor potencial en cada situación.En OKANDU desde hace varias campañas venimos trabajando en el ajuste de tecnologías ya que es la clave para entender cómo lograr la máxima expresión de los cultivos.

Siembras eficientes: Uniformidad de emergencia y ajustados planteos

La desuniformidad en la emergencia del maíz es un factor que atenta contra la productividad del cultivo. Esto puede darse por una emergencia despareja, con plantas que emergen más rápido y otras que lo hacen de manera tardía; o bien por una distribución no homogénea de las semillas dentro de la línea de siembra. A la primera se la denomina desuniformidad temporal; en tanto que a la segunda desuniformidad espacial. Aunque la causa que las origina es diferente, el resultado final es similar: plantas dominantes (más grandes y vigorosas) y plantas dominadas (más pequeñas y débiles); sin que la mayor productividad de la planta dominante compense la menor expresión de la planta dominada, dando como saldo un menor rendimiento por unidad de superficie.

Para evaluar el impacto en rendimiento de diferentes grados de desuniformidad tempo-espacial en OKANDU diseñamos una línea de ensayos que simula diferentes niveles de desuniformidad temporal y espacial y sus combinaciones. En los últimos 2 años hemos evaluado el impacto en rinde de una correcta implantación.

Los resultados obtenidos muestran que los cultivos más uniformes rindieron entre 1000 y 2000 kg/ha mas que los que tenían diferentes grados de desuniformidad (gráfico 1). Expresado como mermas de rendimiento se obtuvieron valores entre 6% y 22% (gráfico 2).

Gráfico 1. Resultados Desuniformidad Temporal y Espacial (Okandu 18/19 y 19/20)

Gráfico 2. Merma de Rinde según diferentes grados de desuniformidad Temporal y Espacial (Okandu 18/19; 19/20)

Los resultados obtenidos estimulan a no descuidar aspectos relacionados a la calidad de siembra y de la semilla a utilizar en maíz, ya que malas calidades de implantación pueden tener impactos negativos en la productividad física y económica del cultivo.

Nutrición y Densidad: Aspecto clave para dar el salto

La etapa clave del diseño del cultivo de Maíz es el correcto ajuste de Nutrición y Densidad para que se exprese el potencial de rinde acorde al ambiente de producción y al híbrido elegido. Está muy claro de acuerdo a los resultados obtenidos que nutrición y densidad van de la mano.

En los ensayos que llevamos adelante en Okandu hace 6 años hacemos foco en los ajustes de estas tecnologías para poder alcanzar altos rindes, y así reducir la brecha entre los rindes potenciales y los logrados.

En nutrición lo primero es ofrecer la base de Fosforo, Azufre y Zinc que permita mantener la fertilidad delsuelo que el cultivo de maíz necesita. Nitrógeno es el nutriente clave para la generación de rinde, y es importante ajustar la oferta para no limitar su expresión.

En la medida que avanza la investigación y el mejoramiento vegetal el cultivo de maíz explora rindes mayores y el objetivo de Nitrógeno aumenta. En los últimos años hemos comprobado que los umbrales de Nitrógeno a ofrecer han aumentando respecto de los que teníamos 15 años atrás.

Las repuestas obtenidas en el Sudeste de Córdoba en los últimos 9 años muestran incrementos importantes de rinde hasta 250 kg N ofrecido (gráfico 3), a diferencia de los antiguos umbrales de 170-180 kg N.

Gráfico 3: Curva de respuesta a N (suelo + fertilizante) – Maíz Temprano – Ensayos en franjas Okandu-

Con la nueva genética, seleccionada para rendir en altas densidades, comenzamos a evaluar el impacto de la oferta nutricional en planteos de densidad creciente. En los últimos 6 años planteamos ensayos ambiciosos en diseño experimental, que nos permite evaluar en conjunto el comportamiento a densidades y niveles de nutrición crecientes.

Todos los resultados muestran que es posible incrementar el rinde aumentando en simultáneo de densidad y oferta de nutrientes (principalmente Nitrógeno). También observamos que variando solo la oferta de Nitrógeno podemos mejorar el rinde en forma más marcada que aumentando solo la densidad. Pero el ajuste combiando de ambas variables permite el mayor incremento en productividad (gráfico 4).

Los planteos tradicionales de Maíz Temprano en una amplia zona de producción tiene densidades que van de 70 a 80.000 pl/ha y una oferta de Nitrógeno (suelo + fertilizante) de 175 a 200 kg N/ha; con rindes alcanzados son de 11.500 a 12.500 kg/ha. Sin embargo, de acuerdo a los resultados de los ensayos en zona núcleo, ajustando densidades mayores (90-95.000 pl/ha) y acompañando con aumento de los nutrientes ofrecidos ha se puede acceder a rindes superiores a 14.000  kg/ha.

Gráfico 4: Ensayos de tecnologías apiladas ultimas 6 campañas – ensayos en microparcelasOkandu-

Este ajuste de densidad y nutrición se puede graficar en la curva de ajuste de la oferta de N, la cual varía según el potencial de rinde explorado. Es así como las parcelas con planteos de menor densidad logran techos de rinde menores, y saturan la respuesta a Nitrógeno en un umbral más bajo, y por el contrario los planteos de densidades mayores alcanzan mayores rindes y saturan con ofertas mayores de N.

Respuesta a N ofrecido en función de la densidad – ensayos en microparcelas Okandu-

Conceptualmente, la construcción de este tipo de curvas de respuesta de nitrógeno resulta fundamental para explorar y alcanzar techos productivos. La evolución de la genética nos permite explorar nuevos techos productivos sensiblemente más altos.

Del mismo modo, el uso de cultivos de servicio de leguminosas (como por ejemplo Vicia villosa) con su aporte de nitrógeno biológico también nos desafía a la construcción de nuevas curvas de respuesta a nitrógeno. Y también lo hacen los nuevos ambientes explorados con maíces tardíos o incluso con maíces de segunda, detrás de cultivos invernales como trigo, cebada o legumbres.

Ajuste Nutrición-Densidad en diferentes ambientes:

Tal se comentó en el primer apartado de esta nota, es importante entender la variable “ambiente” al momento de planificar las tecnologías a aplicar en el cultivo de Maíz, debido a que la respuesta varía en función esa variable.

Al comparar los resultados de los últimos 2 años de ensayos desarrollados por OKANDU se puede observar la variación de la respuesta. En la campaña 2018/19 los ensayos se plantearon en un campo con influencia de napa freática, mientras que en la 2019/20 se hicieron en un ambiente sin napa. Además, la oferta climática fue diferente, registrándose en 2018/19 abundantes lluvias en primavera, y por el contrario, una primavera seca en 2019/20. Esta diferencia entre ambientes de producción permitió que se registren diferencias importantes en la expresión de tecnologías.

En el ambiente de mayor potencialidad el rinde creció en la medida que se ofreció mas N y la densidad aumentó, logrando rindes de hasta 16.000 kg/ha; mientras que en el ambiente inferior los saltos en rinde fueron menores, logrando el máximo rinde en niveles medios de N y densidad, alcanzando rindes de 13.000 kg/ha (gráfico 5)

Gráfico 5: Nutrición y Densidad en Maíz en ambientes diferentes – Okandu microparecelas 18/19 y 19/20

Adicionalmente, con el fin de explorar potenciales de rinde, evaluamos las mismas tecnologías en un ambiente bajo riego (Bengolea).En ambientes de riego sin que el agua sea limitante en ningún momento del ciclo del cultivo el rinde de base es significativamente mayor (13.800 kg/ha) y las respuestas también son muy importantes, logrando rindes de hasta 18.000 kg/ha, al ofrecer mayor densidad (11 pl/m2) y mantener una muy buena oferta de N (gráfico 6)

Gráfico 6: Nutrición y Densidad en Ambientes bajo riego (Bengolea) – Okandu microparcelas 2019/20

Maíces Tardíos

La estrategia de siembra de maíces tardíos generalmente apunta a diversificar riesgos productivos y a mantener los rindes promedios del cultivo en una zona.  Generalmente, se lo ubica en ambientes con alguna limitante o con riesgo elevado: suelos de inferior potencial, zona de menor régimen hídrico, ambientes sin napa o bien en años dónde los pronósticos de precipitaciones son poco alentadores. Adicionalmente, el maíz tardío generalmente tiene un período de barbecho mucho mas largo que un maíz temprano, lo cual además invita a pensar en cubrir ese período con cultivos de servicio.

En OKANDU venimos trabajando en el ajuste de la tecnología a ofrecer tanto en nutrición como en densidad en maíces tardíos, teniendo en cuenta también la influencia de la inclusión de cultivos de servicio como Vicia villosa o de gramíneas. La evolución del conocimiento y el ajuste necesario irá creciendo en los próximos años ya que se están aplicando los mismos protocolos de trabajo que se hacen en Maíz Temprano.

La dinámica de Nitrógeno varía en función del cultivo antecesor, siendo el antecesor Vicia el que mejor resulta para el Maiz Tardío, debido al aporte que realiza de N atmosférico; a diferencia de los cultivos gramíneas que consumen N del suelo (mayor en la medida que más tarde se corte el consumo del cultivo de servicio).

En los ensayos que llevamos en OKANDU podemos apreciar la respuesta diferencial del Maiz en función del antecesor. Sobre Vicia villosa la ganancia de rinde es menor y la curva de respuesta se satura con menor aporte de N, siendo un cultivo que depende menos del aporte de N como fertilizante. Sobre Cultivos Gramíneas la respuesta al agregado de N como fertilizante es mayor y la curva se satura en niveles mayores de N, siendo este un cultivo que depende en mayor medida del aporte de N como fertilizante (gráfico 7)

Gráfico 7: Respuesta a N en Maíz Tardío según antecesor – ensayos en franja 2013/14 a 2019/20)

Comentarios finales

Hoy la evolución de la genética y el conocimiento permiten alcanzar nuevos techos de rinde de maíz, para lo cual es fundamental la correcta caracterización del ambiente de producción, y elegir correctamente las tecnologías disponibles para cada situación.

La primer gran tecnología es decidir donde sembrar Maíz Temprano y Maíz Tardío. Esto ha permitido subir los pisos de rinde del cultivo, reduciendo sustancialmente el riesgo en años y ambientes deficitarios.

En la búsqueda de subir los techos de rinde, genética, nutrición y densidad son tecnologías que van de la mano, y que bien ajustadas permiten acceder a rindes altos.

En maíz tardío, los cultivos de servicio juegan un papel muy importante permitiendo ajustar la oferta de Nitrógeno en función de la especie, además del importante rol que juegan en la dinámica del agua y la competencia de malezas.

Hacia adelante, para continuar en este camino de aumento de la producción de alimentos será cada mas importante el trabajo en conjunto entre productores, proveedores de soluciones, investigadores, extensionistas, capacitadores, instituciones públicas y medios de comunicación, para lograr acortar los tiempos de adopción de nuevas tecnologías de impacto y de esta manera reducir las brechas que existan entre el potencial productivo y los rendimientos alcanzados.

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