La mujer que cambió la forma de tratar al ganado en el mundo
Una mente brillante que transformó la ganadería mundial desde una mirada distinta. Autista, científica, activista por el bienestar animal y referente en manejo ganadero, Temple Grandin dejó huella en el mundo y en Argentina. Esta es su historia y su legado.
Por: Carlos Becco
Por décadas, el manejo del ganado en los sistemas productivos fue un tema centrado en la eficiencia. Sin embargo, gracias a la mirada innovadora de Temple Grandin, el bienestar animal comenzó a ocupar un lugar central en la industria ganadera a nivel global. Sus ideas revolucionarias no solo mejoraron la calidad de vida de millones de animales, sino que también demostraron que un manejo más respetuoso puede ser también más eficiente y rentable. Su historia, marcada por el talento, la perseverancia y el autismo, inspira tanto a profesionales del agro como a personas de todos los ámbitos.
Una mente diferente para ver el mundo animal
Temple Grandin nació en 1947 en Boston, Estados Unidos. Fue diagnosticada con autismo en una época en la que poco se sabía sobre esta condición. A pesar de enfrentar múltiples desafíos en su infancia, su familia la apoyó intensamente para que pudiera desarrollarse, estudiar y expresarse.
Desde muy joven mostró un profundo interés por los animales. Con el tiempo, este interés se convirtió en una vocación que la llevó a estudiar Psicología y luego Ciencia Animal. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Illinois y se convirtió en profesora en la Universidad Estatal de Colorado, donde ha desarrollado gran parte de su carrera académica.
Lo que distingue a Grandin es su forma de pensar: ella misma ha explicado que “piensa en imágenes”, lo que le permitió percibir el mundo de manera similar a como lo hacen los animales. Esta perspectiva única le permitió detectar detalles que otros pasaban por alto y diseñar soluciones innovadoras para mejorar el bienestar del ganado.

Diseños que transformaron la industria
Uno de los aportes más reconocidos de Temple Grandin fue el diseño de sistemas de manejo ganadero que reducen el estrés animal. Su creación más emblemática es el corral curvo con pasillo de una sola dirección, basado en el comportamiento natural de los animales: moverse en círculo, evitar rincones y seguir al grupo.
Este sistema minimiza la resistencia del animal al desplazarse, reduce la necesidad de gritos o herramientas de presión, y evita accidentes. Como resultado, no solo mejora el bienestar animal, sino que también aumenta la eficiencia operativa y la seguridad del personal.
En la actualidad, se estima que más del 60% del ganado en Estados Unidos y otros países es manejado mediante sistemas inspirados en los diseños de Grandin. Grandes empresas alimentarias como McDonald’s, Cargill, Tyson y muchas otras adoptaron sus estándares de bienestar animal, reconociendo su valor ético y económico.
Bienestar animal: una necesidad ética y productiva
Para Temple Grandin, el bienestar animal no es un lujo, sino una responsabilidad ética de los productores, y también una herramienta para mejorar los resultados productivos. Ha demostrado que animales menos estresados presentan mejores conversiones alimenticias, menor incidencia de enfermedades y menos pérdidas por accidentes o carnes oscurecidas.
Su enfoque pragmático ha sido clave para convencer incluso a los sectores más reticentes. Grandin no busca imponer una visión idealista, sino promover cambios concretos, medibles y aplicables. Por eso, desarrolló auditorías simples y eficaces para evaluar el bienestar en frigoríficos y establecimientos ganaderos, basadas en indicadores objetivos como el uso de picanas, resbalones, vocalizaciones o caídas.
Reconocimiento en Argentina: Doctorado Honoris Causa de la UBA
En el año 2015, la Universidad de Buenos Aires (UBA), a través de su Facultad de Agronomía, le otorgó a Temple Grandin el título de Doctora Honoris Causa, reconociendo su contribución al bienestar animal, su impacto en la producción ganadera a nivel mundial y su ejemplo de superación personal frente al autismo.
Fue una distinción sin precedentes dentro del ámbito de las ciencias agropecuarias en Argentina, y constituyó un fuerte aval institucional al enfoque humanitario que promueve Grandin en el trato del ganado.
Durante su visita, además de recibir el reconocimiento, Temple brindó charlas técnicas a veterinarios, docentes y estudiantes, generando un impacto positivo en la comunidad profesional local. Sus aportes hoy forman parte del contenido curricular de muchas carreras universitarias relacionadas con la producción animal en el país.
Un mensaje que cruza fronteras
La influencia de Temple Grandin no se limita a Estados Unidos. Ha viajado por el mundo brindando conferencias, asesorando empresas y colaborando con gobiernos y universidades. En América Latina, sus ideas también han sido adoptadas en diversas iniciativas de bienestar animal, tanto en el ámbito académico como en el sector privado.
En Argentina, donde la ganadería es una de las actividades más importantes del agro, sus conceptos resultan especialmente relevantes. La mejora del bienestar animal no solo responde a demandas de los consumidores globales, sino que también se traduce en una producción más sustentable y alineada con los estándares internacionales.
Además, Grandin ha sido una figura clave en visibilizar las capacidades de las personas con autismo. Su vida fue retratada en la película “Temple Grandin” (2010), protagonizada por Claire Danes, que recibió múltiples premios y despertó un enorme interés en su figura a nivel mundial.
Una vida dedicada a mejorar el vínculo entre humanos y animales
A lo largo de su carrera, Temple Grandin ha escrito numerosos libros, entre ellos “Animals in Translation”, “Thinking in Pictures”, y “Improving Animal Welfare”. En todos ellos combina ciencia, experiencia y una profunda empatía por los animales. También ha recibido múltiples premios y reconocimientos por su labor, incluyendo su inclusión en el Salón de la Fama de la Mujer Estadounidense y la lista de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista Time.
Hoy, con más de 75 años, sigue activa en la docencia, la escritura y la divulgación. Su legado va mucho más allá de los corrales curvos: es un llamado a pensar diferente, a respetar al otro –sea humano o animal– y a entender que la producción puede y debe ser también ética.

Para el agro argentino, una oportunidad de inspirarse
En tiempos donde el mundo demanda cada vez más transparencia y responsabilidad en la producción de alimentos, el trabajo de Temple Grandin ofrece un camino claro: unir ciencia, productividad y bienestar animal. Su historia es una prueba viviente de que la innovación surge muchas veces de las miradas que se atreven a ver distinto.
Y quizás su legado se resuma mejor en una de sus frases más recordadas:
“Los animales nos hacen humanos”
— Temple Grandin


























