Viernes 16 de octubre, un día después del “Día internacional de la Mujer Rural” y de la mano de los amigos de NEW HOLLAND arrancamos otro quincho, pero esta vez no es un quincho más, nos pega distinto. En este mes de la madre, la mujer rural, la concientización en la lucha contra el cáncer de mamas, se nos hizo necesario que para esta edición tengamos un quincho con ellas.  

Por: Sebastián Nini-Periodista

Desde NEW HOLLAND se encargaron que sin importar las distancias ni los horarios cada cual de los que estábamos en este zoom tuviéramos la posibilidad de compartir la misma mesa. Nos hicieron llegar el mismo vino, las mismas copas, los mismos quesos, y de esa manera compartir la tabla a distancia como si la mesa fuera una sola. Juan Carlos Grasa, el anfitrión de éste y de todos los quinchos, explicó las consignas que unos días atrás ya nos habíamos encargado de enviar a cada invitada.

Las invitadas:

Roxana Lopez

Es venezolana, hace 5 años que vive en la Argentina, sus padres siguen en Venezuela, es hija única y estudió comunicación social. Llegó a Buenos Aires por la situación en Venezuela en la búsqueda de un crecimiento personal. Hace diez años que trabaja para CNH entre Venezuela y Argentina. Es la representante de la marca que engalana este quincho y además es la encargada de todo lo referente a la organización del evento en cada quincho donde nos acompaña New Holland. Se identifica con la imagen de la persona que está llegando a la cima, porque tuvo una semana dura, pero alcanzó el objetivo que se propuso. Roxana actualmente está de novia con un argentino que conoció por las redes.

Cecilia Vigneau

Ceci repite quincho virtual, lejos de sentirse cansada con la idea está más feliz que en el primero. Nació y se crió en Capital Federal, estudió administración agraria, tiene cuarenta y cuatro años y una hija que cumple veinticuatro años en noviembre – bromea con que no es abuela- disfruta de viajar y de la compañía de su gata. Hace más de 15 años que está en el sector y escribe en la revista Horizonte A su columna TACONEANDO. Se identifica con la foto donde una mujer se siente agobiada, así se siente ella por todas las cosas que está haciendo a la vez.

Claudia Cerruti

Es cordobesa, de Oncativo, trabaja en un concesionario New Holland junto a tres de sus cuatro hermanos. Ella es la única mujer. Es trabajadora, disfruta de viajar y tiene un hobby que hasta ahora no se había escuchado nunca en un quincho, le gusta hacer “vitraux. Tiene dos hijos yse identifica con la imagen de la persona que llega a la cima porque siente que en la vida cada objetivo es una montaña que cada uno debe conquistar. Además, le gusta que la persona de la imagen esté con los brazos abiertos agradeciendo el logro y esa sensación de que nuevos horizontes se encuentran al alcanzar la cima.

Fernanda González Sanjuan

La gerente ejecutiva de Fertilizar es hincha fanática de Lanús desde muy chica va a la cancha a alentar al granate y tuvo la suerte de casarse con otro hincha de Lanús. Dice que es una gallega atolondrada y apasionada, hija de dos padres luchadores y resilientes. Cuenta que cuando escuchó la palabra resiliencia entendió cuál era la definición al ver a sus padres. Hermana de cuatro varones maravillosos, mamá de dos varones maravillosos. Todas las imágenes la identifican un poco pero como está arrancando un nuevo proyecto junto con su marido, sintió que la imagen de la pareja que camina por la vía es la que más la identifica junto con la imagen de la familia ya que lleva mucho tiempo conviviendo con sus hijos.

Jesica Olivo

Es la más joven, tiene treinta años, es de Alicia, provincia de Córdoba, hija de contratistas rurales y productores, se crió y vivió siempre en el campo. Es emprendedora y formó una empresa con su madre de contratistas rurales y productoras. Es ingeniera agrónoma y vive en el campo. Una de las imágenes con las que se identifica es la de la cima porque dice que no para hasta conseguir lo que quiere. Está de novia y su novio trabaja con ella.

Marta Aicardi

Nacida en Bell Ville, profesora de geografía y ciencias bilógicas, fue docente en Justiniano Posse. Es hija de productores agropecuarios, se casó y se fue a vivir al campo. Madre de tres – dos varones y una nena-. A los cuarenta y siete años se jubiló y al empezar su jubilación anticipada arrancó con nuevas propuestas, como el ofrecimiento de ser concejal por dos períodos, el de Federación Agraria donde hoy está a cargo de la secretaría de género e igualdades. Dice que cuando empezó la pandemia creyó que iba a descansar y la verdad es que entre la angustia y las reuniones virtuales hoy trabaja mucho más. Cuando le preguntamos cuál imagen la define, se sintió identificada con la que muestra a la pareja caminando a la par por la vía del tren, porque junto a Luis, su marido, hoy después de cuarenta años de casados siguen emprendiendo nuevos caminos.

Juan Carlos Grasa aprovechó para aclarar las consignas generales del quincho y replantear éste que se propuso como un quincho de mujeres, donde de algún modo, él y yo somos la excepción a la regla, porque como dice y entiende, hacerlo exclusivo de mujeres hubiera sido armar un evento de “rancho aparte”. “Como creemos en la integración y no en separar, nos pareció importante seguir presentes en este quincho” dijo el titular de la revista.

El objeto más preciado

En la charla salió rápidamente la consigna del objeto al que tenemos tanto apego sentimental o afectivo. Juan Carlos aprovechó el momento para proponerle a las invitadas que nos cuenten la historia detrás de ese elemento elegido que les habíamos pedido tuvieran a mano.

LA MUÑECA VENEZOLANA

Roxana remarca su condición de “novelera”, dice que se crió en Venezuela viéndolas y nos muestra cómo guarda con gran afecto una muñeca que su madre trajo de Venezuela hace tres años en uno de los viajes que hiciera para venir a visitarla. Nos cuenta que fue todo un proceso de guardado con sumo cuidado para poder llegar con la muñeca sana y que ella la tiene en su repisa principal y siente que le recuerda sus valores y sus raíces. El compromiso a futuro es ponerle un nombre.

EL PERRITO DE CRISTAL

En la mesa de luz de Cecilia Vigneau hay un perrito de cristal que tiene desde los cuatro años. Lo tiene desde que en la época del jardín de infantes tuvo un accidente en la calle en el cual casi pierde un pie. Nos cuenta que por ese entonces entró a preescolar enyesada y su maestra la visitó en su casa para una de las operaciones que le hicieron y le llevó de regalo este perrito. Lo tuvo en su casa de niña, se lo llevó al casarse y siempre lo tuvo a la vista. Dice que cuando piensa en María Teresa, la maestra de preescolar, la ve como una gran luchadora, con una vida tremenda y con un hijo discapacitado que había muerto joven. Cecilia cree que guarda este perrito con tanto afecto porque María Teresa es una de las mujeres que la marcaron.

LAS FOTOS DE CLAUDIA

El álbum de fotos de Claudia le trae la historia, la memoria de su familia. Siente que hoy al ser todo tan digital no se imprimen las fotos y se pierden muchas historias que quedan en ese álbum. Además, en el álbum ella guarda boletos de viajes, entradas a los museos, tarjeta que su madre que ya no está, tenia como costumbre mandarle y escribirle. Lo siente como un objeto que la lleva a los recuerdos y a la familia. Nos cuenta que no le gusta sacar las fotos, pero disfruta de tenerlas.

LA CAMISETA DE TRAPI

Fernanda tiene con ella una remera de entrenamiento de Lanús, era de su hermano Trapi, que falleció. Él la tenía en la época que Lanús salió campeón por primera vez en el año 96. Esta es la remera de Huguito Morales, el 10 cerebral de Lanús, que regresó luego de luchar contra un cáncer y tras entrar en los últimos 20 minutos recibió el córner de Leo Mas que sobró a Siviero y de sobre pique el 10 la clavó a los 49 del segundo, agónico para ganarle a San Lorenzo en el arco de la tribuna local en el año 98 por 2 a 1. Ese día Trapi dijo “el día que me muera que me entierren en ese arco” Y ese es el arco donde hoy están las cenizas de Trapi.

A Fernanda la sangre le vibra en rojo intenso, pero no por los glóbulos rojos, por el granate que conoce desde que nació allá en la cancha, en su casa y en el barrio. Emociona escucharla contar la historia de su fanatismo con pasión y llena de alegría.

LA COSECHADORA

Jesica nació y a las tres semanas de vida la subieron a una casilla y se la llevaron al campo, ellos vivían arriba de la máquina. Cuando está cansada, pasada de cosas con la cabeza a punto de reventarle, Jesica agarra la camioneta y se va a trillar. Se sube a la cosechadora y siente que se le pasa todo. Le apasiona y la hace sentir en casa. Y cómo no sentirlo de ese modo, si cuenta que sus padres recién empezaban y mientras el padre cosechaba la madre manejaba el tractor para tirarle los carros, así que ella, recién nacida, estaba o arriba del tractor o de la cosechadora.

LA FOTO DE NATALIA

Cuenta que siempre le gustaron las fotografías y que le gusta sacar las fotos a diferencia de lo que comentó Claudia. Pero para Marta Aicardi hay una foto que es más importante que ninguna otra, una que toca sus fibras más profundas. La foto es de Natalia, su hijita que nació con una enfermedad y vivió poco menos de 5 meses. La foto es del bautismo de Natalia, esa foto está en su billetera, ajada, como todo lo que uno lleva siempre con uno. Natalia en esa imagen le trae paz. Esa foto la tiene con ella como también Luis, su marido. Ese hijo que nunca se fue, que siempre está con ellos. Hoy tendría treinta y ocho años, pero nos cuenta que Natalia esta siempre con ella.

Historias del alma y brindis

Son historias de mujeres fuertes, resilientes. Son objetos que nos cuentan cómo se siente estar lejos de la tierra, cómo se extraña al ser querido, cómo nos marcan la familia o esa docente para toda la vida. Me pasé todo el quincho aprendiendo de estas mujeres corajudas, que dan ganas de abrazarlas si los protocolos no nos tuvieran a tan distanciados. Son estas cosas que pasan en los quinchos de Horizonte, estas historias desde el alma.

Juan Carlos las invita a brindar. Roxana brinda por el aquí y el ahora, por disfrutar cada momento y evitar que la ansiedad te gane cuando vas en el día a día luchando para salir adelante. Cecilia brinda por las mujeres rurales, luchadoras y resilientes, porque la condición de rurales las hace más resilientes. Claudia brinda por la vida, la lucha contra la pandemia y por el país y pide un deseo, que las personas nos comprometamos más por el país, para sacar a la Argentina adelante con la gente. Fernanda recuerda a su padre, que cuando ella tenía que pedir un deseo, le decía por atrás “Que Lanús salga campeón de la Libertadores” y brinda pidiendo que a los argentinos las cosas nos empiecen a salir mejor. Le toca a Jésica que concuerda con las necesidades del país y brinda por los que están sufriendo por el virus. Marta levanta su copa por la unidad de la familia, por la paz, por que la pandemia nos deje un aprendizaje positivo y nos enseñe a ser más humanos. Además, aprovecha para saludar a las mujeres rurales y brindar por ellas. El titular de la revista brinda por la vacuna que nos haga superar esta pandemia en forma urgente.

Este quincho del día de la Mujer Rural me deja, nos deja una huella. Nos enseña y nos muestra cuanto tenemos para cambiar, para valorar, cuanto paradigma por cambiar, cuanto para aprender de quien con sensibilidad se mantiene perseverante, decidida y resiliente.

Hasta el próximo quincho!

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