Pasó un enero MUY (así con mayúsculas) seco prácticamente para toda la región pampeana y eso se hizo notar. Zonas puntuales donde la precipitación fue incluso de sólo el 10% del valor medio para el mes de enero.
Por Matías Cambareri
Y en definitiva esa sequía atmosférica, se termina pagando con sequía edáfica y finalmente estrés hídrico en los cultivos. Si bien hoy tenemos chances de precipitaciones en algunos puntos del país, para algunas producciones llegan un poco tarde, porque enero fue abrumador. Y si bien febrero en términos generales no viene siendo tan esquivo con las lluvias (veremos en imágenes la distribución de las precipitaciones), el carnaval tiene un gusto a sequía increíble. Porque es difícil recomponer nuevamente el perfil del suelo con agua proviniendo de precipitaciones en meses de elevada demanda atmosférica, con cultivos creciendo a su máxima tasa, en los momentos de determinación de rendimiento (período crítico). Ya son evidentes los signos de sequía y de hecho la mayoría de las estimaciones de rendimiento empezaron a informar reducciones respecto de lo esperado. Si bien esta situación es bastante generalizada, no todas las zonas de nuestro país estén iguales en cuanto al nivel hídrico, y como (casi) siempre se necesita agua y ya porque en algunos esquemas productivos aún estamos a tiempo.

Ya en el artículo anterior, veíamos que el agua en el suelo continuaba deprimiéndose, debido a las escasas lluvias de enero, que finalmente no permitieron recomponer hídricamente los perfiles. Bueno, ahora eso se encuentra más acentuado, ya que febrero también se está presentando con lluvias erráticas también. Concretamente, la precipitación acumulada entre el 1 y el 17 de febrero muestra un escenario con mayores precipitaciones en el NOA y algunos puntos del litoral, mientras que en la región pampeana y NEA las precipitaciones de febrero se encuentran un 50% por debajo de lo normal. De todas maneras, muy heterogéneo todo. Las precipitaciones que actualmente están ocurriendo en la zona núcleo maicera (espero que así esté siendo mientras redacto el artículo mirando el pronóstico a muy corto plazo), seguramente dejarán un alivio importante en esa región, mientras que otras deberán esperar un poco más.

El mapa construido a partir de la extensa red de estaciones meteorológicas con las que cuenta Caburé (www.cabure.com.ar; Figura 1), nos muestra puntos con precipitación, pero muy escasa al menos en la región pampeana, donde la anomalía de precipitación fue desde 50 a 100 mm (por debajo de lo normal). Sin embargo, en el 40 % de los puntos de medición (unos 300 puntos) la precipitación acumulada para lo que va de febrero fue mayor a 50 mm. En distintos puntos de la Provincia de Santa Fe, se dio la mayor cantidad de días con precipitación superior a 10 mm (3 días) y en esa Provincia también (en el departamento de San Justo), se dieron los valores más altos de precipitación acumulada (superando los 200 mm en un día). Continúa esta irregularidad en el espacio y en el tiempo de las precipitaciones, pero es algo a lo que ya nos tiene acostumbrados la atmósfera. Los cultivos, se mantienen… habrá que ver si la sequía es sólo atmosférica.

El reservorio de agua en el suelo (el nivel de agua en el suelo) es en definitiva donde impactan estas (pocas) lluvias y es el reservorio de agua de donde se abastecen los cultivos e indicará más o menor producción de materia seca de los mismos (pensando en el agua como la principal limitante) y ahí es donde debemos ajustar la mira. A nivel superficial (primeros 10 cm; Figura 2) el impacto en el nivel de agua está asociado a las últimas precipitaciones. Allí donde los eventos fueron recientes, la humedad es adecuada y hasta excesiva (centro-norte de Santa Fe, principalmente); seguramente este mapa ya es diferente por las lluvias que están ocurriendo por un lado y debido al secado superficial que ocurre debido a las altas temperaturas, con lo cual, es más interesante ver qué pasa en esa capa no tan expuesta a la rápida evaporación. En profundidad (Figura 3) que es tal vez lo que más nos interesa porque será lo que podrán “consumir” los cultivos, los niveles de agua en el suelo son adecuados (más del 60% de agua útil en el perfil) en una franja que abarca sur de Corrientes-norte de Entre Ríos y Centro de Santa Fe hasta el NOA, lo que hace pensar que los cultivos presentes en estas regiones, están con buena disponibilidad de agua y continuará así al menos, por los próximos 7 a 10 días. Sin embargo, en la región pampeana es donde las precipitaciones son más necesarias por ahora, ya que como se ve en el mapa, los niveles de agua en el suelo son escasos, indicando déficits hídricos en los cultivos de gruesa presentes en esas regiones.

Esta “foto” actual del agua en el suelo junto a los pronósticos a largo plazo, nos permitirán realizar un correcto análisis para tomar las mejores decisiones en nuestro sistema productivo y, como siempre digo si ya es tarde para tomar alguna decisión, es información super valiosa para el futuro. Como la evolución del nivel de agua en el suelo puede ser estimada a partir de un balance entre la “demanda” (de la atmósfera o del cultivo una vez implantado) y la “oferta” de agua (precipitaciones), conociendo cuál es la tendencia a largo plazo (más allá de los 30 días) de las variables determinantes, puede predecirse de forma aproximada su comportamiento.

Con distintos niveles de probabilidad de ocurrencia, el pronóstico trimestral elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ayuda a dilucidar cómo serán las condiciones de oferta (precipitaciones) y demanda (evapotranspiración, determinada en parte por la temperatura del aire) que hacen al balance de agua en el suelo, durante los próximos meses. El pronóstico trimestral del SMN para el trimestre en curso de febrero-marzo-abril indica mayor probabilidad de tener temperaturas (i)superiores a lo normal (45-50%) sobre la región del Litoral, provincias del norte y noroeste del país, Cuyo, Córdoba y Santa Fe; (ii)normal o superior a la normal (40-45%) sobre el norte de Buenos Aires, La Pampa y oeste de Patagonia y (iii) normal (>=40%) sobre el sur de Buenos Aires y hacia el este y sur de Patagonia (Figura 4). Esto significa que donde tenemos mayor probabilidad de tener temperatura media por encima de lo normal, la temperatura media del trimestre mencionado sería al menos 0,5 °C mayor a los valores de temperatura media que observamos en la Figura 5. Por lo tanto, como gran parte de la demanda atmosférica está asociada a la temperatura, es esperable que la evapotranspiración acumulada en este período sea mayor a lo normal y se “pierda” más agua de lo normal (ese reservorio de agua en el suelo se podría agotar más rápido de lo normal!). Es importante aclarar que esto hace referencia a la temperatura media del periodo, y pueden darse dentro de los mismos valores extremos (para arriba y para abajo) de temperatura que puedan de alguna forma afectar las producciones.

Por otro lado, las precipitaciones acumuladas para el trimestre febrero-marzo-abril tienen mayor probabilidad de (i) estar por encima de lo normal (45-50%) sobre la región del NOA (región en verde en la figura);(ii)estar dentro de lo normal (>=40%) en la región del Litoral,Formosa, Chaco, este de Salta, Cuyo y sur de Patagonia y (iii)normal o inferior a lo normal (40-45%) en Buenos Aires, La Pampa y el centro y norte de la Patagonia. (Figura 6). Es decir que se esperan, por ejemplo, menos de 200 mm acumulados en la Provincia de Buenos Aires (Figura 7) y más de 150-200 mm en el sur del NOA (Figura 8) en los próximos 3 meses. El balance hídrico atmosférico (diferencia entre la demanda atmosférica y las precipitaciones) tendería a ser negativo en todo el país porque creo que el incremento de precipitaciones del NOA no compensará la mayor temperatura, y los perfiles continuarán de la misma forma hídrica que se encuentran hoy (incluso peor).

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de enero de 2026.
Con respecto a la actualización del fenómeno ENSO (El Niño South Oscilation) que en gran parte de nuestro territorio tiene un impacto negativo (o positivo!) sobre las precipitaciones, el último informe del IRI (International Research Institute for Climate and Society) indica que la fase que en la que entramos es de una condición neutral del evento (Figura 8) y esto, lamentablemente es sumar más incertidumbre a nuestro esquema productivo. Transcurriremos el resto de la campaña en esta condición y recién para fin del invierno podría llegar a cambiar la condición.
En resumen
La condición del fenómeno ENSO para lo que resta de la campaña agrícola que estamos transitando será “Neutral” y esto nos asegura tener más incertidumbre sobre las precipitaciones. Por otro lado, el pronóstico trimestral del SMN, indica que en el mediano plazo las precipitaciones, en términos generales estarían por debajo de lo normal/normal en más del 50% del país. En el corto plazo: para los próximos 15 días se prevé con alta probabilidad (principalmente entre el 20 y 27 de febrero) precipitaciones acumuladas de al menos 25 mm en todo el centro-norte argentino, mientras que para inicio de marzo, las chances de precipitación de ese milimetraje son muy inferiores.

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de enero de 2026.
En estos momentos donde el agua en el suelo es el factor decisivo, monitorear en campo, ajustar estrategias según disponibilidad hídrica real, y seguir de cerca los pronósticos de corto y mediano plazo, sigue siendo la mejor jugada ya que recopilar DATOS para la construcción de estadísticas que junto al análisis de pronósticos (a mediano y corto plazo) ayuden a tomar mejores decisiones. Ajustar estrategias que permitan un mayor aprovechamiento del agua es la clave.

Este artículo muestra sólo un pantallazo general de lo que puede ocurrir en términos meteorológicos y debe seguir ajustándose a medida que la campaña avance, contando con mayor certeza en los indicadores. En una escala temporal menor (por ejemplo, mensual) podría ocurrir que llueva por encima o por debajo de lo que el pronóstico trimestral indica por lo que estemos atentos a los pronósticos de corto plazo (7-15 días). La atmósfera es caótica y dinámica y las previsiones que acá presentamos se refieren a condiciones medias durante el periodo analizado, por lo tanto, no contemplan la ocurrencia de eventos puntuales tanto en la escala intra-estacional como en una escala espacial menor a la regional.





























