La herramienta que transforma la productividad de los rodeos de cría

 La inseminación artificial a tiempo fijo acorta el periodo de inactividad sexual posparto de las vacas, concentra las pariciones y permite introducir genética de calidad superior Por Julián Bartolomé, especialista en reproducción bovina de Select Debernardi. Muchos criadores tradicionales de la cuenca del Salado, que basan la alimentación del rodeo en el campo natural venden […]

junio 29, 2026

 La inseminación artificial a tiempo fijo acorta el periodo de inactividad sexual posparto de las vacas, concentra las pariciones y permite introducir genética de calidad superior

Por Julián Bartolomé, especialista en reproducción bovina de Select Debernardi.

Muchos criadores tradicionales de la cuenca del Salado, que basan la alimentación del rodeo en el campo natural venden los terneros al destete con 160-170 kilos, luego de haber alcanzado un porcentaje de preñez del 85% a partir de  servicio natural con toros comprados a vecinos. A pesar de que desarrollan un estricto plan sanitario y de que suplementa con rollos en el invierno, no  mejoran los índices productivos.

Esa realidad podría modificarse si se hacen cambios en la alimentación implantando pasturas plurianuales y si se implementara la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF). ¿En qué consiste? Es una técnica de reproducción asistida que permite preñar a un gran número de vacas en un corto período de tiempo con semen de toros selectos. Se basa en la aplicación de productos para sincronizar la ovulación de las hembras, tras lo cual se pueden inseminar de manera simultánea.

“Comparada con la inseminación artificial convencional, evita la necesidad de detectar el celo y el riesgo de error y de bajos resultados. Además, reduce el tiempo de inseminación  y acorta el período de inactividad sexual posparto”, señala Julián Bartolomé, especialista en reproducción bovina de Select Debernardi. Otro beneficio importante es que aumenta la proporción de vientres que se preñan temprano y permite ajustar el periodo de mayor necesidad nutricional de las vacas con la mayor oferta forrajera del campo en forma más eficiente.

Implementación

En la práctica, la IATF comienza con el encierre de las hembras, a las que se les coloca un dispositivo intravaginal y un fármaco que sincroniza la onda folicular. Luego, siete días más tarde, se retira el dispositivo y se administran productos que regresan el cuerpo lúteo y posteriormente inducen la ovulación.

“El uso de toros de mayor calidad genética trasmite ese carácter a los terneros, al tiempo que genera mayor facilidad de parto y reduce los problemas de distocias”, agrega.

“Por su capacidad de inducción de ovulación sincronizada, la IATF se puede aplicar en forma masiva en rodeos de cría en condiciones extensivas”, subraya Bartolomé y explica que  “la capacidad de inducir ovulación es posible en hembras en diferentes condiciones reproductivas: puede ser en vaquillonas cíclicas, pero también en prepúberes, y en vacas adultas, estén o no ciclando y en distintas condiciones corporales”.

Esta inducción de la ovulación sincrónica tiene su justificación en lo siguiente: “Cuando comienza el servicio en condiciones extensivas como las de nuestro país, con condición corporal entre 2,75 a 3,0 de una escala máxima de 5, el porcentaje de vacas que se encuentra en anestro (inactividad sexual, con ausencia del ciclo estral) puede estar en el orden del 80%”, advierte el técnico. 

El comportamiento descripto sería una de las razones principales de que muchos criadores tradicionales obtengan bajo porcentaje de preñez y muchos terneros “cola”. ¿Qué ofrece la IATF frente a esa situación? “La razón por la cual la IATF incrementa la productividad de la cría se explica por el impacto que tiene el alto porcentaje de preñez que se obtiene en el primer día de inseminación, que da muchos terneros cabeza, más la mejora genética por el uso de toros superiores a la media”, responde Bartolomé.

Además, la IATF tiene ventajas sobre el servicio natural en condiciones críticas para el rodeo, como, por ejemplo, insuficiente disponibilidad de forraje. Bartolomé indica que “en un rodeo de vacas con cría, con un posparto de 35 días o más y una condición corporal promedio de 2,5 se puede obtener un 40% o más de preñez”

Recaudos para evitar fracasos con la IATF

 Como cualquier técnica ganadera, la IATF exige una serie de pasos y protocolos para alcanzar los resultados esperados. Ellos son:

  • La IATF debe ser instrumentada por un médico veterinario. Es el responsable del trabajo y evalúa previamente las condiciones sanitarias del rodeo, ya que una de las bases de la productividad en bovinos es precisamente la sanidad.
  • Todos los tratamientos deben ser realizados por personal capacitado, que utilice las medidas de bioseguridad correspondientes (uso de guantes, ropa adecuada, etc.,), que administra los fármacos en la forma debida y supervisados por un médico veterinario.
  • Las instalaciones deben ser adecuadas para que el trabajo sea dinámico y seguro para el personal.
  • Se deben utilizar fármacos de probada eficacia, que deben ser bien administrados. Además, hay que utilizar semen de fertilidad probada y tener los cuidados de rutina en la técnica de inseminación artificial. En rodeos grandes, cuando las inseminaciones superan las 100 vacas por día, es aconsejable que dos veterinarios trabajen en equipo.
  • Es importante recolectar la mayor cantidad de información acerca del rodeo: manejo nutricional previo, estado corporal, ciclicidad, días posparto, raza, edad de los animales, etc. ya que eso va a ser de extrema utilidad al momento de evaluar los resultados.

En síntesis

El veterinario debe transformarse en un asesor reproductivo que utiliza la IATF como una herramienta más para mejorar la productividad. “Años de investigación nos han llevado a tener protocolos de IATF muy eficaces, toros de alta fertilidad y veterinarios muy entrenados”, remarca Julián Bartolomé.