Se gestaba un nuevo encuentro en Palermo, pero que el Quincho se repita mes tras mes no significa que nos hayamos acostumbrado. Todo lo contrario. Cada reunión tiene su propia magia y nunca sabemos hacia dónde nos llevará la conversación.
Por Lic. Juani Alaise - HorizonteA
Con Juan Carlos y Melo nos preparamos para recibir a los invitados de la noche mientras el personal de Barreto ultimaba los detalles de la cena.
Una vez que todos estuvieron presentes, tomamos asiento. Algunos optaron por el Malbec de Bodega Antigal, que compartió protagonismo con las gaseosas sin azúcar y el agua con gas. Así daba comienzo una nueva noche de Quincho y, como es tradición, arrancábamos con la primera dinámica: las presentaciones.
Invitados y anfitriones
Juan Carlos tomó la palabra para romper el hielo. Habló de Verónica, de sus hijos, de Lobos y de ese vínculo tan particular que mantiene con el golf. "Cada día juego peor", dijo esta vez.
El primero de los invitados en presentarse fue Mariano Klas, presidente del Grupo Ipesa. Porteño de nacimiento, pero con gran parte de su tiempo repartido entre la Argentina y los Estados Unidos, Mariano se definió rápidamente a través de sus afectos. Está casado desde hace dieciséis años, atravesó dos matrimonios anteriores y es padre de cuatro hijos.
Fanático de Boca y jugador de golf desde los doce años, confesó entre risas, que al igual que Juanca, cada vez juega peor. Sin embargo, fue la música y el fútbol lo que terminó ocupando el centro de su presentación. Mariano es técnico de fútbol, recibido en la academia de River, y también es pianista desde hace muchos años y admirador incondicional de Charly García, contó que llegó a tocar junto a músicos muy reconocidos.
Hoy toca para él, para su familia y para su círculo más cercano.
La siguiente en presentarse fue Pilu Giraudo, ingeniera agrónoma y una de las dirigentes más importantes del sector agropecuario argentino. Nacida en Zenón Pereyra, un pequeño pueblo santafesino de apenas dos mil habitantes, recordó con orgullo sus raíces y reivindicó la vida en el interior.
Hace más de veinte años que vive en Venado Tuerto. Hija de una familia vinculada históricamente al campo, construyó una extensa trayectoria profesional que incluye su paso por el INTA y distintas experiencias en la gestión pública.
Pero hubo un dato que inevitablemente terminó captando la atención de todos. Pilu fue la primera y, hasta el momento, la única mujer en presidir Aapresid.
Dentro de su presentación, también encontró un momento para declararse fanática absoluta de Horizonte A.
"Es la mejor revista, no solamente de la Argentina", aseguró, despertando sonrisas y algún que otro aplauso alrededor de la mesa.

La ronda continuó con Ricardo Bindi, quien confesó ser un nostálgico de la revista en papel. Recordó aquellas épocas en las que esperaba cada nueva edición y aseguró que le encantaría empapelar una habitación con las tapas históricas de Horizonte A.
Ingeniero agrónomo, docente, periodista y emprendedor, hizo un recorrido por una carrera tan extensa como diversa. Sin embargo, la anécdota más llamativa apareció cuando contó que, antes de elegir la agronomía, estuvo muy cerca de convertirse en médico. Hijo y nieto de médicos, incluso llegó a cursar el primer año de la carrera. "Si me hubiera recibido, habría sido un médico insoportable", bromeó.
La agronomía terminó ganando la pulseada. Después de trabajar en la industria semillera, reinventarse tras la crisis de 2001 y pasar una década haciendo radio, hoy continúa ligado a la comunicación agropecuaria.
El encargado de cerrar la ronda de presentaciones fue Marcelo Garrahan, el único invitado proveniente de un universo diferente al del resto de la mesa.
Reconoció que la universidad nunca fue lo suyo. Abandonó dos carreras y entendió rápidamente que su lugar estaba mucho más cerca de los caballos que de las aulas.
El polo lo llevó a recorrer distintos países y a construir un camino profesional ligado al desarrollo genético equino. Hoy trabaja en proyectos vinculados con la clonación y el mejoramiento de caballos, combinando tradición y tecnología.
Mientras lo escuchábamos hablar sobre genética, inteligencia artificial e innovación, entendimos que, más allá de sus recorridos tan diferentes, compartía con el resto de los invitados algo esencial: la curiosidad permanente por aprender.
Las presentaciones habían terminado, pero la sensación era otra. La noche recién empezaba.
Cena, charla y dinámica de juego
Pasadas las presentaciones, disfrutamos de los platos que cada uno había elegido mientras la conversación se desplazaba de un tema a otro con absoluta naturalidad. La cercanía del Mundial despertó un interesante debate sobre las teorías conspirativas alrededor de la final y la presencia de un director técnico de fútbol en la mesa fue la chispa perfecta para encender la discusión.
Con el postre ya sobre la mesa, llegó el momento de la segunda dinámica del Quincho by Grupo GR: la elección de imágenes. Como ocurre en cada edición, los invitados debían seleccionar una fotografía con la que se sintieran identificados y explicar el motivo de su elección.
El primero en participar fue Marcelo Garrahan, quien eligió la imagen de una persona a punto de emprender un recorrido. Su explicación estuvo acompañada por una de sus citas literarias favoritas, extraída de Alicia en el país de las maravillas. Recordó aquella escena en la que Alicia se encuentra ante una bifurcación y pregunta cuál es el camino correcto. La respuesta es tan simple como contundente: depende del destino al que quiera llegar.
Si no sabemos hacia dónde vamos, cualquier camino puede ser el correcto.
Marcelo explicó que esa idea lo acompaña desde hace muchos años y que intenta aplicarla en cada una de las decisiones que toma. Tener un objetivo claro, sostuvo, es lo que permite avanzar con mayor convicción.




La siguiente intervención fue la de Ricardo Bindi, quien eligió una imagen en la que aparecían un libro y el mar. La fotografía representaba uno de sus grandes sueños: retirarse durante algunos meses en una pequeña casa frente al Mediterráneo para dedicarse exclusivamente a escribir.
Entre risas, contó que su hija suele enviarle fotografías de antiguas viviendas en la Riviera italiana para alentarlo a concretar ese proyecto. Lo curioso es que todavía no sabe cuál sería el tema de ese libro. A pesar de haber escrito extensos trabajos académicos y de convivir permanentemente con la comunicación, reconoce que todavía no encontró esa historia que merezca ser contada.
La única mujer de la mesa, Pilu Giraudo, eligió una fotografía de un paisaje. Sin embargo, rápidamente aclaró que, para ella, aquella imagen representaba más que un escenario atractivo.
Durante los últimos años recorrió gran parte del país desempeñando distintas funciones vinculadas al sector agropecuario. Y aunque conocía prácticamente todas las provincias argentinas, reconoció que esta nueva etapa le permitió descubrir una realidad completamente diferente.
"Argentina es un país inagotable y es mi lugar en el mundo", afirmó.
Sus palabras despertaron un fuerte consenso alrededor de la mesa. Después de todo, pocas cosas generan tanta coincidencia como el orgullo por el lugar al que pertenecemos.
El encargado de cerrar la dinámica fue Mariano Klas, aunque antes de tomar una decisión confesó que le había resultado muy difícil elegir una sola imagen.
Había varias fotografías con las que se sentía identificado: el trabajo en equipo, los viajes, la familia y los vínculos. Finalmente, terminó inclinándose por una imagen en la que manos de diferentes edades se entrelazaban.
Compartió con orgullo que sus padres siguen acompañándolo y que su padre, a sus 93 años, continúa siendo una referencia permanente.
"Soy hijo y también soy padre", explicó.



Preguntas en foco
Ya con el café y el té sobre la mesa, llegó el momento de la última dinámica de la noche. Después de haber escuchado atentamente cada una de las historias, me propuse hacerles una pregunta personalizada a los invitados. La idea era sencilla: volver sobre alguna de las ideas que habían aparecido durante la cena e intentar profundizar un poco más.
Pilu, durante la noche comentaste que en el último tiempo recorriste gran parte de la Argentina. Todo eso que conociste, ¿qué descubriste de vos misma haciendo esos viajes?
La respuesta fue inmediata. Pilu habló de las infinitas posibilidades que todavía encuentra en el país y de las ganas permanentes de seguir creando y emprendiendo. Confesó que, después de tantos años de experiencia, descubrió que todavía le quedan muchísimas cosas por hacer. Incluso mencionó el deseo de desarrollar nuevos proyectos junto a su hijo.
Mariano, contaste una anécdota sobre la picardía que tenías cuando eras chico. ¿Qué conservás hoy de aquella versión de vos mismo?
Mariano reflexionó sobre el valor de la experiencia y sobre cómo el paso del tiempo le permitió entender que la vida termina enseñando cuáles son los límites. Aquellas travesuras de la adolescencia se transformaron en aprendizajes que hoy intenta transmitirles a sus hijos.
Ricardo, sé que cada tanto desaparecés y te refugiás en tu casa del bosque. ¿Qué encontrás de vos mismo en ese lugar?
La respuesta fue casi poética. Ricardo habló del verde, del sol y de la energía que encuentra en la naturaleza. Se definió como un ser casi fotosintético y explicó cómo esos momentos de soledad, caminatas, meditación y contacto con el entorno le permiten descansar y reencontrarse consigo mismo.
Marcelo, hablaste de la reflexión de Alicia en el país de las maravillas y de la importancia del camino. ¿Cuál fue la decisión que más te sorprendió a lo largo de tu vida?
Marcelo respondió fiel a su filosofía. Explicó que nunca creyó en los planes a demasiado largo plazo y que siempre prefirió concentrarse en el siguiente paso. Recordó el momento en el que decidió regresar a su pueblo y cómo aquella decisión, que en su momento parecía incierta, terminó llevándolo mucho más lejos de lo que había imaginado.
Final de la noche
Las últimas tazas de café se fueron vaciando mientras la conversación seguía su curso.
La foto grupal marcó el final de una nueva edición del Quincho, aunque las charlas continuaron algunos minutos más, como suele ocurrir cuando nadie tiene demasiadas ganas de despedirse.
Hasta el próximo Quincho, by Grupo GR!





























