El Estado Nacional argentino está quebrado. Eso es un hecho. Los economistas del mainstream explican que la quiebra de dicho Estado genera un déficit de balanza comercial e inflación y es el disparador de nuestra volatilidad económica. Equilibrar las cuentas del Estado es clave para estabilizar las variables macro y alcanzar el crecimiento vía inversión. Los economistas heterodoxos invierten la relación de causalidad: el déficit de balanza comercial se financia con deuda que masivamente logra tomar el Estado y es la balanza comercial la que debe estabilizarse con “administración del comercio” y “orientando la inversión”. Ese es el corazón de la discusión que es la madre de la incertidumbre sobre el programa económico que viene. ¿A quién escuchará el Presidente electo?

Ningún Estado puede cancelar toda su deuda, todos los Estados la refinancian. Debido a la historia de incumplidor serial del Estado argentino y al carácter estructural de su déficit (gasto mayormente indexado por ley), ningún financista quiere aceptar deuda a una tasa de interés razonable: el crédito voluntario de los mercados está cerrado, por eso está el FMI. La estrategia de licuar el déficit fiscal (y la deuda) con crecimiento económico falló porque la economía nacional no logró crecer a la velocidad necesaria. Hay un consenso bastante extendido en la profesión que la combinación entre alta presión fiscal y rigidez en el mercado laboral fueron los dos factores que inhibieron el crecimiento.

Además, está la inflación, hija de la emisión que financió el déficit fiscal durante los últimos 8 años del kirchnerismo. Por lo que se observa en declaraciones de los técnicos que rodean al Presidente electo, existe la posibilidad de financiar alguna porción del déficit con emisión; sobre todo la deuda en pesos. Para que emitir sea posible el cepo deberá restringirse al máximo combinándose con, por ejemplo, impuestos a los consumos en el exterior que estuvieron vigentes hasta diciembre de 2015.

Sin embargo, la monetización total del déficit es poco probable. Los técnicos miran con mucho interés tres potenciales fuentes de financiamiento del déficit de las cuentas estatales y lo han insinuado en los medios: i) hoy el Estado nacional está quebrado, pero los Estados provinciales son superavitarios ii) la indexación de las jubilaciones es extremadamente costosa y no puede sostenerse iii) volver las retenciones al 9 de diciembre de 2015 garantiza automáticamente un poco más de 1,1% de PBI: ese solo ítem dejaría al Estado con superávit primario solo necesitando recursos adicionales para el pago de intereses de deuda. Está la quinta que ratificaría la mala imagen que tiene el Estado como pagador de deuda: una renegociación compulsiva de la misma. La combinación de las cinco fuentes de financiamiento es un hecho para el futuro elenco gobernante, solo no fue explicitado en qué proporción serán aplicadas.

Luego de 8 años de un crecimiento económico prácticamente inexistente en una América Latina en ebullición, la calle argentina esta calma; nadie pide que se vaya nadie. Esto se debe a que la sociedad se siente representada en sus políticos (lo suficiente como para no salir a las calles a pedirles la renuncia) y a la muy amplia y costosa red de contención social cuya pieza angular es el sistema de jubilaciones y pensiones; por eso es una palabra que aparece en el 10% de estos editoriales. ¿Cuán estable es el equilibrio en un contexto de restricciones y volatilidad?

La tentación cortoplacista de achicar al #Campo con más retenciones es demasiado grande: su único muro de contención era el grupo político que consideraba que Argentina puede desarrollarse exportando alimentos al mundo. Su daño es conocido, el Estado podrá alzarse con un punto de PBI de recaudación el primer año, pero los productores agropecuarios reacomodarán sus planes de siembra para los años consecutivos: caerá el área sembrada total, se reducirá la cosecha total por la caída del maíz, habrá menos inversión en tecnología. Como explica didácticamente Sebastián Salvaro en esta edición: los números del productor no cierran con ese nivel de retenciones. El endurecimiento del cepo disparará la brecha con el dólar libre y entorpecerá la comercialización del grano. Volverán las estrategias complejas de protección del valor en dólares del capital de trabajo.

Los dólares genuinos del comercio en este escenario valdrán doble. Ningún gobierno suele hacer lo que quiere, sino lo que puede. La atomización del poder derivada del resultado electoral puede ser el cimiento para soluciones negociadas: depende de todos, pero particularmente del futuro Gobierno y secundariamente de la futura oposición.

Mientras tanto el mundo está en su película: Brasil negocia acuerdo de libre comercio con China, Paraguay liberó el evento transgénico argentino HB4 para soja, Impossible Foods (la productora de hamburguesas sintéticas a partir de vegetales) anuncia su intención de abrir en China una planta productora, UPS (mayor empresa de correo del planeta) mueve carga con camiones autotripulados entre Tucson y Phoenix…