Afinar el lápiz

La lluvia adelanta una campaña de invierno excelente y los precios de los granos se mantienen en una zona alta, no son récord, pero son buenos. Todo indica que de seguir así la fina cerrará muy bien, y la gruesa tendrá un “p x q” alentador, sin embargo falta muchísimo, ni siquiera se compraron los […]

julio 23, 2026

La lluvia adelanta una campaña de invierno excelente y los precios de los granos se mantienen en una zona alta, no son récord, pero son buenos. Todo indica que de seguir así la fina cerrará muy bien, y la gruesa tendrá un “p x q” alentador, sin embargo falta muchísimo, ni siquiera se compraron los insumos para sembrarla; en el mundo de hoy imaginar la gruesa es súper futurología.

El problema, y todos lo saben, viene por el lado de los insumos. Envalentonado por la incursión en Venezuela, Trump decidió involucrarse militarmente en Irán imaginando un escenario ultra positivo: victoria arrolladora y veloz a la venezolana. El premio era muy tentador: controlar 34% de las reservas de crudo del planeta entre ambos países. Hoy sabemos que no sucedió e intuimos algo peor aún, no sabe cómo salir de una guerra tremendamente impopular por sus consecuencias económicas. Las elecciones se le vienen encima y el tiempo apremia y por otro lado, su palabra está tremendamente devaluada, sencillamente nadie se la toma en serio ya que puede desdecirse dos veces en el mismo día. Cada semana que pasa y el conflicto no se resuelve genera más incertidumbre, pero ya sabemos qué pasa cuando la cosa se pone áspera: la urea duplica su valor en cuestión de semanas y si bien cuando el conflicto se desactivó volvió a valores de pre-guerra en unos pocos días, al volverse inestable la situación aumentó 20% en dos semanas. Los insumos empañan el resultado desmejorando la relación insumo-producto y los productores argentinos miran todas las variables para decidir el plan de siembra.

Hay otras dos variables clave: financiamiento y tipo de cambio. Los informes de la plataforma Nera continúan mostrando que el crédito en pesos que estaba muy caro comenzó a abaratarse con tasas que descendieron mucho y se empiezan a parecer a una inflación proyectada, de un 41% en enero a un 33,5% hacia fines de junio. Sin embargo, los productores se inclinan a financiarse en dólares a un costo del 5,5%; pero todavía no bajaron la banderita del taxi: están empujando la decisión de compra de insumos lo más que pueden. ¿Cómo estarán las tasas en un par de meses cuando se realicen las operaciones? Hay que mirar la estrategia de gestión del mercado cambiario para saber.

Los productores saben hoy a qué precio tomarán deuda, pero no a qué tipo de cambio la pagarán y acá continúa siendo clave una máxima sencilla: a la producción la devaluación la favorece, solo la lastima el desdoblamiento del mercado de cambios que genere un dólar bajo para vender sus granos y uno alto para pagar sus deudas. Por ahora, el gobierno dio sobradas muestras de que desdoblar no es posible, pero mientras más se retrasa la cotización frente a la inflación, más costos tiene devaluar y más tentador es desdoblar para evitarlo. Lo que se siembra en 2026 se cosecha con la inscripción de candidaturas de 2027 y sabemos la pasión para dolarizarse con la que cuentan los argentinos en año electoral. ¿Cuál será la estrategia del gobierno frente a este escenario? Es evidente que se está preparando desde hace mínimo dos meses: compra dólares en el mercado, anuncia un plan financiero. Mientras tanto hoy, en julio de 2026, la compra de dólares no cesa.

Por último queda la cuestión de las retenciones. A este nivel de tipo de cambio demostraron golpear duramente la rentabilidad, sobre todo en los campos de bajo rendimiento y en los que están ubicados lejos de los puertos. El gobierno se comprometió a un descenso bastante tibio, lo que podría garantizar que se cumpla aún en un contexto en el cuál empeora la recaudación.

Sentarse y afinar el lápiz produciendo múltiples escenarios termina siendo clave para entender rentabilidades y así armar los planes de siembra.