Cómo el agro impulsa la economía circular

De Residuo a Recurso Por CampoLimpio Argentina Un envase vacío de fitosanitario puede convertirse en un caño para fibra óptica, un elemento vial, una autoparte o incluso en un nuevo bidón. Pero para que esa transformación sea posible, es necesario mucho más que recuperar plástico: hacen falta buenas prácticas desde el campo, un sistema de […]

octubre 24, 2026

De Residuo a Recurso

Por CampoLimpio Argentina

Un envase vacío de fitosanitario puede convertirse en un caño para fibra óptica, un elemento vial, una autoparte o incluso en un nuevo bidón. Pero para que esa transformación sea posible, es necesario mucho más que recuperar plástico: hacen falta buenas prácticas desde el campo, un sistema de gestión que garantice su tratamiento seguro y procesos productivos capaces de darle un nuevo uso.

En la Argentina, esta transformación ya tiene resultados concretos. Desde 2019, el sistema de gestión de CampoLimpio recuperó más de 28 millones de kilos de envases vacíos de fitosanitarios, con presencia en 22 provincias y un modelo de trabajo que involucra a productores, aplicadores, distribuidores, empresas, operadores y autoridades.

Este recorrido recibió recientemente el Premio de Sustentabilidad de Argentina Economía Circular durante el Foro Federal de Economía Circular 2026. La distinción ubicó a CampoLimpio entre las 13 iniciativas reconocidas a nivel nacional por sus aportes concretos a la economía circular, destacando un modelo de gestión que se construye diariamente a través del trabajo articulado de toda la cadena agroindustrial.

Más allá de la distinción, la experiencia permite plantear una pregunta central: ¿qué hace falta para que un residuo se convierta verdaderamente en un recurso?

Una transformación que comienza en el campo

El primer paso ocurre antes de que el envase salga del establecimiento productivo. Una vez utilizado, los envases deben someterse al triple lavado o lavado a presión y devolverse al sistema formal de gestión, conforme a lo establecido por la Ley 27.279.

El lavado permite reducir los restos de producto, acondicionar correctamente los envases y facilitar su posterior reciclado. Cuando esta práctica no se realiza de manera adecuada, el material pierde la posibilidad de ingresar a los circuitos de valorización.

A partir de allí comienza un recorrido que conecta al campo con otras actividades productivas. Actualmente, el plástico recuperado a través de CampoLimpio puede destinarse a más de 20 usos autorizados bajo las condiciones establecidas por la normativa vigente.

De esta manera, lo que antes era un residuo puede transformarse en materia prima para nuevos productos, generando valor ambiental y productivo.

Más allá de la recuperación

Sin embargo, la economía circular no depende únicamente de la capacidad de recuperar y reciclar materiales. También necesita una demanda que permita incorporarlos nuevamente a la cadena productiva.

En ese sentido, el compromiso de las industrias que utilizan materiales reciclados en sus procesos y de una sociedad que valora y elige productos elaborados con esos recursos resulta fundamental para ampliar las oportunidades de aprovechamiento.

Este es uno de los desafíos de la economía circular: conectar la gestión responsable de los residuos con su utilización efectiva en nuevos procesos productivos, fortaleciendo una cadena de valor que comienza en el campo y continúa en otros sectores de la economía.

El reconocimiento recibido por CampoLimpio pone en valor los avances alcanzados y, al mismo tiempo, invita a seguir ampliando esas oportunidades. Porque recuperar un envase es un paso fundamental, pero la circularidad se concreta cuando ese material vuelve a convertirse en un recurso para producir algo nuevo.