Por: Ing. Agr. Mariano LunaManejo de Plagas + Tecnología de Aplicación de FitosanitariosINTA EEA Pergamino@marianoluna79

Spodoptera frugiperda (J.E. Smith, 1797) conocida comúnmente como “cogollero”, o isoca cogollera, o militar tardía – de aquí en más para simplificar la llamaremos “Spodoptera”- pertenece al orden Lepidóptera, orden que comprende a las conocidas mariposas y polillas. Es un insecto que alcanza el estatus de plaga, porque afecta la producción de varios cultivos en muchas regiones del mundo todos los años. En Argentina, es una plaga clave del cultivo de maíz pudiendo afectar su desarrollo en todas las etapas, dependiendo del grado de infestación puede causar grandes pérdidas en el rendimiento y la calidad del grano. Su relevancia se debe no solo al daño que causa, sino especialmente a la dificultad en su control.

Una de las opciones más utilizada para el control de Spodoptera son las aplicaciones de insecticidas tanto de síntesis química como biológica. El uso de insecticidas es una forma rápida y efectiva de controlar plagas, y permite a los productores de maíz proteger el rendimiento y calidad del cultivo. Además del tipo de insecticida a emplear, el método de aplicación debe ser el adecuado para garantizar que el producto alcance el objetivo de manera eficiente y con pérdidas mínimas.

El proceso de aplicación de pesticidas es un área de estudio multidisciplinaria que depende de muchos requisitos, estos incluyen: (1) seleccionar el pesticida adecuado; (2) uso de equipos y técnicas de aplicación que permitan entregar suficiente principio activo al objetivo, (3) hacer coincidir el proceso de entrega con la morfología del dosel de la planta objetivo, y (4) las condiciones meteorológicas. La interacción entre ellos influencia efectivamente el resultado biológico.

El fin de la aplicación de pesticidas es la distribución y deposición de material (insecticida en esta ocasión) en el área objetivo que proporcionará el efecto biológico deseado, en este caso en las hojas de la planta de maíz donde se alimentan las larvas pequeñas de Sopodoptera. ¿Dónde radica el problema en el control de esta especie?, para entender el problema primero debemos imaginarnos una planta de maíz en los estados de desarrollo V2 a V6 (Imagen 1 y 2), teniendo dicha imagen en mente no pareciera un obstáculo mayor alcanzar las hojas con una aplicación. Pero aún falta analizar el comportamiento de la plaga en cuestión, los únicos estados larvales que estarán expuestos a la acción de un insecticida aplicado al follaje son los estados L1 a L3, los restantes estados transcurren su desarrollo dentro del “cogollo” tornándose inalcanzables para una aplicación. Entonces ¿cuál es la problemática en controlar larvas de Sopodoptera?, respuesta: que las larvas que podemos controlar consumen muy poco. Por lo tanto es primordial cuando se desee alcanzar altos niveles de control de Sodoptera conseguir una alta cobertura (gotas/cm2) en el objetivo, en este caso las hojas.

Teniendo en cuenta la creciente  problemática en el control de Spodoptera en la región pampeana, la sección de Entomología Agrícola del INTA Pergamino realizó evaluaciones en lotes de productores de la zona, donde se estudió cómo influye el uso de diferentes técnicas de aplicación en su control.

Imagen 1

Evaluación nº 1: Mismo volumen y diferente tamaño de gota

En esta evaluación se realizó una aplicación con un volumen de 70 litros de caldo por hectárea (lt/ha) y dos tamaños de gota: Medio y Grueso (medidos en micrones=µ), en el estado V4 de las plantas de maíz. Previo a la aplicación se monitoreo el grado de infestación registrándose un 10% de plantas sin daño, un 65% de plantas con grado de daño 1 a 4, y un 25% de plantas con grado de daño 5 a 9 (Según la escala de Davis et al., 1992).

En la aplicación con un tamaño de gota “medio” se registró un DVM (Diámetro Volumétrico Medio) de 266µ y una cobertura de 201 gotas/cm2 (Imagen 3)

En la aplicación con un tamaño de gota “grueso” se registró un DVM de 354µ y una cobertura de 89 gotas/cm2 (Imagen 4)

Imagen 4

A los 7 días de la aplicación el control de las larvas menores a 1 cm de longitud fue de 70% en el tratamiento aplicado con un tamaño de gota “medio” y de un 46% en el tratamiento aplicado con un tamaño de gota “grueso”. La aplicación con gotas de tamaño medio aumento la uniformidad del depósito en las hojas, permitiendo cubrir uniformemente la mayor parte de su superficie. En general, las gotas de tamaño mediano se distribuyeron uniformemente y cubrieron uniformemente todas las secciones de las hojas. En términos de daño en las hojas, los porcentajes de alimentación en la aplicación de gota media fueron menores que en las aplicaciones de gotas gruesas. En la aplicación con un tamaño de gota grueso, las larvas se alimentaron entre los espacios que quedaban entre las gotas, mientras que en la aplicación con gotas de tamaño medio las larvas no podían seleccionar con facilidad sectores libres de insecticida. Estos resultados indican que una cobertura uniforme es el escenario más eficaz para controlar las poblaciones de Sopodoptera y reducir el daño.

Evaluación nº 2: Mismo tamaño de gota y diferente volumen

En esta instancia de evaluación se realizaron tres aplicaciones con un tamaño de gota similar denominado “fino”, y tres volúmenes de caldo distintos: 20, 40, y 80 litros/ha. Al momento de la aplicación el cultivo se encontraba en el estado fenológico V6-V7 y presentaba un 5% de plantas sin daño, un 35% de plantas con grado de daño 1 a 4, y un 60% de plantas con grado de daño 5 a 9 (Según la escala de Davis et al., 1992).

En la aplicación con un volumen de 80 litros/ha se registró un DVM de 187µ y una cobertura de 177 gotas/cm2 (Imagen 5).

Imagen 5

En la aplicación con un volumen de 40 litros/ha se registró un DVM de 208µ y una cobertura de 96 gotas/cm2 (Imagen 6).

Imagen 6

En la aplicación con un volumen de 20 litros/ha se registró un DVM de 190µ y una cobertura de 48 gotas/cm2 (Imagen 7).

Imagen 7

A los 7 días de la aplicación el control de las larvas menores a 1 cm de longitud fue de 76, 79, y 86% en los tratamientos de 80, 40 y 20 lt/ha respectivamente, a nivel estadístico estas diferencias no son de significancia, por lo que se considera igual efecto con los tres volúmenes utilizados. Se registró una alta tasa de control de las larvas de Sopodoptera en todos los tratamientos, independientemente de la cantidad de volumen utilizado. Ahora podemos preguntarnos donde estuvo la clave  del éxito del control, la respuesta… en la uniformidad (buena distribución) en la cobertura del insecticida en las hojas.

Imagen 8

En una primera aproximación de estas experiencias realizadas podemos observar que la “calidad de la cobertura” en el control de Spodoptera frugiperda tiene un impacto decisivo en la eficacia biológica de un insecticida. Por lo tanto es fundamental alcanzar una correcta cobertura y distribución del caldo de aplicación para aspirar a altos porcentajes de control.

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