Arrancó el invierno meteorológico y con él, el avance de la campaña de cultivos de fina en gran parte del país.
Por: Matías Cambareri - Caburé
En un escenario meteorológico donde las lluvias vienen esquivando buena parte de las zonas productivas, es el perfil del suelo el que sigue dando pelea. Aunque la capa superficial se muestra cada vez más agotada, las reservas en profundidad –sobre todo en regiones del Litoral y el este bonaerense– permiten mantener el pulso de la siembra. Hoy, más que nunca, la campaña se juega en lo que quedó en el suelo… y el cielo (como decía una banda de rock argentino) por ahora, puede esperar.
En muchas zonas, los acumulados de precipitación de los primeros días de junio fueron bajos o directamente nulos y la percepción generalizada es que las lluvias no alcanzaron para cambiar sustancialmente la foto hídrica del mes pasado, pero la verdad es que poco importa dada la buena recarga otoñal y las bajas temperaturas que hacen que la pérdida de agua no sea excesiva.
Pero con la percepción no alcanza y es sumamente importante medir, porque con datos se toman mejores decisiones. Los datos reales medidos a campo con más de 700 estaciones meteorológicas distribuidas principalmente en toda la región productiva de nuestro país, la red de Caburé (www.cabure.com.ar) recopiló en lo que va de junio una infinidad de datos meteorológicos, de los que sólo vamos a observar cómo viene siendo la precipitación acumulada (al 13/6), que es el elemento meteorológico más variable en el espacio (así como también lo es su predicción).

Fuente: Red pluviométrica de Caburé.
En términos numéricos, la precipitación acumulada durante los primeros días de junio (Figura 1) no llegó a superar los 50 mm sólo en algunos puntos del NEA. Sólo en el 20% (unos 140 sitios) de los puntos de observación, la precipitación acumulada superó los 2 mm (evento de precipitación agronómica según FAO), mientras que el 9% (cerca de 60 sitios) de los puntos de observación acumuló 10 mm o más. En términos generales, en toda la región productiva del país las precipitaciones están ocurriendo, o mejor dicho no están ocurriendo, pero es una situación normal.

Fuente: Instituto de Clima y Agua. SMN-INTA-FAUBA
Esta situación, queda reflejada por las estimaciones de agua edáfica del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) al 10 de junio: en la capa arable (Figura 2), la humedad es escasa a regular en buena parte del centro y norte argentino, con algunas excepciones en sectores del NEA y el sudeste de Buenos Aires. En cambio, en profundidad (Figura 3), el agua útil aún es suficiente en extensas áreas del centro-este, lo que da cierta tranquilidad para los estadíos iniciales de los cultivos de invierno.

Fuente: Instituto de Clima y Agua. SMN-INTA-FAUBA
La foto actual sin embargo, está lejos de ser homogénea. Diferentes fuentes de información coinciden en un avance de siembra desigual: mientras que en regiones como el NOA, NEA, núcleo sur y el centro bonaerense se avanza con ritmo sostenido, en zonas del oeste y parte de Córdoba la escasez hídrica superficial y el temor a heladas condicionan las decisiones. A nivel nacional, el avance de siembra de trigo no supera el 30%, y aunque se mantiene una expectativa de expansión del área, el agua será la variable determinante para que esa expectativa se concrete.

"El aporte del cielo, al menos por ahora, se demora"
En este contexto, el pronóstico climático del SMN para el trimestre de invierno meteorológico (junio-julio-agosto; JJA) confirma que las condiciones no cambiarán radicalmente en el corto plazo. Se espera una mayor probabilidad de temperaturas medias por encima de lo normal en gran parte del país (Figura 4), lo que implica que la temperatura media del trimestre mencionado sería al menos 0,5 °C mayor a los valores de temperatura media que observamos en la Figura 5 y por ende un potencial incremento de la evapotranspiración incluso en pleno invierno.

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de mayo de 2025.
En cuanto a las lluvias, el panorama se mantiene cauteloso: en el oeste y sudoeste se prevén precipitaciones por debajo de lo normal, mientras que en el NEA y parte del Litoral podrían ubicarse dentro del rango medio o levemente superior (Figura 6), aunque esto no garantiza una mejora sustancial para las zonas trigueras más activas. Numéricamente se esperan, dependiendo de la zona, precipitaciones acumuladas en los tres meses mayores a los valores presentados en la Figura 7 y menores a los que se observan en la Figura 8.


Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de mayo de 2025.
A esto se suma la señal clara que ofrece el monitoreo del ENSO: si bien junio aún transcurre bajo fase neutral, los modelos ya muestran una probabilidad creciente de transición hacia La Niña durante la primavera (Figura 9). Esto reconfigura los posibles escenarios para el segundo semestre del año, y aunque no afecta de forma directa la actual campaña de fina, es una alerta temprana que los sistemas productivos no pueden desestimar.
Las proyecciones agrometeorológicas para los próximos 7 a 15 días tampoco aportan grandes novedades. En general, se anticipa un período seco, con heladas generalizadas en amplias zonas y muy baja oferta de agua útil en superficie. Apenas hacia fin de mes podría registrarse una mejora parcial en el NEA. Previendo precipitaciones que no superarían los 30 mm hasta el día 20 en el Litoral, y hasta el 30 en el centro-norte del país.

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, 30 de mayo de 2025.
En resumen
La fina avanza sostenida por un perfil que todavía respalda, pero la siembra en muchas zonas ya se hace con lo que hay. El aporte del cielo, al menos por ahora, se demora. Por eso, como siempre, monitorear en campo, ajustar estrategias según disponibilidad hídrica real, y seguir de cerca los pronósticos de corto y mediano plazo, sigue siendo la mejor jugada ya que recopilar DATOS para la construcción de estadísticas que junto al análisis de pronósticos (a mediano y corto plazo) ayuden a tomar mejores decisiones. Porque la campaña está en marcha… pero el cielo puede esperar.

Este artículo muestra sólo un pantallazo general de lo que puede ocurrir y debe seguir ajustándose a medida que la campaña avance, contando con mayor certeza en los indicadores. En una escala temporal menor (por ejemplo, mensual) podría ocurrir que llueva más de lo que el pronóstico trimestral indica (como ocurrió en lo que va de este mes) por lo que estemos atentos a los pronósticos de corto plazo (7-15 días). La atmósfera es caótica y dinámica y las previsiones climáticas que acá presentamos se refieren a condiciones medias durante el periodo analizado, por lo tanto, no contemplan la ocurrencia de eventos puntuales tanto en la escala intra-estacional como en una escala espacial menor a la regional.





























