Find the latest bookmaker offers available across all uk gambling sites www.bets.zone Read the reviews and compare sites to quickly discover the perfect account for you.
Home / Columnistas / El Productor. Por Florencia Sambito

El Productor. Por Florencia Sambito

Lic. Florencia Sambito p/ Horizonte A

fsambito@hotmail.com

“Cultura es labor, producción de las cosas humanas, es hacer ciencia, hacer moral, hacer arte”

José Ortega y Gasset

 

Así como en Hollywood es quien organiza y financia la realización de una película, en las pampas no hay otra: el productor en Argentina, es el Productor. Pero qué piola, no se trata aquí de andar en tautologías, se trata de desarmar.

En la era de la tecnología por doquier y más que nada en el campo, ¿qué queda del “campesino”? En la teoría marxista, el campesinado es el actor que a la vez trabaja en la tierra y es su propietario. En los diferentes modos de producción, el campesinado va evolucionando: bajo el esclavismo, siempre está bajo la amenaza de la esclavización, en el feudalismo, es la clase social más numerosa, y paga regularmente una renta al señor feudal, y bajo el capitalismo, sufre la competencia de la industria y el “agribusiness”, viéndose cada vez más relegado y migrando a las ciudades. En cualquier caso, el modo de producción de la vida material condiciona los procesos de la vida social, política y espiritual. Marx decía profundo.

De mendigo a príncipe, el productor agropecuario nacional  se fue produciendo, y ahora redundando. Como chacareros, vieron formarse una clase social y sobre todo política con “El Grito de Alcorta” hasta constituirse en un actor fundamental en el  devenir político y económico.
Gabriel Fernando Carini, Prof. y Lic. en Historia – Integrante del Centro de Investigaciones Históricas de la Facultad de Ciencias Humanas-UNRC/CIFFyH-UNC/becario CONICET afirma que durante años, desde su constitución como clase hasta mediados de la década de 1990, este sector social se caracterizaba, por ser propietario de un pequeño capital en tierras y maquinarias, así como por la utilización de la mano de obra familiar en la explotación (y, eventualmente, asalariada). “Sobre estas relaciones y dotación básicas, esta capa incluía a productores que combinaban la propiedad con el arriendo de tierras, que mantenían diferentes grados de compromiso de la familia con el trabajo en la unidad productiva, así como distintos niveles de capitalización y de participación en el desarrollo tecnológico. Además, podemos agregar que sus identidades se estructuraban a partir del eje de la tierra como soporte material y simbólico, heredada de generación en generación”.

Nuevas prácticas culturales combinadas con nuevas técnicas de administración de la explotación agropecuaria supusieron un manejo más del tipo ‘empresarial’, mucho más Productor y mucho menos Campesino. Fueron una serie de cambios contundentes ocurridos durante los últimos 15 años en lo tecnológico, lo productivo y lo social los que dibujaron el nuevo rostro del sector agropecuario nacional. La universalización del sistema de siembra directa, la introducción de la soja transgénica, el aumento de la demanda mundial de alimentos y un tipo de cambio favorable al sector exportador llevaron a que el agro volviera a posicionarse como el gran tractor de los números nacionales. El productor se ha definido a sí mismo en la Encuesta que la Universidad Austral de Rosario realizó el pasado año: “los dueños de las grandes decisiones son hoy jóvenes muy formados, con alto poder de negociación que encontraron en los commodities el mejor refugio para multiplicar sus inversiones”.

Pregunta tácita: cuánto pesan las monedas y cuánto el deseo de producir, de transformar, de hacer algo por una concreta necesidad de alimentos para un mundo exponencialmente poblado. Bien vale recordar a Aristoteles: “somos lo que hacemos día a día, de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”.

En otros países, quien se dedica a la actividad agropecuaria es mejor contado desde su materia prima: farmer viene de farm, granja. Paysan, en francés, de su paisaje.Pero el producir del productor al que nos queremos referir aquí, es más bien fabricar, como elaborar cosas útiles (o más bien necesarias en este caso). La fabricación transforma las materias primas en productos, y no lo hace sola, sino a través del productor, de su conocimiento y su pasión por el acto de transformar.

El famoso “valor agregado” es lo que define al productor económico, el mismo que con su actividad aporta  un plus creativo que no se mide muy bien en números.

En otros usos más despectivos los productores son “gringos”. Extranjero que habla una lengua no inteligible. Según el etimólogo español, Joan Corominas, “gringo” deriva de la palabra española griego, refiriéndose a un lenguaje que no se puede entender. Digamos que ya es gringo, para un gringo, que le digan gringo.

Vale el desarme para recobrar el valor olvidado de la palabra. Producir es engendrar, procrear, criar.  Es dar y rendir fruto las tierras. Será precioso que lo recordemos, siempre.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.