En el primer piso del edificio Bunge nos encontramos con Jorge Bassi, presidente de Fertilizar Asociación Civil. Hablamos sobre la realidad nacional, el panorama a largo plazo y las cuentas pendientes respecto a la Ley de Fertilizantes. Todo en el marco de una amable charla que compartimos con ustedes en estas líneas.

Por Juan Carlos Grasa

¿Cuál es el motor principal  del consumo de fertilizantes en nuestro país y qué resultados ha generado su utilización?

Argentina presenta un uso de fertilizantes que está muy ligado  a la producción de granos donde además dicha producción tiene una eficiencia mayor que en otros países del mundo porque todavía se sustenta en una riqueza natural del suelo. Como prueba de esto, tomamos los datos de consumo de fertilizantes de Argentina y los relacionamos año a año con las producciones de granos y el resultado fue una relación lineal que en resumen nos dice que para aumentar 23 millones de toneladas de producción de granos se incrementó  1 millón de toneladas el uso de fertilizantes. Esto fue muy parejo en el transcurso de los últimos 30  años, pero no se puede proyectar a futuro porque esa alta eficiencia entre producción e insumo se logra desgastando el suelo, y la realidad es que la reserva del suelo en el largo plazo debe equilibrarse.

¿Crees que existe una relación de uso de nutrientes con la expectativa a largo plazo que vislumbra el productor?

Entiendo que sí pero con las expectativas de corto y largo plazo. En las últimas campañas el fertilizante está siendo el mejor indicador de cuáles son las intenciones del productor, y eso no solo es importante a nivel sustentabilidad del sistema sino además en el corto plazo es un indicador de cuan lanzado está el productor en busca de altos rendimientos. Esto lo vimos tanto en años malos como en años buenos.  Los insumos defensivos dependen de variables de coyuntura, presión de enfermedades  o aparición resistentes, en cambio el fertilizante es más estable en cuanto a lo ambiental pero puede variar enormemente entre campañas ya que refleja las intenciones y posibilidades del productor.

Viendo los resultados de la Red de Ensayos, ¿crees que el productor tiene conciencia de la importancia de fertilizar?

«Hoy, el fertilizante es un insumo que da muy buen retorno económico en tan solo 6 meses de inversión.  Ya no es una oportunidad de mejorar los cultivos. Es una necesidad. Entiendo que el productor comparte esta lectura y va a seguir implementando su uso porque es una manera de mejorar el negocio. Esto se vio claramente en trigo, donde se mejoró el rendimiento y la proteína, generando un saldo exportable de calidad. Algo similar sucedió para el maíz, y debe terminar de verse en soja.

Jorge Bassi

En relación,  en las últimas campañas se potenció mucho más el nitrógeno que el fósforo y el azufre, eso fue de la mano del crecimiento en superficie del trigo y el maíz. Las cosechas de trigo con buenos rendimientos y mala calidad por baja proteína fueron un claro indicador de la falla nutricional. Desde Fertilizar Asociación Civil ya lo habíamos avisado en 2015, ese año presentamos a la prensa un dibujo de un hombre serruchándose la rama en la que estaba posado,  y aclaramos que hacer trigo o cebada y no fertilizarla bien, era un tiro en el pie, porque si uno es exitoso porque el clima acompañó, se logrará mucho volumen sin calidad; si el año es muy malo a nivel climático será muy malo el volumen y además no habrá chance de lograr un año exitoso porque aunque el clima acompañe siempre vas a tener poco nitrógeno.

¿Se vaticinaba el problema de la calidad por el bajo porcentaje de fertilización del 2015?

Seguro. Las dosis bajaron a niveles muy limitantes en 2015. Ya en 2016 y 2017 comenzamos a difundir masivamente que la salida del dilema aparente entre rendimiento y calidad era una correcta dosis de nitrógeno. Esto fue tomado por los productores que rápidamente corrigieron la dosis de aplicación en trigo, haciendo también foco en maíz. Hoy, el que está un poco relegado en cuanto a fertilización es el maíz para silo.

Jorge Bassi, presidente de Fertilizar AC

¿Cuál es la realidad respecto a  soja?

Me animo a decir que la deficiencia de nutrientes (primero fósforo y luego azufre) es la principal limitantes de los rendimientos de soja en Argentina.

La dosis en soja no solo no creció sino que en términos estadísticos hasta decreció levemente.  La fertilización de soja para mí es un “no lugar” como una intersección de conjuntos que no se tocan y te explico el porqué. El más sojero, el que hace soja sobre soja tiene la idea de que no vale la pena fertilizar con altas dosis la soja en campo alquilado porque el retorno no lo justifica; por otro lado está el productor con campo propio –el que rota- y tiene el concepto de que en campo rotado no se necesita fertilizar. Si bien se logró una mejora a la alza del uso de fósforo en trigo y maíz, en soja se dio a la baja,  por eso no se logró una mejora sustancial en este nutriente.

¿Cómo se observa esto en el lote?

La fertilización utilizando solo unos 40 kilos de arrancador en soja es correcta con los datos que teníamos en 2003/2004, pero a partir de la serie de ensayos que hicimos en 2010 en adelante – con resultados muy consistentes a partir de 2014 – observamos que la soja responde muy bien a esos primeros kilos de aplicación pero tiene una brecha para explorar rendimientos más altos que no se está captando. Los ensayos muestran respuestas altas y estables cuando se la fertiliza  de manera contundente, por eso empezamos a usar dosis de 150 kilos de fosfato con azufre.

¿Los ensayos realizados arrojan datos muy contundentes?

Sí, por ejemplo, hay unas 5 o 6 millones de toneladas de soja que no estamos produciendo a nivel país porque no fertilizamos correctamente unas 8 millones de has. Esa superficie que hoy aparece con bajo fósforo disponible sigue trabajada con dosis mínimas, casi una dosis “culposa” me atrevo a decir, con la única ventaja de ser dosis cómodas como arrancador.

¿El techo de producción de la soja fue subestimado?

Sí, sabemos que es el único cultivo de los grandes que no aumentó el rendimiento promedio en Argentina en los últimos 20 años. Esto nos obliga a peguntarnos cómo estamos manejándolo, porque hubo mejora de genética y de planteos, como así también en rendimientos de productores líderes pero que no alcanza para mejorar el promedio total, por eso creemos que la principal limitante es la nutricional. La otra cosa que observamos en nuestra Red de Ensayos es que la variabilidad de soja empieza a ser menor cuando nos aseguramos en tener todo el fósforo y el azufre y en algunos casos el zinc. 

¿Cuál es la realidad en otros países del mundo?

Hay un concepto que divide las aguas entre los productores argentinos y los de otros países. Imaginemos un ambiente cualquiera, con el rendimiento esperado y otro potencial.  El rendimiento es limitado por los nutrientes, en muchos países para elevar el rendimiento esperado aumentan el uso de nutrientes, esto es viable porque de todas las variables que se pueden ajustar, los nutrientes son los más convenientes y económicos. Esto sucede en Brasil, EE.UU., Paraguay, entre otros. En caso de Argentina, venimos de suelos ricos que hemos ido deteriorando, siempre se usa esta idea de asegurar que el kilo de nutrientes que se coloca tenga alto retorno, y en ese aseguramiento generalmente se pierden oportunidades, sobre todo cuando el suelo se deteriora más rápido de lo que se percibe.

En algún momento debemos dar vuelta la página –ya no hablo de sustentabilidad del suelo- sino de estrategias de producción, y en este tema la macroeconomía, las finanzas y los seguros tienen mucho que ver. Si el productor tuviera mejor acceso a financiación y a seguros multiriesgos todo sería diferente.

«Luego de mas de 100 años de producción agrícola sin reponer potasio, los suelos de la región del litoral comenzarían a requerirlo en aproximadamente 5 años. Es una pena entrar al caso del potasio sin haber solucionado la fertilización con fósforo»

Bassi

De todos los nutrientes necesarios, poco se habla del potasio

Es el nutriente que menos extraen las cosechas. Junto con el INTA Balcarce realizamos un mapa de potasio en suelo, y la realidad es que la caída de los últimos  años nos sorprendió. Luego de mas de 100 años de producción agrícola sin reponer potasio, los suelos de la región del litoral comenzarían a requerirlo en aproximadamente 5 años. Es una pena entrar al caso del potasio sin haber solucionado la fertilización con fósforo. En este nutriente hay que seguir de cerca el balance y utilizar el análisis de suelos para corroborar. En campos propios el objetivo de la empresa debería incluir sostener el nivel de fósforo cercano a  15 – 18 ppm. Esto traería aparejado  una mayor estabilidad al sistema y la posibilidad de obtener los máximos rendimientos  en soja. En campos alquilados el panorama es otro, pero lo que demuestran los estudios es que fertilizarlos nos da esa llave para ganar un plus de diferencia.

Imposible no preguntarte tu opinión respecto a la frustrada Ley de fertilizantes

Creo que debería ser parte de un plan que tenga el agro por sí mismo, más allá de las autoridades de turno.  A pesar de las circunstancias difíciles que uno atraviesa se debe hablar de sustentabilidad, salud ambiental, rentabilidad, fuentes de trabajo y productividad. Sería una experiencia interesante dentro de un combo de medidas que deben estar equilibradas, y al haber desequilibrio con la macro, no es el mismo planteo con o sin retenciones. Esta ley quedó ya instalada como una posible solución a la problemática y es un paso adelante.

En un país donde hay retenciones, ¿debería haber más interés en que salga la ley?

Los primeros conscientes de que estamos perdiendo esas toneladas de nutrientes del suelo debe ser el propio sector. Repito, los contextos han sido cambiantes y el algunos casos muy agresivos. No es fácil pero debemos lograr consenso  interno. Por ejemplo, tan importante como esta ley sería un seguro multiriesgo que ayudaría en gran parte a mitigar la coyuntura de la campaña, haciendo un uso mayor de los fertilizantes.

Por último, ¿cuál te parece es el desafío que aún debemos sortear?

Hoy la sociedad demanda sustentabilidad y nosotros sabemos que en promedio el trabajo del agro está bien hecho, sin embargo por momentos se nos hace difícil demostrarlo al resto de la sociedad.Otro gran desafío pasa por ver cómo generar industrias asociadas al agro que contengan a toda la comunidad agraria. Esto también se debe poner a debate. Lo mismo pasa con la ley de semillas y la de biofertilizantes, deben ser vistas para el sector como un objetivo a cumplir. El sector debe crecer con un sentido común.

Gracias Jorge!