Jorge Bassi es el presidente de Fertilizar, es un apasionado por lo que hace tanto en la empresa para la cual trabaja como para la Asociación que preside, como suele ocurrir cuando tengo la oportunidad de encontrarme con un apasionado, solo es cuestión de acomodarse en la silla y prender el grabador.

Por: Sebastián Nini-Periodista

Me puse a organizar la nota siguiendo las coordenadas de los últimos meses de ASPO, un llamado telefónico o por “Skype”, tal vez un “zoom”, o un “meet”, como para que al menos podamos vernos la cara. En esta actualidad de cambios en CABA donde algunas cosas se empiezan a alejar de la cuarentena rabiosa que supimos vivir, Bassi propuso reunirnos en un bar y volver a tener la oportunidad de un mano a mano de verdad. Dudé al principio, Jorge insistió y terminó convenciéndome.

El Presidente de Fertilizar me esperaba en un bar frente a la plaza Barrientos para compartir la mesa, una cerveza y hablar de la actualidad del negocio de los fertilizantes, de la situación de los suelos y de las acciones que Fertilizar Asociación Civil está llevando adelante, teniendo particularmente en cuenta la realidad económica y sanitaria que hemos vivido durante este año.

¿Cómo es la situación general del negocio y el consumo de fertilizantes por parte de los productores en los últimos años?

Entre el 2004 y 2014 el consumo de fertilizantes se estableció en alrededor de 3,3 millones de toneladas. En esos diez años el mercado se estancó y no creció, pero la producción lo hizo marginalmente, con lo cual se iba agravando todo el balance negativo de nutrientes. Lograbas aumentar la producción marginalmente con distintas estrategias, como el maíz tardío, que aprovecha mejor los nutrientes del suelo, o estirando a la soja sin fertilización, con una caída en los niveles de proteínas, o fertilizando menos los trigos, con una desmejora en el balance de nutrientes. Eso llegó a un punto cúlmine durante la campaña 2015 que fue realmente muy mala a nivel del uso de fertilizantes a pesar de haber tenido un diciembre récord con un cambio en las expectativas a partir del cambio de gobierno.

La campaña 2015 también generó la peor cosecha de calidad de trigo de la historia. Ese fue el punto más bajo. Con el cambio de gobierno hubo un crecimiento paulatino año a año. Así el rendimiento en los últimos cinco años fue subiendo en forma paulatina hasta alcanzar en 2019 las 5 millones de toneladas.      

Si bien las expectativas eran otras por el cambio de gobierno, ¿por qué crees que el crecimiento fue paulatino?

Nosotros entendemos que esto ocurre porque se arriesga mucho capital. El productor vio que tenía oportunidades de hacer mejores trigos y empezó a mejorar las dosis, sin embargo, tardaron dos años en lograr las dosis que habían sabido hacer en el año 2011 – año récord – y sigue aumentando paulatinamente, aún en este año que encuentra un montón de desafíos y dificultades.

Cuando se dan las condiciones el crecimiento del mercado es rápido y puede alcanzar lo que hubiera sido un crecimiento lineal, porque se recupera año a año, campaña a campaña, evaluando y viendo cómo va reaccionando el fertilizante.

¿El crecimiento del uso de fertilizantes es lineal o exponencial?

 El crecimiento no debería ser lineal, pero debería seguir una tendencia similar a la lineal, porque uno de los principales drivers es el deterioro de los suelos. Nosotros vamos poniendo más fertilizantes porque los suelos cada vez reclaman más.

El otro driver es la mejora que ofrece la genética al techo de rendimiento, que se da más por golpes, es decir, sale una genética interesante como la que ha salido en trigo y eso genera un aumento que no es lineal, sino que es por un golpe tecnológico. Sin embargo, en la Argentina nosotros decimos que es lineal y que se ha dado con un crecimiento alrededor del 5% anual en los últimos veinte años, en etapas que llamamos de “Stop and go”. Se frena diez años y después arranca a tasas mayores a las promedio y termina alcanzando a la lineal del 5%.

El suelo se deterioró 10 años siguiendo con la misma dosis, se dio un empobrecimiento en la calidad de nutrientes que podía otorgar el suelo y eso tiende a recuperarse rápida pero no inmediatamente. Porque hay que pasar por el aprendizaje año a año que implica arriesgar capital. Puede dar fácil la ecuación en el Excel –por ejemplo, poner el doble de fertilizante que el año anterior- pero poner el doble de capital no es fácil para nadie.

¿Cómo es el panorama actual en cuanto a la reposición, a qué apunta el productor?

La primera ola de este proceso fue el nitrógeno que acompañó un crecimiento de la superficie de gramíneas y fue la llave del rendimiento de éstas – si uno quiere abrir el rendimiento tiene que apuntar al nitrógeno- Sin embargo, en las últimas dos campañas se acompañó mucho el fósforo, los productores corroboraron que la relación insumo – producto es buena y permite apostar al fósforo y levantar los niveles.

Gran cantidad de productores están haciendo mapas de fósforo en el suelo para aplicar esa fertilización al voleo con mapas y estabilizar o estandarizar el lote. Luego del Nitrógeno fue Nitrógeno y fósforo y ahora se suman el azufre que está en crecimiento y el zinc.

Otro gran desafío a nivel país es el potasio. Muchas áreas de Entre Ríos tiene deficiencia de potasio. La misión de Fertilizar es anticiparse a la deficiencia de potasio y que la gente no llegue a perder una cosecha. Tenemos que prevenir, hacer los mapas y adelantarnos. Esa es la función de Fertilizar anticiparnos sin alarmar, siendo lo más asertivos posible dentro de las posibilidades que la ciencia nos otorga e informándolo para que la gente no se vea sorprendida por estas situaciones.

Jorge, ¿Qué otros factores no climáticos retrasan la decisión del productor para invertir en mejorar la condición de sus suelos?

La falta de lluvia lo que hace es bajar el potencial de rendimiento, por este motivo los cultivos van a necesitar menos nutrientes y el productor empieza a preguntarse si vale la pena la inversión, esas dudas se dan en nitrógeno que es la llave. Fósforo, azufre y zinc son nutrientes que no se lavan y quedan en el suelo. No se pierde de un año a otro. Esos tres nutrientes además defienden mejor de la sequía.

Hay algo menos racional y es que frente a la sequía se espera la lluvia para poner los nutrientes. Esto hace que la planta absorba el agua primero y no tanto los nutrientes que se utilizaron luego de que llegó el agua.

Los nutrientes se miden por su rendimiento que permite que traiga rentabilidad, esa es la base?

Si, y esa base es lo que se distorsionó a fines del 2014, pero me parece que el gobierno actual maneja las herramientas de retenciones favoreciendo la siembra de gramíneas o al menos no la desfavorece. Se sigue manteniendo la superficie de gramíneas y sigue siendo buen negocio fertilizarlas. Por otra parte, mientras mejor conocés y dominás la herramienta, menos repago le pedís a la herramienta.

Creo que hay que pensar que más allá del tipo de cambio, transformar insumos que están dolarizados en un producto, requiere de una rentabilidad insumo – producto y que ir contra eso afecta la productividad y a la larga afectará a las exportaciones.

¿Cuál sería otro factor condicionante a la hora de la toma de decisiones en los planteos agrícolas?

Mas allá de la ley de conservación del suelo que en su momento presentó el ministro Basterra, creo que el otro factor externo en fertilizantes que no terminamos de profundizar es la de los seguros agrícolas. Si yo sé que fertilizar es un buen negocio en un año promedio, la salida para mitigar el riesgo es un seguro multirriesgo. El tema es que hoy el multirriesgo es caro y no está tan sobre la mesa como en mi opinión debería estar.

Una imagen para hablar de balance de nutrientes es la del alquiler de un departamento a un tercero, vos sabés que tenés que entregarlo pintado y en condiciones tal como lo recibiste. Esa parte de mantenimiento en el campo está en los suelos, en el balance de nutrientes. Pensemos… cuando alguien hace soja, cuánto vale reponer el fósforo? ¿Dos quintales de Soja?  y alquila el lote a 14 pero no se asegura de que se lo dejen con el fósforo en condiciones.

En la entrega de un departamento es más fácil porque con una simple mirada se nota el estado del mismo, en el agro no es así, hace falta hacer un análisis de suelo. Si se presenta un análisis es más fácil poder ver la situación de nutrientes.

¿Qué tan lejana ves la ley de conservación del suelo?

Yo no puedo decirlo, lo que veo es que tiene consenso en diferentes actores que son importantes y están convencidos del valor que tiene cuidar el suelo sabiendo que la inversión en nutrientes trae consecuencias positivas para el sistema. Sabemos que hay consultas, pero no estamos en ninguna línea porque ya hemos hecho nuestro trabajo.

Jorge Bassi, el señor de los suelos.

¡Gracias JORGE!

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