Juan Cenzon, fundador y CEO de Drops Agro

Dos premios en un mismo año no son casualidad. Para Juan Cenzon, fundador y CEO de Drops Agro, son la consecuencia de un camino largo, profundamente ligado al campo argentino, a la escucha activa del productor y a una convicción que nunca abandonó: resolver problemas reales con tecnología creada en casa. Por Juan Ignacio Alaise […]
febrero 25, 2026

Dos premios en un mismo año no son casualidad. Para Juan Cenzon, fundador y CEO de Drops Agro, son la consecuencia de un camino largo, profundamente ligado al campo argentino, a la escucha activa del productor y a una convicción que nunca abandonó: resolver problemas reales con tecnología creada en casa.

Por Juan Ignacio Alaise – Lic. en Ciencias de la Comunicación

El primero llegó a mediados de 2025, en la Sociedad Rural Argentina, con un reconocimiento en Agricultura de Precisión. El segundo, la medalla de oro en Expoagro. Pero más allá de las distinciones, hay una imagen que Juan guarda con especial emoción: la bandera argentina flameando mientras sostenía el premio.

“Salí solo a la pista, me senté, vi la bandera y me emocioné. Más que el premio en sí fue lo que representa ese lugar, la historia, el campo, el país”, recuerda.

Innovar desde acá

La emoción no es solo simbólica. Drops es una tecnología desarrollada íntegramente en Argentina, pensada para el campo y creada desde el contacto cotidiano con él. “Estamos acostumbrados a que las soluciones tecnológicas vengan de afuera. Esto nació acá, es nuestra, es propia. Fue como un mimo de la patria”, dice Cenzon.

“Drops nació para resolver algo simple y concreto: detectar si un pico de una pulverizadora se tapa o no”

Detrás de Drops hay un equipo chico, pero altamente comprometido. Cinco personas de manera directa —ingeniería, electrónica, administración, relaciones públicas y gestión— y una red de colaboradores y proveedores que acompañaron el proceso desde Argentina, España y Alemania. Un proyecto colectivo que se fue armando con el tiempo, sumando saberes y voluntades.

“La empresa nació con una idea muy grande: resolver un problema real. El camino fue largo y se fueron sumando personas que creyeron”, explica.

Escuchar antes de desarrollar

Drops nació para resolver algo simple y concreto: detectar si un pico de una pulverizadora se tapa o no. Un problema cotidiano que, hasta hoy, depende del ojo humano, de mirar hacia atrás, de interpretar presiones o caudales.

Pero la tecnología abrió mucho más. “Nos dimos cuenta de que estábamos descubriendo un universo nuevo”, cuenta Juan. Hoy el equipo trabaja con tecnología IoT e industria 4.0 —una novedad en agricultura de precisión— y avanza en un banco de pruebas que promete mostrar datos agronómicos inéditos.

La clave, según Cenzon, está en cómo se construyó la solución: al lado del productor. “Vivo recorriendo campos, escuchando problemas. Eso después se transforma en innovación. No todo está inventado en el agro”, afirma.

Tecnología que no complique

Juan conoce bien al productor argentino. Lo visita, lo escucha y lo compara entre regiones. Su diagnóstico es claro: el productor adopta tecnología, le interesa, pero muchas veces no logra aprovecharla al 100%.

“Han salido tecnologías que en lugar de facilitar, complicaron. Nosotros creemos que tiene que ser al revés: que sea intuitiva, fácil, que no parezca una nave espacial”, señala.

Drops se instala en cualquier pulverizadora, con cualquier boquilla, desde pocos sensores hasta una máquina completa. Esa adaptabilidad fue uno de los mayores desafíos técnicos, pero también uno de sus grandes diferenciales.

“Exportar tecnología también es parte del sueño”

El primer sí y el valor de confiar

Toda innovación tiene un primer usuario. En el caso de Drops, fue Marcos Calamaro, productor de Salta, quien confió cuando la tecnología aún daba sus primeros pasos.

“La máquina estaba a mil kilómetros, era fin de 2023, con cambios de gobierno, devaluaciones, incertidumbre. Había que confiar”, recuerda Juan. Funcionó. Y desde ahí, el camino siguió.

“La innovación es como una zanahoria que siempre está adelante. Resolviendo, ajustando, mejorando. Pero eso también es parte del ADN argentino: reinventarse”, reflexiona.

Ciencia, datos y futuro

Hoy Drops no solo apunta al productor, sino también a la ciencia y a la investigación. El objetivo es ofrecer datos reales sobre lo que ocurre en la pulverización, información que hasta ahora no existía.

“Vamos a estudiar fenómenos físicos que el ojo humano no ve. Drops va a traer mucha luz, mucha claridad”, anticipa.

Por ahora, la empresa opera en Argentina, con conversaciones avanzadas para desembarcar en Paraguay y Brasil. Exportar tecnología también es parte del sueño. “Sería lindo poder exportar y sumar también desde ahí a la patria.”, dice Juan.

Mirar hacia atrás

Juan Cenzon es de Marcos Juárez, Córdoba. Y cuando piensa en el recibimiento del premio, este marzo en Expoagro, no piensa solo en el presente.

“Se me va a venir todo a la cabeza: la gente que apoyó, los pasos anteriores, lo que se sufrió. No hay que olvidarse nunca de dónde viene uno”, asegura.

Tal vez Drops nació para ayudar a dejar de mirar hacia atrás en una pulverizadora. Pero su creador sabe que, a veces, mirar el camino recorrido es la mejor forma de entender hacia dónde ir.

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