Es más que obvio. El Ministro de Economía tiene que pagar 10 mil millones de dólares entre FMI, Club de París, Banco Mundial… y no llega, está rascando la olla. Como su estrategia de gestión de deuda jamás incluyó el concepto de “refinanciar generando confianza” no puede hacer lo que el resto de los países del mundo: emitir nuevos bonos de deuda para cancelar los pagos actuales. Todos los países del mundo administran su deuda manteniéndola en torno a la tasa de crecimiento de su economía, a veces más, a veces menos. Si siempre es más es un problema. Para colmo el Ministro convive con un Gobernador de la Provincia de Buenos Aires que aún hoy mantiene en default a su provincia, la más grande del país. Es mentira que vivimos una “crisis de deuda”. O por lo menos es mentira que no tenemos alternativa. Es mentira que faltan dólares, sobran pesos, muchos pesos. En los últimos 2 meses la deuda en pesos creció más que el 31%, solo si miramos las LELIqs y los pases (iguales a las LELIQs, pero más cortas).

Si el esquema no crujió es por una sola razón: a pesar de todo el planeta #Campo exporta

En un mundo en recesión las exportaciones de los agronegocios fueron más del 70% del total y permitieron que las de 2020 sean superiores a las de 2019 y continúen creciendo en 2021. Para que el súper precio de la soja sea beneficioso para los productores de campo y el país, primero alguien tuvo que sembrarla y cosecharla. El #Campo no solo exporta soja: carne, vino, maíz, trigo, leche, maní, carne de cerdo, frutas desde la pera al kiwi pasando por los limones y el ajo… todo. Todo eso exportaron los agronegocios argentinos. Podrían exportar aún más, generar más trabajo, aguas arriba con desarrollos como Auravant, Beeflow y Satellogic y aguas abajo, con trazabilidad, marca y procesamiento.

Todo eso fue a pesar de una serie de trabas y desafíos que el país no logra resolver. El principal desafío estructural es la matriz logística del octavo país más grande del mundo, en la que faltan autopistas, poner en funcionamiento los bitrenes, reactivar nodos multimodales con el ferrocarril y relanzar la hidrovía. El actual gobierno fue en el exacto sentido contrario a como los países que los gustan resuelven estos problemas: anuló las concesiones de participación público-privada de corredores viales y estatizó ferrocarriles de cargas e hidrovía.

La mega brecha cambiaria tiene un efecto anti exportador: nadie quiere desarmar posición en dólares para invertirla en un negocio que tendrá retorno en “con mucha suerte” pesos de la cotización oficial. Como si esto fuera poco el gobierno agrandó el problema: reestableció retenciones a las exportaciones y cupos explícitos (y otros oscuros) a la exportación de carne, trigo y maíz.

Se cumplen 2 meses del cierre de exportaciones de carne vacuna y las consecuencias no pueden ser más ruinosas: a) cayó el precio al que se le paga al productor por su ganado en todas las categorías, más en las que se exportan y más aún en la categoría cuya exportación más se redujo, la vaca conserva que disminuyó en dólares un 15%, b) paradójicamente también cayeron las entregas de animales a Liniers, señal que el negocio se está achicando, porque si no es imposible que al mismo tiempo bajen precios y cantidades, c) lo que se verifica con la suspensión de operarios y cierre de frigoríficos. Finalmente, subió la carne en el mostrador en junio en todos los cortes que el INDEC releva: asado 2,6%, picada 5,1%, paleta 8%, cuadril 5,3% y nalga 4,7%. Mientras escribo estos párrafos, el gobierno anunció que las bodegas deberán sus listados de precios a la Secretaría de Comercio para que esta “de el visto bueno”. Nacerá el “vino blue”? Los funcionarios están decididos a arruinarle el asado del domingo a 45 millones de argentinos y probablemente a los millones que en el mundo disfrutan de nuestra carne y vino, los dos productos con los que los argentinos se destacan en las góndolas del planeta.

Parece un chiste, pero en Argentina es real: el mismo mes que el gobierno prohibía las exportaciones de carne también prohibió expandir la superficie total de cultivo de yerba mate en más de 5 hectáreas por año. Dos meses antes se había anunciado la primera importación de yerba en 50 años porque no alcanzaba la yerba.

Mientras los mercados más exigentes avanzan en la trazabilidad y diferenciación de la carne para su venta con marca, mientras toda la industria vitivinícola de Francia, Italia, España, California y Chile se hipersegmenta e innova, mientras Estados Unidos lanza el plan de obra pública más ambicioso en 70 años. Más del 12% de la yerba mate se exporta al tradicional mercado sirio y en 2021 la India con casi 1.400 millones de habitantes había comenzado importar yerba argentina. El gobierno argentino sumerge a toda la economía en discusiones delirantes.

La macroeconomía argentina descansa la producción y exportación de nuestro sistema de agronegocios. Es una Ferrari que puede surcar rutas a 340 kilómetros por horas, pero el gobierno insiste en modificarla para que funcione a GNC y en caminos de tierra.

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