Ante un mercado que demanda cada vez mayor calidad en todos sus conceptos, la necesidad de muchas empresas por certificar normas va en aumento. Hacer las cosas bien ya no es una opción, sino una responsabilidad inminente.
Por: Roberto Guercetti
Presidente / CEOConecar
Agencia: ArDig String agro
La importancia de certificar normas, si bien contribuye a facilitar el ingreso al mercado mundial, impacta de manera exponencial en todo el proceso productivo y su relación con el medioambiente y la comunidad. Las normas de calidad serán imprescindibles en el futuro próximo para un mercado cada vez más exigente.
En tiempos donde conceptos como Sustentabilidad, Eficiencia Productiva, uso de Energías Limpias, Huella de Carbono, Bienestar Animal, Bio economía, están a la orden del día, trabajar de manera ordenada, prolija y hacer las cosas bien es fundamental para cualquier organización. Es esto lo que se proponen las Normas, que fijan estándares internacionales respecto a diferentes aspectos, y garantizan que se cumplan.
La certificación de normas sin dudas posiciona a empresas agroalimentarias para jugar en primera.
La ISO 14001, por ejemplo, proporciona un marco que integra prácticas de gestión sistematizadas para la protección del Medioambiente, minimizando residuos, incluso aplicando valor sobre los mismos y transformándolos en energía. Por su parte, la Norma ISO 9001 garantiza requisitos para un Sistema de Gestión de Calidad, contribuyendo así con uno de los mayores problemas en las empresas: la discontinuidad de procedimientos.
Pero además de estos sistemas de certificación, que abarcan grandes procesos, el mundo se pone cada vez más exigente. Los estándares se elevan y se demandan certificaciones de cumplimientos de normas en temas específicos. En relación a estos, tener o no contar con una determinada certificación marca la diferencia en momentos claves de cada negocio. En consonancia con la visión y filosofía de CONECAR, que trabaja día a día en la mejora continua, la trazabilidad, la excelencia en atención al cliente, y el logro de un modelo sustentable, la empresa logró certificar la ISO 9001 y recertificó la ISO 14001. Además certificó la norma de Bienestar Animal otorgada por la certificadora internacional Control Union Certifications.
La visión de la compañía puesta en la próxima década, estima que la ganadería deberá contar con parámetros de precisión similares a la agricultura. Al mismo tiempo, debe repensar todo el modelo productivo que está detrás, y avanzar en la posesión de estas normas, interpretándolas como un pasaporte que regirá -con mayor rigor- en el corto plazo en los mercados internacionales.
La demanda mundial de alimentos requiere un aumento de productividad sin parámetros para los próximos años o ciclos productivos. Lógicamente la tecnología y la genética serán pilares del fenómeno; aunque esto no será posible sin la intensificación de las producciones agropecuarias.
Aquí entra a jugar también el concepto de Bioeconomía y de cumplimiento de normas para que la solución al déficit alimentario no se transforme en un problema ambiental.
Estamos ante un mercado mundial donde además de la calidad propia del producto, la trazabilidad, el compromiso social y las certificaciones verdes, se convierten en una demanda excluyente del nuevo consumidor.
Certificar sistemas de gestión ambiental y de bienestar animal en sistemas pecuarios intensivos, adquiere un valor adicional en función de los requerimientos de los nuevos tiempos. Por ahora, el logro de muchas empresas, es el fruto del compromiso con la mejora continua y la calidad total. Es decir, entre otras acciones de valor, incluye exceder en los avances tendientes a preservar el medioambiente y la salud de las personas adoptando una política que apunta no solo a cuidar sino a mejorar la disponibilidad de recursos para las generaciones venideras.