Por: Cecilia Vignau –Lic. en Administración Agropecuaria

¿Siempre fui feminista? No. Ni cerca. Debo admitir que mi adolescencia estuvo determinada por todos los mandatos de la sociedad heteropatriarcal.

Fui de las “Divinas”, asistí a una escuela católica y me gustó, no fui a ninguna manifestación ni mostré mis pechos en público. No fui abusada, no aborté.  Nunca me rebelé contra la sociedad opresiva en la que crecimos. Sí puedo decir que desde chica tuve la idea de ser libre, estudiar, tener una carrera y viajar por el mundo dando conferencias. Pero el destino me jugó una mala pasada y terminé casándome a los 20 con un señor que me llevaba casi 10 años y era muy machista. Fui madre y esposa abnegada y usé el apellido de mi esposo para presentarme con los padres del colegio. Y aún después del divorcio, durante muchos años no me opuse a nada. El feminismo fue para mí, una serie de sucesos desafortunados que hoy me parecen cada día más afortunados.

La cuestión es que un día no hace muchos años, descubrí que el feminismo había conseguido promover los derechos de las mujeres. Desde el derecho a votar, estudiar  y ocupar cargos públicos hasta otros más básicos como trabajar y tener los mismos derechos que nuestros esposos sobre nuestros hijos. El feminismo además, trabaja diariamente para asegurar los derechos reproductivos y la integración social de mujeres de niñas. Y para protegerlas de la violación, el acoso sexual y la violencia doméstica.

Pero qué es el feminismo? Para La RAE es simplemente el “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”, lo cierto es en la práctica ha sido mucho más que eso. Lo que no ha sido nunca es un antónimo de machismo, no es odiar a los hombres ni querer la supremacía de las mujeres. Tampoco es una moda, aunque efectivamente, está de moda.

Las mujeres somos iguales a los hombres? No en todo. Las mujeres tenemos una percepción del poder algo diferente de la de los varones. El varón crece y se desarrolla muy condicionado por su rol en la guerra, por lo que su crianza conserva múltiples juegos y conversaciones que estimulan su desempeño agresivo en medio de los conflictos competitivos.

Las mujeres percibimos la competencia como una carrera con múltiples participantes, construyendo una ruta de desempeño que nos posicione en ventaja con respecto a nuestros competidores. Pero cambiando el contexto cultural podríamos comportamos como ellos. ¿Existen sociedades donde las mujeres compiten como hombres?

Las Khasi

En el Estado de Meghalaya, al norte de la India, habita la etnia Khasi, la mayor sociedad matriarcal del mundo, con 1,3 millones de personas. Debido a su localización, escondida entre montañas, su cultura se ha mantenido intacta desde principio de los tiempos. Se rigen por un sistema matrilineal exógeno en el cual las mujeres tienen el poder económico y sucesorio de la familia. Los matrimonios no son concertados como en el resto de la India, la mujer decide con quien casarse y al hacerlo, su esposo se mudará con ella. Los hijos recibirán el apellido de la madre y sólo el nacimiento de una hija mujer asegurará la continuidad del clan. La herencia de propiedad y la sucesión de los puestos tribales pasará por la línea femenina, de madres a su hija menor que es quien cuidará de sus padres en la vejez. Algunos hombres ostentan cargos políticos y forman parte de consejos en las aldeas. Sin embrago, la mayoría se dedica al trabajo doméstico y no tienen bienes propios ni economía separada. En esta sociedad que tiene la tasa más baja de feminicidios del mundo, despreciar a una mujer es considerado un insulto a la comunidad y sus costumbres, y los hombres Khasi la ven como su igual. Es el mundo del revés? No exactamente.

Hasta esta remota región de la India llegaron John List y Uri Gneezy cuando escribieron The Why Axis. Los resultados de sus experimentos son sorprendentes a la vez que bastante obvios. La competitividad no se establece solamente por fuerzas evolutivas que hacen a los hombres más competitivos que las mujeres. Con los correctos incentivos culturales en su lugar, las mujeres pueden ser igual o más competitivas que los hombres. Pueden tener poder y usarlo bien. Pueden tener incluso, su misma aversión al riesgo e igual grado de éxito en las negociaciones. La única diferencia, positiva si se quiere, es que las mujeres Khasi parecen tener mayor conciencia social y un mayor cuidado por los bienes públicos. Será entonces cierto que cuando las mujeres estan en el poder, todos se benefician?

¿Existen buenos y malos feminismos?

El feminismo que busca simplificar el concepto de empoderamiento, mostrándolo como un enfrentamiento con los hombres a través de la supremacía de las mujeres, parece sacado de la mitología griega.  Las Amazonas eran una tribu matriarcal, adoradoras de la diosa Artemisa, formada únicamente por mujeres guerreras. En sus comunidades no habitaban hombres y sólo mantenían relaciones sexuales una vez al año cuando visitaban las tribus vecinas, con la única intención de perpetuar su linaje. Los hijos varones eran asesinados. Las niñas eran criadas con ellas, entrenadas desde la cuna para la batalla. Con este fin, se les cercenaba el seno derecho para que pudieran manejar el arco y la flecha con mayor comodidad. Al parecer de esta leyenda podría provenir su nombre ya que en griego, el término “amazôn” significa “sin pecho”. 

Pañuelos verdes, caras pintadas, agresividad verbal, vandalismo… slogans como “muerte al macho”… Son las feminazis las nuevas Amazonas? Si el Estado no les daba una Ley de Interrupción del Embarazo, hubieran comenzado a matar a sus hijos varones?

Herederas de las sufragistas que ponían bombas en el siglo XIX y de las que quemaban corpiños en los 60, las feminazis vuelven a representar el feminismo de la guerrilla y la acción directa, con el uso de la imagen para viralizar le mensaje. Las redes sociales? Sus mejores aliadas, una herramienta que las anteriores no tuvieron.

Mientras las Mujeres Rurales usamos las redes sociales para mostrar lo que hacemos en el campo, nos apoyamos en nuestros logros, creamos redes y tratamos de tender puentes, esta nueva ola de feminismo parece una reivindicación simbólica de la ira y la agresividad de la mujer. Y no puedo dejar de preguntarme, es esto necesario?

¿Sin senos no hay Feminismo?

En muchos de los mitos griegos, las Amazonas son derrotadas y asesinadas por guerreros varones como castigo por tomar un papel considerado fundamentalmente masculino. Es porque el feminismo que pregonaban era “malo”?

Tal vez el principal error del nuevo feminismo es que además de dictar lo que está bien y lo que está mal, son las mismas mujeres del movimiento las que te hacen la guerra cuando no compartis sus formas. Y de eso, las mujeres rurales sabemos un montón.  Porque ninguna de nosotras necesitó jamás vandalizar un edificio público, arremeter contra la iglesia ni mostrar los pechos para ir ganando lugares que tradicionalmente fueron de hombres. No somos menos feministas por elegir otras formas y de eso tenemos que sentirnos orgullosas.

Lejos de las Amazonas y mucho más parecidas a la Khasi, las mujeres rurales estamos aprendiendo a avanzar en un mundo de hombres, sin ese deseo de eliminarlos. Porque sabemos que la unión hace la fuerza pero tambíen porque entendimos que nuestro aporte, nuestra mirada, puede cambiar el sector positivamente.

Queremos ocupar roles de decisión, no porque el feminismo nos lo impone ni porque está de moda sino porque creemos que con ellos, podemos generar un beneficio comunitario. No necesitamos cupos, sólo que nos dejen avanzar.

SUSCRIBITE!

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de HORIZONTE A.

Su suscripción fue exitosa!