Lechería. Se requieren nuevos ajustes en las empresas

Ante el riesgo de excesos hídricos, hay que asegurar la continuidad operativa del tambo Consolidar caminos, prever una alimentación sin pastoreo durante varios días y reforzar la prevención de problemas podales y mastitis en las vacas Por Marcos Snyder, analista lechero de AZ-Group La producción lechera está pasando un mal momento, con precios atrasados y […]

septiembre 29, 2026

Ante el riesgo de excesos hídricos, hay que asegurar la continuidad operativa del tambo

Consolidar caminos, prever una alimentación sin pastoreo durante varios días y reforzar la prevención de problemas podales y mastitis en las vacas

Por Marcos Snyder, analista lechero de AZ-Group

La producción lechera está pasando un mal momento, con precios atrasados y rentabilidad deteriorada aceleradamente en los últimos meses. La cadena lechera no transfirió los aumentos de precios que pudo aplicar a los lácteos (del 22% entre junio de este año y junio de 2025), a los productores, que solo recibieron un 9,6%. Es decir, hay presión de la cadena sobre el sector primario, que perdió 17% de participación en el mercado interno y 13% en la exportación.

El precio de la leche cayó en dólares corrientes a 35 centavos por litro y quedó debajo del logrado en los últimos tres años. Algo similar  pasó con el valor de la materia prima en moneda constante, que cayó 18% respecto del año pasado. Las cotizaciones de julio de 2025, actualizadas a moneda de hoy, serían 625 pesos por litro versus los 527, 47 que cobraron los productores en julio, según Siglea. El promedio de los últimos años es de 600 pesos constantes por litro.

Frente a la situación descripta y a la perspectiva de un año con un evento el Niño muy fuerte, con lluvias superiores a las normales, Marcos Snyder, analista lechero de AZ-Group, recomendó seguir adaptando las empresas. Ante un evento de este tipo, la prioridad es asegurar la continuidad operativa del tambo. Esto incluye:

  • Consolidar caminos críticos para la leche, el mixer, el personal y las vacas.
  • Disponer de sectores altos y secos para alimentación, maternidad, hospital y descanso.
  • Garantizar reservas de alimentos realmente accesibles
  • Revisar drenajes y alcantarillas
  • Reforzar la prevención de problemas podales y mastitis
  • Prever una estrategia de alimentación sin pastoreo durante varios días
  • Definir con anticipación rutas y proveedores alternativos para evitar que el campo quede aislado.

Negocio lechero ajustado

Los ajustes y adaptaciones empresariales también involucran el presente. Sucede que el costo por litro de leche está muy cerca del precio y hay que ser muy eficiente en todos los procesos del tambo, por ejemplo, en la alimentación.

“En los últimos meses del corriente año, un litro de leche permitió comprar cerca de dos kilos de maíz, una relación similar al promedio histórico y que, en otros ciclos, solía estimular la producción.  Sin embargo, actualmente, parte de ese maíz se destina a sostener cargas animales más altas —más vacas por hectárea— y a cubrir una proporción creciente de los requerimientos del rodeo. Por eso, su efecto se reflejaría menos en un aumento de la producción individual”,  explicó Snyder en una reciente reunión de tamberos.

En el encuentro, se mencionaron algunos tips para reducir ineficiencias en la alimentación y evitar el desperdicio. Por ejemplo, para la oferta lineal del suministro bajo el boyero, Snyder dijo que “el ideal es asegurar 0,7 metros por vaca, algo que no siempre se respeta, por lo que hay momentos en que los animales se amontonan generando competencia por la comida, o si el tiro fuera demasiado largo, se deprime el consumo y aumenta el desperdicio (ver fotos). “Hay que asegurar la uniformidad de la distribución controlando el trabajo de la persona encargada del mixer”, aconsejó Marcos.

Por otro lado, en el negocio lechero se nota un desfase de precios relativos entre el producto y muchos insumos. “La evolución relativa de precios se ha desconfigurado y observamos que la curva del precio de la leche se estanca frente a la de insumos críticos, como el gasoil, y frente a insumos dolarizados, como la soja”, distinguió.

Riesgo de ola de leche

Más allá de las recomendaciones prácticas para los productores, Snyder también consideró los principales fundamentos del mercado lechero. Dijo que “a la industria le preocupa que se pueda generar una gran producción de leche en los meses de primavera, similar a la del año pasado”. No obstante, puso en duda de que esta “ola de leche” se concrete efectivamente y menos aún considerando la posibilidad de un evento Niño muy fuerte, que complique el funcionamiento de los tambos.

Al considerar el balance lechero, Snyder expresó que “aproximadamente el 70% de la leche producida fue al mercado interno en el primer semestre de 2026, lo que generó un consumo interno proyectado de 192,6 litros por habitante, superior al de igual periodo del año anterior, muy cercano al promedio histórico de 198 litros”. La exportación representó aproximadamente el 30% restante, con un aumento del 26,4% en lo que va de 2026 (ver cuadro). El principal destino es Brasil -que conformó el 50% de los embarques- seguido por Argelia, Chile, Rusia, Arabia Saudita y China. En la exportación, 20 empresas reúnen el 97% de los dólares generados.

En 2026 se nota una recuperación de ventas en el mercado local por parte de las industrias más grandes, lo que ha permitido reducir los stocks de lácteos en un 18,3%, al caer a 672 millones de litros de leche, que equivalen a solamente 20 días de consumo. Con esas bajas existencias, en otras campañas los precios mostraron tendencia alcista. En 2026 ese fenómeno no se ha manifestado aún, probablemente, por las perspectivas de repunte en la producción primaveral.

Agenda futura

En la parte final de su exposición, Snyder planteó cuál debería ser la agenda de la producción lechera en los próximos años; es decir, hacia dónde irá la actividad más allá de la coyuntura.

Aconsejó tratar de alcanzar “una menor variabilidad productiva interanual y estacional, que es la que genera los altibajos de precios, porque la industria no puede ubicar abruptamente grandes incrementos de recepción”.

También adelantó que, en algún momento, la comercialización de la leche dejará de basarse en el volumen para avanzar hacia un esquema por sólidos útiles y calidad. Este cambio exigirá garantizar un muestreo representativo, la correcta custodia de las muestras hasta la entrega de los resultados y un control más riguroso de las condiciones higiénico-sanitarias de la leche que sale de la tranquera.

Por otro lado, será necesario trabajar sobre la trazabilidad del producto, con protocolos y registros de datos que aseguren la forma de producción de la leche, con cumplimiento de normas ambientales -como huella de carbono, manejo de purines y bienestar animal- siempre y cuando todo eso tenga una expresión económica. El último punto sería asegurar certificaciones sanitarias con normas internacionales.