Perfectos desconocidos con diferentes miradas fueron las estrellas del #Quincho de mayo.

Noche fresca y el almanaque marca el inicio de muchos eventos relacionados al mundo agropecuario, aunque siempre hay lugar para protagonizar el #Quincho de Horizonte A.

Minutos antes de las 21 horas, se dieron cita: David Miazzo, Tomás Liceda, Alberto Morelli y Gonzalo Arocena. Los cuatro hombres del mundo agroindustrial le pusieron chimi churri al encuentro. Como ya es tradicional, mientras esperaban la entrada, tanto los anfitriones Juan Carlos Grasa, Juan Martín Melo y Federico Nuñez, como los invitados compartieron su mini CV.

Al estilo LinkedIn

Juan Carlos Grasa, el gran anfitrión, rompió el hielo e inició con la presentación. “Tengo 56 años, soy casado con Verónica, y tengo tes hijos: Alfonso, María Luz y Ramiro. Dirijo la revista Horizonte A que es una creación propia y estamos cumpliendo 15 años”. Al referirse al motivo que los convoca un miércoles cualquiera a varios perfectos desconocidos, contó: “hacer estos encuentros nos ayudan a relacionarnos, por más que nos conozcamos hace mucho, hay un antes y un después del #Quincho”.

A su derecha, se encontraba Tomás Liceda quien tiene 39 años, de profesión es ingeniero agrónomo egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y también realizó un posgrado en Agronegocios en la UBA. “Estoy casado con Agustina que es maestra jardinera, y tenemos cuatro hijos: Delfina, Benja, Iñaqui y Paz de 7 meses”. Comentó que le gustan mucho los deportes: “Trato de correr, andar en bici, cada tanto juego algún partido en cancha no sintética, y me gusta mucho el rugby”. Tan es así, que es el cuarto año que entrena a sus hijos, y además integra la comisión de rugby infantil del colegio al que asisten. Tomás comenzó el recorrido profesional desde muy joven. Trabajó en el área de Economía de ACREA, en Cargill, luego en una empresa árabe, y hace casi tres años, que está en el Grupo Don Mario. Al respecto, aclaró: “Puntualmente hace un año con el Semillero Illinois que lo compró Don Mario”.  En este sentido, aseguró que le gusta mucho el sector agropecuario. “Estamos pasando el momento indicado en el lugar indicado en la actividad indicada, y ojalá que la hagamos llegar a buen puerto”, anheló.

Luego, continuó Alberto Morelli quien antes de llegar al #Quincho había estado dando clases en la Sociedad Rural Argentina. Detrás del presidente de MAIZAR, se encuentra un señor que hace 38 años está casado con María Susana y tienen cinco hijos: Matías, Carolina, Gonzalo, Francisco, y Paula. Además, Alberto lleva el título de abuelo gracias a Santiago, Juana, Elena y Joaquín. Al igual que Tomás, también es ingeniero agrónomo recibido en la UBA, y realizó una maestría en Agronegocios en esa institución. Actualmente está ejerciendo la segunda presidencia de MAIZAR, inició su carrera profesional en forma independiente haciendo estudios de suelo para los grupos CREA, en 1996 entró a trabajar en Leones de Bleek S.A en Vicuña Mackenna (Córdoba), fue presidente de la Cámara de Molienda Seca, y entró a MAIZAR cuando se constituyó en el 2004. Al respecto, enfatizó: “Reconozco que la vida fue muy generosa. Siempre me gustó participar de instituciones, creo que es la manera que tenemos todos de aportar un granito para que esto crezca”.

Con cierto tono de broma, confesó: “Como el físico lo denota, los deportes me dejaron hace tiempo, me encanta el rugby y jugué hasta que me casé, dado que es incompatible con el casamiento y el trabajo”.

“Tengo 30 años, soy licenciado en Comunicación, y nací en Coronel Suárez (sudeste de la provincia de Buenos Aires). Mis padres son productores agropecuarios, somos la cuarta generación realizando la actividad, entonces mezclé las dos cuestiones que me gustaban: la comunicación y el campo”, así se presentó Gonzalo Arocena.  Contó que estudió en La Plata, luego trabajó con Gabriel Delgado quien fuera secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, y después fue subsecretario de Comunicación Institucional del ex ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile. “Me une una gran amistad con Ricardo, fueron dos años de mucho aprendizaje, era un buen momento y lugar para estar. Cuando Ricardo dio un paso al costado, decidí hacer lo mismo y armé mi propio emprendimiento que se llama Isidoro, una consultora de comunicación y política”, explicó a la mesa del #Quincho. El tercer invitado, se declaró un apasionado del golf, aunque también le gusta el fútbol. Actualmente vive en Vicente López, está con muchos proyectos, y uno de ellos, es el armado y organización de TrigAR 2019.  

David Miazzo, a diferencia del resto, comenzó su mini bio por la situación sentimental: “Felizmente casado con Eliana hace un año, y a dos años de la propuesta de matrimonio a 11.000 metros de altura. Soy licenciado en Economía egresado de la Universidad Nacional de Río Cuarto (Córdoba), y estoy haciendo el doctorado en Economía en la Universidad Nacional de Rosario”. Nació en Río Cuarto, una ciudad más conocida como El Imperio, después vivió unos años rodeado del microclima de Merlo (San Luis), volvió a Río Cuarto, y ahora reside en Buenos Aires, aunque con mucha idas y vueltas a Río Cuarto por cuestiones laborales. “Tengo 30 años, todavía no tenemos hijos, y hace siete años que trabajo en la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), empecé cuando aún no me había recibido, actualmente soy economista jefe de FADA, la mitad del tiempo laboral me dedico a investigar y a dirigir el equipo de investigación que son dos mujeres economistas, y la otra mitad, a las relaciones institucionales y políticas en Buenos Aires”. Se define como un viajero, serieadicto, y a diferencia del resto de los comensales, aseguró: “No me gustan los deportes, no los miro, ni los juego en la play, ni jamás los jugué”.

Terminada la ronda de presentaciones, se chocaron las copas. Algunos brindaron con agua, chin chin dos veces, y otros con malbec de Bodega La Puerta, la bebida espiritual que tiene asistencia perfecta al #Quincho de Horizonte A. ¡Salud, al centro y adentro!

Tratables

La carta de temas de conversación fue tan variada, como gustos y sabores hay en Argentina. Desde política, comenzando por los años históricos que marcan cada elección presidencial, pasando por “Sinceramente”, el libro de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner; el país monotemático; las ventajas y desventajas de vivir en el pueblo o en la ciudad; los que se van de Argentina, pero regresan y los que vienen de otros países a residir a Argentina como los venezolanos; el empleo, y hasta anécdotas relacionadas al control de alcoholemia. Sino fuera porque al otro día había que trabajar y madrugar, el debate ordenado hubiese continuado.

¿Migrar o quedarse? Esa es la cuestión.

“Siempre tuve la idea de irme un tiempo a trabajar al exterior pero con cuatro hijos cada vez se me hace más difícil. Me parece que vemos como fortaleza, variables que solo son fortalezas acá, como por ejemplo: bancarte el paro, y que te pierdan el analítico en la UBA, o estar atento al dólar, ¿Dónde te sirve eso?”, analiza Tomás.

Para David, esa posición de quedarse en Argentina o volver después de haber estado muy bien en otro país, no está determinada por una variable del tipo económica, sino que está determinada por los afectos y la cultura. Así como hay quienes regresan a la Argentina, hay quienes vuelven al pueblo, al lugar donde se criaron.

A medida que avanzaba el quincho, se planteaban más dicotomías. Según Gonzalo, hay gente que regresa al pueblo por la seguridad, no por una realización profesional. “Por ejemplo, en Coronel Suárez a los 10 años podes ir caminando solo al colegio, y acá no”.

Siguiendo con la dicotomía pueblo/ciudad, Alberto señaló que la pérdida de tiempo en el pueblo es diferente, y ejemplificó: “Cuando voy a San Antonio de Areco, y tenemos que hacer compras, tardamos una eternidad, es una pérdida de tiempo de otro tipo dado que la gente se pone a charlar con el vendedor”.

Luego de un amplio intercambio de opiniones, se hizo un momento de silencio cuando llegó una apetecible entraña acorde a la necesidad de cada paladar acompañada de una montaña de papas rústicas.

Vuelta de hoja

Para Federico, los argentinos somos muy generosos. “Y, somos hijos de inmigrantes”, agrega Gonzalo. Al respecto, David señala que hay una diferencia entre lo que ha sido hasta ahora la inmigración venezolana con lo que ha sido el grueso de la inmigración boliviana, paraguaya y peruana. “No se asemejan para nada en niveles de formación y del nivel social que tenían en el país de origen, el grueso de venezolanos que está viniendo pertenece a la clase media /media baja venezolana”, y pregunta: “¿Cuántos argentinos equivalentes en términos de formación conocen que estén dispuesta a hacer cualquier cosa que no tenga laburo?”.

En relación a esta idea de que los argentinos son “generosos”, surge la conversación en torno a las confusiones que despierta el término “gratuito” en el país. Entre los comensales sale la necesidad de aclarar que hay un problema en la expresión, nada es gratuito, sino que “no se paga”. El tema dio pie para que Alberto cuente una anécdota con un remisero en el país carioca, más precisamente un remisero que tenía su hijo estudiando una carrera universitaria en Argentina porque era “gratis”.

Recreo lúdico

El #Quincho ya tiene sus clásicos. Después de 120 minutos de charla, llegó el famoso momento de digestión y reflexión que solo los que vienen al #Quincho lo conocen. Se trata de una dinámica Off the récord a cargo del psicólogo oficial del #Quincho. Vale decir que es mucho más que una terapia.

Siendo las 23 horas, los cuatros comensales escuchan una a una las instrucciones de Fede. Sentados, parados, ojos cerrados, cerca y lejos de la mesa. Todos en diferentes posiciones e intercambiando roles para aprovechar el momento lúdico al máximo. Así fue, como al cabo de unos minutos, Federico consultó: ¿Qué vieron?

Gonzalo: “Cada uno ve cosas diferentes mirando al mismo lugar”.

David: “Desde diferentes posiciones, vemos algo distinto”.

Tomás: “Vemos algo que en realidad existe”.

Federico los invitó a pensar acerca de lo percibido, de trabajar valores que muchos nombran pero poco se practican como la empatía y la verdad. “La realidad que creo depende mucho del lugar que ocupo. Si me pongo en el lugar del otro, puede ser que lo que yo decía que era sí, deje de serlo. Además, el otro concepto que nos falta es el tema de la verdad, defendemos opiniones como si fueran verdad”.

Panza llena, corazón contento…

Como broche de oro, que mejor que una copa lleva con Mouse de chocolate y frutos rojos, para compartir lo que cada uno se lleva del #Quincho de Horizonte A. Todos concluyeron que fue una gran noche de intercambio de ideas, y de paz y armonía entre las tribus. Situaciones que no suceden muy a menudo.

El primero en compartir su reflexión, fue Gonzalo: “Además de haber comido muy rico, siempre leo el quincho y la revista. Fue un gustazo enorme estar acá. Me llevo buenos contactos y nos vamos a volver a ver. Haber hecho el ejercicio propuesto por Federico me ayudó, así que me voy con algunas ideas y a seguir fortaleciendo lo que venía pensando”, y destacó que “el debate previo me había dado esa sensación de mucho respeto. En realidad, en el fondo todos queremos lo mismo: que nos vaya bien en lo individual y en el conjunto, así que fue un pacer conocerlos a todos, gracias por la invitación”. 

“Muy agradecido, fue un momento bárbaro, y muy bueno encontrarme con muchos conocidos. Me encantó el ejercicio, me dejó pensando dado que no solo sirve para la vida personal, para lo que tengo que hacer todos los días, sino también para la vida institucional: esta mirada desde distintos ángulos y como cada uno opina”, resaltó Alberto. En sintonía con Gonzalo, destacó: “Me llama la atención, no sé cuántas horas van… pero en la charla nunca nos superpusimos. Siempre hubo respeto por el que estaba hablando, no es habitual porque la mesa es larga, y generalmente hay charlas laterales”. Con tono de picardía, exclamó: ¡Me parece una excelente idea, y por fin pude llegar al quincho, era una vieja promesa, y me siento realizado!. Muchas gracias”.

Por su parte, Tomás también se mostró muy agradecido por la invitación. “Fue un momento muy agradable y distendido, abierto para la charla, siempre es bueno el intercambio”. Al referirse al agro, insistió: “Creo que es un sector que tiene que dejar de ser una promesa, entiendo lo importante que es el agro en todas las ramas que tiene, y lo que aporta”. Sin embargo, analizó: “Me parece que llegó la hora de pegar el salto de calidad, me gustaría ser parte de eso, verlo, y aprovecharlo”.

Para cerrar, David expresó: “En primer lugar quiero agradecer por la invitación, la verdad que muy buena la comida. Un gusto compartir esta mesa, no solo con los cuatro invitados, sino también con todo el equipo del #Quincho. Sumamente interesante la charla, y el hecho de poder intercambiar opiniones de manera ordenada y con cierta profundidad. Muy bueno el ejercicio, uno lo piensa y lo sabe, pero verlo así tan gráficamente también te ayuda a tomar relevancia”.

Gracias por aceptar ser parte del #Quincho!

¡Nos vemos en el próximo encuentro de junio!