Miguel Cané, presidente de ArgenTrigo para el periodo 2019/2021 viene de familia de escritores. Su bisabuelo fue una de las plumas más destacadas de los que se conocieron como la “generación del ochenta”, además  fue político, intendente de la ciudad de Buenos Aires y embajador.

 Miguel Cané, homónimo, su tataranieto, actualmente es el presidente de ArgenTrigo para el periodo 2019/2021.  Vive en la ciudad de General Madariaga, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, es agrónomo. Practica la agricultura con mucho entusiasmo. Además, en los últimos tiempos armó una aceitera de girasol en la planta de silos donde se hacen unas seis mil toneladas al año, con un prensado en frío con todo el girasol que producen más el de algunos socios que tiene en la molienda.

Por: Sebastián Nini

Miguel, ¿Cómo llegas a ARGENTRIGO?

Hace aproximadamente cuatro años cuando conozco a David Hughes, el presidente de ese momento y allí me entero de lo que hacían y la problemática del sector. Unos días más tarde me volví a contactar con él para ofrecerle dar una mano. Todo esto ocurre en el contexto de CREA del cual formé parte – primero del CREA Madariaga y luego del CRA Maipú-. Así a través de AACREA comencé a trabajar en ARGENTRIGO. El año pasado me propusieron la presidencia y acá estoy.

¿Cómo veías este 2020 para el trigo antes de la pandemia y cómo lo ves ahora?

Yo asumí a fines de octubre y para ese entonces sabíamos que iba a haber un cambio de gobierno, con lo cual esperábamos ciertos cambios posteriores a las elecciones como el tema retenciones, por ejemplo. No tuvimos tiempo de interactuar con gente del gobierno nacional, sí lo hicimos con el Ministro de Desarrollo Agrario de la provincia, pero nunca nos juntamos con el Ministro Basterra en Nación. Nosotros actuamos en conjunto con ACSOJA, MAIZAR y ASAGIR. Debemos adaptarnos e interactuar porque tenemos un rol que amerita que interactuemos con las autoridades cualquiera fuera su color político y trabajemos proactivamente para mejorar en la medida de las posibilidades.

En todo ese trabajo estábamos hasta que aparece esto y nos cambió todas las perspectivas y el paradigma, y hoy en día pensamos en cosas distintas y la preocupación es más como va a quedar parado todo el cultivo de trigo en este nuevo escenario, si es que este nuevo escenario va a producir cambios relativos entre los distintos cultivos.

Esto es lo que estamos viendo, mientras esperamos poder volver a la cancha a interactuar con las autoridades y poder contribuir de algún modo a acercar las partes. Cuando uno sufre una crisis como la del Coronavirus te das cuenta de que todas las diferencias anteriores son menores comparativamente con lo que estamos sufriendo hoy. Nos queda pelear unidos para sacar el país adelante.

 ¿Cómo es entonces la perspectiva 2020 a partir de la pandemia?

No lo sabemos todavía, están cambiando demasiadas cosas todos los días. Vos fíjate que pronto hay que empezar a sembrar y en el medio están las cosechas gruesas que hay que ver si se pueden llevar adelante con fluidez, el contexto cambia todos los días.

Entonces creo que con el trigo hay dos cosas que estarían jugando relativamente a favor, hablando de un modo cuasi especulativo. Una es el recuerdo de los últimos años con buena cosecha de trigo, con años amigables y buen precio; y por otro lado la problemática de la pandemia hizo que el precio del trigo sea el que menos ha caído hasta ahora, seguramente a raíz de algo puramente coyuntural porque hay países que se quieren asegurar la provisión de trigo, como el efecto “góndola de supermercado” en lo doméstico. También hay países como Rusia que amenazan con cerrar o disminuir exportaciones y eso hace que el trigo se mantenga fuerte.

Todo esto puede ayudar a que el mercado interno se afirme en los precios de la cosecha futura y que la gente se anime más. Por otro lado, los fertilizantes bajan en sintonía con la baja del petróleo y los insumos en general también están relativamente más baratos, con lo cual todo puede llegar a incentivar la siembra del trigo en los próximos días, el interrogante es la logística, qué cambios habrá al respecto. Cuando uno se pone a hacer los números de los cultivos parecería ser que el doble cultivo trigo – soja en general, resulta más amigable que el resto.

Hay eventos que suelen ser espacios de reunión y generan oportunidades para el cultivo. En esta coyuntura de cuarentena, ¿lo consideras perjudicial?

Yo creo que es un espacio donde nos auto-motivamos y la verdad es que no lo vamos a tener, pero por otro lado con la globalización y en medio de la cuarentena, hacemos reuniones virtuales en la empresa y también para Argentrigo. Es decir, la realidad es que estamos tan conectados todos que, aunque está bueno tener nuestro lugar donde nos vemos para el negocio, no hay realmente un perjuicio.

¿Qué balance podes hacer de Trigar en 2019?

Me pareció bárbaro, muy novedoso el planteo del Congreso. Me resultó más comercial que técnico y creo que no se superpone con “A todo Trigo” que, a la inversa, es más técnico que comercial. Me pareció muy bien organizado, descubrí la gente de Córdoba que me resultó fantástico el modo en que trabajan, sobre todo la gente del ministerio con respecto a los temas agropecuarios. Entiendo que el año próximo se va a volver a hacer y la idea era armarlo escalonado con “A todo Trigo”. Nosotros que no somos los organizadores, pero apoyamos Trigar, estamos avanzando con Trigar 2021. En este caso la propuesta está apuntando para hacer el Congreso en la provincia de Buenos Aires de quienes esperamos actualmente una respuesta, porque en febrero, en Leones, tratamos el tema y quedó pendiente la respuesta de la provincia.

¿Dónde sería si se tratara de la provincia de Buenos Aires?

Habría que ver el lugar donde pueda entrar una cantidad tan importante de gente, seguramente será Mar del Plata o alguna otra ciudad que pueda garantizar la hotelería y un lugar a la altura del evento. Córdoba dejó la vara alta, tuvimos la oportunidad de volver a vernos en Leones en febrero y juntarnos con el Ministro de agricultura, con el secretario, la forma como manejan el tema de las buenas prácticas y como se recompensa a todos los que se suman al programa, francamente quedé bien impresionado. Además, es gente muy abierta y dispuesta a transmitir su experiencia.

¿Cuál es tu deseo para el 2020 para el cereal y para el sector agropecuario ya que no podemos hablar de perspectivas reales?

Yo deseo que todo esto que es un flagelo que aún no vivimos en su mayor dimensión y que seguramente será menor en el impacto a lo que fue en otros países, pase pronto. Y lo que espero es que nos sirva para cambiar el foco de nuestra problemática interna chiquita, la permanente rencilla, nuestra grieta que todos alimentamos día a día y que nos permita ver las cosas de otra manera. Respecto al trigo en particular, espero que haya una buena siembra, que se repita un buen uso de tecnología y que en la cadena también repliquemos un poco lo que decíamos antes, poder trabajar en sintonía. Porque no tenemos que olvidarnos que la cadena tiene intereses distintos y hay que lograr ponerse de acuerdo. Ya nos pasó en nuestra cadena que si no hay trigo termina perjudicándose toda la cadena. Si terminamos como en el 2014, once millones de toneladas de trigo contra prácticamente el doble que estamos produciendo ahora, todos nos damos cuenta de que eso nos beneficia a todos mucho más que mirarnos el ombligo.

Esto es lo que todos queremos demostrarle al gobierno, mientras que al gobierno urgido en su afán de conseguir los dólares para que le cierren las cuentas, le cuesta ver más allá.

Miguel Cané tiene por delante una tarea compleja, seguir con el buen trabajo de los últimos años, con un gobierno nuevo y enfrentando un año sin brújula, con una coyuntura político – sanitaria mundial donde poco se sabe cómo se darán los próximos meses. Puede ser un gran año para el trigo y él elije ser optimista, es más un deseo que una certeza, pero podría ir por el buen camino.

Gracias Miguel!!

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