Por Juan Martin Melo

@juanmartinmelo

HORIZONTE A convocó a la Presidente de Aapresid, María Beatriz “Pilu” Giraudo, para dialogar sobre las expectativas que genera este nuevo Congreso, así como también para analizar el presente y el futuro de la entidad y del sector agropecuario, en un año clave donde la Argentina elegirá un nuevo mandatario nacional que conducirá los destinos del país en los próximos cuatro años; luego de un proceso kirchnerista que ha generado numerosos problemas a los productores, en un escenario donde la confrontación y la puesta en marcha de políticas que no incentivaron la inversión y la producción, fueron los ejes del gobierno de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner.

"Pilu" Giraudo, presidente de Aapresid

“Pilu” Giraudo, presidente de Aapresid

¿Cómo se están preparando desde AAPRESID para su Congreso anual?

Para nosotros en AAPRESID, el próximo Congreso comienza en el cierre del que estamos realizando. El año pasado en “La Misión” convocamos convencidos de que la sustentabilidad era responsabilidad de todos y necesitaba de un esfuerzo colectivo. Hoy reforzamos la necesidad del protagonismo de cada uno en esa convicción. El compromiso de trabajar para seguir aprendiendo, investigando, contagiando, impulsando la adopción de las Buenas Prácticas Agrícolas. También necesitamos del diálogo y la escucha, sobre todo, entre distintos; de acuerdos interinstitucionales, de trabajo en red, de relacionamiento público privado y del fortalecimiento de la región para dar respuesta como “despensa global”.

¿Crees que la evolución a nivel consciencia de sustentabilidad ha ido evolucionando a lo largo del tiempo?

A lo largo de miles de años fuimos destructores de los suelos pero aprendimos que podemos ser recuperadores y, por qué no, mejoradores de los mismos. “Biosapiens” expresa un tiempo de nuevo compromiso con el ambiente del cual somos parte. Este conocimiento se orienta a  brindar calidad de vida, una expresión máxima del cuidado, poniendo foco en las próximas generaciones.

Unidos a la proclamación mundial de FAO, llamamos a una profunda concientización  en el “Año Internacional del Suelo” para su cuidado. Sabemos que dando vida al suelo, damos más vida al mundo.

Es muy importante esa visión a largo plazo

Dejamos de vulnerar al suelo para construirlo. Hoy ratificamos un pacto con la Naturaleza, que es un pacto con nosotros y con nuestros hijos, con el presente y el futuro.

Con el relanzamiento de Aapresid Joven, convocando a los jóvenes menores de 28 años de todo el país bajo la consigna “Argentina y el futuro de la alimentación mundial”.

  ¿Genera un gran desafío que el congreso AAPRESID se realiza a pocos días de las PASO?

Sin lugar a dudas, por lo tanto, más que nunca, será un Congreso definitivamente PROPOSITIVO. No sólo compartiremos el típico espacio de ciudadanía responsable, Quo Vadis Argentina – Agenda Federal –  gratuito y abierto a toda la sociedad, sino que las temáticas suponen un desafío y un disparador para quienes asistan al evento a exponer sus propuestas pensando en la Argentina de los próximos años. Partiendo de las dificultades actuales que atraviesa todo el país y en particular el interior por la pérdida de competitividad de sus economías regionales. Allí no sólo se planteará la necesidad de políticas para sortear el escenario actual, sino también se hará foco en la institucionalidad y la instalación de reglas estables y marco jurídico legal, para pensar en el desarrollo del país y su inserción mundial de mediano y largo plazo.

Respecto a las necesidades de los productores agropecuarios, ¿habrá alguna novedad este año?

Sí, se inaugurará una nueva sala, Agenda CQ, que será un segmento innovador para impulsar ejes temáticos necesarios para la comunidad agroalimentaria. La intención es que al finalizar el debate, conducido por un facilitador, se construya un documento de base que sirva como disparador para trabajar a futuro. Allí se tratarán problemáticas que están ocupando lugares destacados de la agenda como ley de suelos, arrendamientos, semillas, envases, seguros agrícolas, malezas difíciles y propiedad intelectual entre otras.

Teniendo en cuenta tu rol como productora agropecuaria y presidente de la  entidad de productores de siembra directa, ¿Qué esperas del próximo gobierno?

Espero definitivamente que hayamos aprendido que tenemos que trabajar JUNTOS, públicos y privados. Hay medidas urgentes en las que venimos trabajando con el gobierno actual y con los candidatos que no pueden dilatarse más. También hay que profundizar una estrategia de mediano – largo plazo.

Es inadmisible lo que pasa hoy en el país por años de políticas desacertadas. No solo contamos con los recursos naturales sino que Argentina es pionera en la adopción y desarrollo de sistemas de producción agrícolas que permiten que producción y ecología convivan.

¿Crees que la Agroindustria nacional debería tener más reconocimiento y apoyo tanto de los políticos como de la sociedad en su conjunto?

En Aapresid estamos trabajando intensamente para llegar a 2020 como “aliados estratégicos del Estado”, para ser garantes de seguridad alimentaria, energética y ambiental, profundizando nuestra investigación y desarrollo como respaldo científico de todas las tecnologías que impulsamos. Necesitamos encontrarnos con la sociedad toda, llevar tranquilidad y confianza, para que ésta misma exija a los gobiernos que legislen para que la comunidad agroalimentaria cumplamos con las Buenas Prácticas Agrícolas para alcanzar la sustentabilidad en todos sus ejes. Finalmente, debemos lograr que la agroindustria argentina se transforme en una “Marca País” con prestigio global.

Después de 12 años de kirchnerismo, da la sensación que el campo debería reflexionar puertas hacia adentro con una profunda introspección sobre lo sucedido en este período. ¿Qué crees que el campo hizo bien y que hizo mal durante el gobierno de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández?

La mayor lección aprendida de estos años tuvo su máxima expresión en el conflicto de la Resolución 125, en el año 2008. Ahí tomamos conciencia del costo de “no participar”, de “dejar sillas vacías”, “de los personalismos”.  También de estar dispersos, de no entender que consensuar puntos básicos comunes y defenderlos a ultranza en conjunto no impide que cada uno luego cumplamos con la misión específica de cada organización a la que pertenecemos.

Este camino superador ya lo empezamos a transitar, debemos fortalecerlo y ser estratégicos en su funcionamiento. Debemos aprender de grupos que representan a otras actividades del país y tienen trayectoria común más antigua. De todas maneras el diálogo y la capacidad para generar consensos debe sortear resentimientos y cualquier obstáculo ideológico.

En la actualidad asistimos a un escenario preocupante,  donde hay dos posiciones bien enfrentadas. Por un lado el  grupo de ambientalistas que cuestionan  el modelo de producción agrícola y por el otro lado los productores hablando de las buenas prácticas agrícolas que utilizan. En el medio, la sociedad necesita contar con información sobre cómo el campo elabora los alimentos. Y ahí surgen los errores de comunicación que comete a diario el campo. ¿Cómo se mejora la comunicación que permita llegar con un mensaje más claro a la gente de la ciudad?

Necesitamos capacitarnos, escucharlos a ustedes -los comunicadores- y abrir nuestros campos, nuestras historias de vida, del día a día en el campo, ser menos quejosos o llorones y ser más atractivos.  Estar siempre abiertos a cambiar e innovar en la adopción de nuevas herramientas y/o abandonar prácticas o insumos que se detectan como nocivos. Tenemos que mostrar a la sociedad que Argentina tiene un liderazgo absoluto a nivel mundial acerca de desarrollo de tecnologías para producir cuidando tanto la salud humana como la medioambiental.  Que juntos necesitamos exigir políticas que incentiven su adopción plena. No sólo nos beneficiaremos en el campo, el crecimiento será para toda la Nación.

Pilu 2

Giramos la charla hacia otro tema. En los últimos tiempos, generó preocupación la baja de inversión en tecnología por parte de los productores. ¿La falta de políticas de Estado que generen previsibilidad, es el único factor que desencadenó esta situación?

Cuando hablamos de sustentabilidad, uno de los ejes a los que hacemos referencia es el económico. En los últimos años las políticas de intervencionismo y una fuerte presión tributaria  fueron  provocando una disminución permanente de la rentabilidad, lo que empuja a las empresas agropecuarias a tomar decisiones de supervivencia.  Es una situación en la que perdemos todos los argentinos.

La empresa Bunge presentaba hace unos meses una propuesta que permite mejorar rendimientos y rentabilidad  haciendo una mejor fertilización y cuidando el suelo. ¿Cómo se puede  concientizar al productor para trabajar en ese sentido?

El productor es el primero que conoce esta situación. Hace 8-10 años atrás, la aplicación de tecnologías innovadoras superaba el 80%. El campo argentino tiene idoneidad, fuerte vinculación de los técnicos con los productores, apertura para el cambio, juventud y muchas otras condiciones que acompañadas con políticas públicas adecuadas, las metas que plantea el PEA y otras estimaciones, serían superadas con gran anticipación. Hoy sabemos que produciendo más cantidad y calidad, aplicando las BPAs (Buenas Prácticas Agrícolas) en conjunto y mantenidas en el tiempo, podemos mejorar nuestros suelos, ser más eficientes en el uso del agua y disminuir la contaminación del aire.

Hay que concientizar y COLABORAR para que los decisores políticos legislen en este sentido. Luego que controlen su cumplimiento.

 ¿Qué significa para AAPRESID que otros países se muestran interesados en desarrollar la siembra directa?

Una gran satisfacción. Nosotros estamos convencidos que es el primer paso ineludible para aspirar a preservar los suelos y mejorar la producción. No es fundamentalismo, son más de 30 años de experiencias, investigación, mejora y evolución permanente. Esta fortaleza la compartimos con nuestros vecinos del cono sur, Brasil, Uruguay y Paraguay.  Si bien desde Aapresid tenemos enorme participación internacional, estamos fortaleciendo la misma con la potencia de los 4 países juntos.

En esta campaña electoral algunas entidades del campo presentaron propuestas para revertir la crisis actual, pero no hablaron del potencial del sector agropecuario. Para AAPRESID ¿que sería capaz de hacer el campo, si hay políticas que incentiven la producción y la inversión?

El campo es el primer engranaje que pone en funcionamiento una diversidad de otras actividades en el país, con la responsabilidad además,  de saber que somos productores de alimentos y energías. Como país agroindustrial no sólo podríamos impulsar el crecimiento integral del país, con foco en el desarrollo de las comunidades del interior, sino posicionarlo como gran “despensa global”. Seríamos un país que produce cuidando los recursos y fomentando las estructuras organizativas que potencian la productividad a través de la innovación, la ciencia -donde la biotecnología se ubica como la más promisoria- y las redes integradas que abarcan agro, industria y servicios. La inmensidad de la BIOECONOMIA.

¿Qué balance haces de tu gestión al frente de AAPRESID?

Estoy muy agradecida de ser parte del gran equipo Aapresid que trabaja  intensa y generosamente en cada rincón del país promoviendo los sistemas de producción sustentables – que preservan el medioambiente – dentro de un marco ético de funcionamiento, logrando una  producción con resultado económico positivo, con fuerte involucramiento y potencia para el desarrollo de las comunidades en las que vivimos. Con la convicción de que el primer cambio tenemos que hacerlo cada uno de nosotros, para luego impulsar la Argentina que queremos.

 ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con empresarios que no son del rubro agropecuario, en el marco del Foro de Convergencia Empresarial?

Primero, antes de integrar el Foro, reconocimos que era condición previa e indispensable  ponernos de acuerdo “puertas adentro”. Nada fácil, pero lo iniciamos. La Mesa de Enlace fue ejemplo invicto de convivencia en la diversidad. Luego nos sumamos las técnicas, asociaciones ganaderas, lecheras, otras.  Y también participamos en las Cadenas donde el consenso entre los distintos eslabones es titánico.

La apuesta el FCE era una utopía hasta hace muy poco tiempo. Hoy más de 60 entidades que representamos los más variados rubros e intereses del país, compartimos férreamente las bases inclaudicables para el desarrollo integral de la Nación. Esto nos compromete aún más a cada uno en forma personal, de su empresa y organización, para luego exigirlo a los demás, fundamentalmente a los gobiernos.

Muy buena señal  de que estamos aprendiendo…

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