Por: Ing. Agr. Andrés Méndez

Desde hace algunos años existe conflictividad en las pulverizaciones que se realizan en los periurbanos de nuestro país y cada día sigue incrementándose. Se vienen estableciendo diferentes zonas buffer o de no aplicación, sin tener un criterio basado en lo técnico.

            La problemática conocida por todo el sector, tiene puntos de discusión política en todos los concejos deliberantes y comunas del área productiva argentina. Hoy existen aplicaciones que se realizan pegadas al alambrado del límite de una casa, hasta zonas de exclusión de más de 1.000 metros donde productores que tienen 300 o 400 hectáreas se quedan sin poder pulverizar bajo el sistema actual de producción de granos.

            Las preguntas más comunes que se hacen los productores a los que les toca pasar por esta situación de tener un campo dentro del periurbano son: ¿Cuál es la alternativa que me queda? ¿Quién me pagará el no poder producir? ¿Si aplico agroecología, cómo logro mantener los rendimientos actuales? ¿Es viable hacer todo agroecología del día a la noche? ¿No me pueden controlar mejor para poder trabajar? ¿Existe tecnología para poder trabajar sin deriva y aplicando menos productos químicos?

            Existe una realidad, no todos los productores trabajan de la misma manera ni cuentan con la misma tecnología para pulverizar. Hay quienes invirtieron en un sistema de control de malezas que aplica solamente donde las detecta. Estos sistemas permiten un ahorro mayor al 50% de los productos químicos.  También hay quienes cuentan con una estación meteorológica que montada en la pulverizadora avisa en tiempo real al operario si se puede o no aplicar productos químicos con las condiciones climatológicas del momento. A su vez, recomienda tamaños de gota de pulverización para eliminar la posibilidad de derivas.

            A partir de estos puntos que se mencionan es que surge la duda de las distintas aplicaciones en los periurbanos y desde ya, mínimamente sería necesaria la aplicación con maquinarias con tecnología que minimice y a su vez disminuya la cantidad de insumos. Actualmente una empresa argentina ha logrado desarrollar un robot con un botalón de 15 metros de ancho que solo aplicaría productos químicos donde se encuentre el problema, por ejemplo las malezas. A su vez, contará próximamente con un sistema para que no se genere deriva.

Robotización

            Las descripciones de un robot que sea sustentable son muy interesantes y lo mejor de todo es que se ajusta perfectamente a la problemática de los periurbanos. Desde el punto de vista técnico se resuelve la problemática, pero hay que trabajar para lograr que las poblaciones puedan observar que es real y que se ha logrado.

            Un robot que posee una estructura fuerte como la de una sembradora o un bastidor de una pulverizadora, que posee un botalón de 15 metros, cobertor para evitar derivas, lectores infrarrojos para detectar índice verde en barbecho – para aplicarle solo a esas malezas -, cámaras de visión artificial para detectar diferentes tipos de malezas y poderlas diferenciar de los cultivos, cuenta con ruedas que son motores eléctricos que reemplazan a los motores a combustión por lo que no hay emisiones, cuenta con paneles solares de carga de las baterías, tanque de agua separado de los productos activos y puede contar hasta con 3 salidas de diferentes productos en 3 líneas diferentes de aplicación. Además cuenta con estación meteorológica donde si las condiciones climáticas no son las correctas corta su aplicación y envía los datos en tiempo real a una página web donde pueden consultarla constantemente las personas interesadas en su aplicación. Genera trazabilidad de las pulverizaciones, lo que brinda una mejora más a la comercialización de productos agropecuarios. Se puede manejar a distancia desde una computadora o desde un teléfono celular. Tiene la posibilidad de elevar su altura pensando en la aplicación de fungicidas con cultivos desarrollados. A su vez, puede responder a prescripciones y aplicarlas con una precisión exacta. 

            Los ensayos realizados con este tipo de robots permiten lograr mermas de hasta 80% de aplicaciones químicas logrando manejar productos más específicos para las diferentes malezas en diferentes estadíos de crecimiento.

            El futuro llegó y hay que trabajar en los desarrollos técnicos para cada situación en particular. El trabajo consiste en unir lo que pueda realizar el robot con datos científicos de diferentes situaciones que se dan a campo.

            La robótica es fuente de trabajo y permite la inclusión de los jóvenes al campo, los desarrollos a lograr son impensados y son exportables a otros países con nuestras mismas características.