Por Cecilia VignauLicenciada en administración agropecuaria

Jugar a ser mamá… El juego con muñecas debe ser el más antiguo del universo femenino, cientos de años de comportamiento repetitivo nos preparaban para nuestro rol en la sociedad. Pero esos roles y funciones que se atribuyen a varones y mujeres surgen de estereotipos que, generación tras generación regulan y preestablecen nuestros comportamientos en ámbitos públicos y privados. El rol de la mujer era reproductivo, del ámbito privado. El del varón era productivo, del ámbito público. El varón proveedor y la mujer, cuidadora. Lo escribo y no lo puedo creer… pero esa es la sociedad en la que nacimos, en la que siguen naciendo millones de niñas que antes de alcanzar la edad adulta, serán madres. Niñas que conocerán la atrocidad del matrimonio infantil y cambiarán el bebe de juguete por uno de verdad, todo antes de cumplir los 15 años.  Pero después de todo… para eso las prepararon, no?

Todas hemos jugado con muñecas, es el regalo clásico que obtiene toda niña aún antes de poder pedirlo. Pero todas queríamos jugar con muñecas? Creo que no. Algunas sólo lo hacíamos en público, para deleite de quien había traído el regalo o para complacer a nuestras amigas en una tarde de juegos. Yo tenía 8 años ese verano que, armada con una enciclopedia de muchos volúmenes, aprendí la historia de todas las dinastías del Antiguo Egipto. Debe haber sido un verano muy lluvioso! Aunque seguramente no tanto como otro, varios años después, que se lo dedique completo a los terópodos. Alguna vez vieron una niña que no encaja, que se aburre de los juguetes para nenas? Tal vez es una niña que necesita saber, denle un libro en lugar de una muñeca! Y aunque salte a la vista mirando mi propia historia que el libro no la protegerá de cometer alguna estupidez en el camino, les aseguro que la sed de conocimiento es el faro que la hará volver, más pronto o más tarde, al aula que jamás tendría que haber dejado antes de tiempo. Lo fue para mí, no sé como explicarlo, pero yo tenía la necesidad de ir a la Universidad. Me tomó 12 años llegar, más de una década preguntándome si alguna vez iba a poder cumplir mi sueño porque no tenia el tiempo ni los medios, pero principalmente porque tenia miedo… porque me habían hecho dudar hasta de mi inteligencia. Y un día fui y lo hice. Y no paré nunca más. 

Educación y Desarrollo Sostenible

La educación de calidad ocupa el 4to punto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, promulgados en el año 2015 por la Organización de las Naciones Unidas. El acceso a la educación asegura a las mujeres un aumento de su participación en el mercado laboral y de sus ingresos potenciales, retrasar el matrimonio y la posibilidad de tener menos hijos si así lo eligen. Todos estos beneficios contribuyen a eliminar la pobreza y garantizar la seguridad alimentaria, puntos 1 y 2 de la Agenda. El concepto de Desarrollo Sostenible fue definido en el Informe Brundtland de 1987 y se refiere al desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. El logro de todos los puntos de la Agenda 2030 se alcanzará mediante la sinergia que existe entre ellos.

La educación femenina enfrenta mundialmente trabas que tienen que ver con normas y prácticas culturales (como el matrimonio infantil); la pobreza; la lejanía y la infraestructura deficiente; la violencia intrafamiliar y la falta de justicia.

En un mundo donde 750 millones de adultos son analfabetos, dos tercios de ellos son mujeres. Según el Banco Mundial, 62 millones de niñas no están escolarizadas, la mitad de ellas son adolescentes. Afortunadamente en nuestro país, la tasa de alfabetización de las mujeres adultas alcanza el 99 %, quedando 17 puntos por encima del promedio mundial. Y si abarcamos solamente el rango de 15 a 24 años, el porcentaje se eleva a 99,76%. Es decir que casi la totalidad de las mujeres argentinas sabe leer y escribir. Excelente noticia. Alcanza para lograr el objetivos de desarrollo sostenible pero, es suficiente para eliminar las desventajas que enfrentan las mujeres?

Alfabetización vs Educación de Calidad

Si nuestras niñas están correctamente alfabetizadas, cómo es posible que el 22% de las mujeres argentinas no trabaje ni estudie? Tal vez porque con saber leer y escribir solamente no alcance. O tal vez porque 3 de cada 10 jóvenes abandonan los estudios para ser madres.

Según estadísticas de UNICEF Argentina, el 38% de los nacimientos del año 2017 ocurrieron de mujeres que tenían menos de 24 años. La mitad de ellas tenían menos de 19, que es el limite de edad para que el embarazo se considere adolescente. La edad promedio nacional de maternidad adolescente se ubica entonces en 17,6 años y la tasa de fecundidad adolescente es de 53 por mil, 7 puntos por encima del promedio mundial.

La cuestión no es juzgar si son demasiado jóvenes para ser madres en realidad, sino que el 75% de ellas tienen estudios incompletos para su edad, habiendo abandonado la escuela inmediatamente antes o durante el embarazo. Y dado que la maternidad temprana es más frecuente en hogares con necesidades básicas insatisfechas, zonas rurales y comunidades aborígenes, ésta afecta las oportunidades futuras de educación y empleo de jóvenes que ya estaban de alguna forma excluidas socialmente. Para una adolescente a quien ya le resultaba difícil mantenerse dentro del sistema educativo, tener un bebé la relega a ejercer tareas de cuidado que le dificultan el acceso a la economía formal condenándola a la eterna inequidad.

Según estadísticas del Banco Mundial, cada año extra de instrucción secundaria esta directamente relacionado con un aumento del 18% en la capacidad de obtención de ingresos futuros. Entonces, si queremos que nuestras niñas alcancen la inclusión financiera que les permitirá salir de la pobreza, es mandatorio que pongamos todos nuestros esfuerzos en mantenerlas dentro de las aulas la mayor cantidad de tiempo posible.

En el año 2016, la Ley Nacional de Educación determinó la obligatoriedad de la educación de nivel secundario en todo el país. Excelente. ¿De verdad nos llevó 122 años pasar de la obligatoriedad de la educación primaria a incluir la secundaria?

La buena noticia es que desde la sanción de la Ley, la matrícula del nivel superior se incrementó un 29% a nivel nacional con picos de 40% en las regiones de NOA y NEA donde las desigualdades sociales son mayores.

Existen en el país cerca de 15 mil instituciones educativas rurales, pero sólo una quinta parte de ellas ofrecen el ciclo secundario completo. Uno de los mayores problemas que enfrenta la educación rural es el aislamiento, producto de la lejanía con los centros urbanos, la mitad de las escuelas rurales se encuentran en áreas con menos de 500 habitantes. Es por ello que la accesibilidad cobra relevancia y es tan importante el trabajo que se hace desde UNICEF impulsando las Escuelas mediadas por Tecnología de Información y Comunicación (TIC) permitiendo que cientos de alumnos puedan acceder al sistema educativo a través aulas virtuales.

La articulación entre los programas de inserción escolar y el Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (Plan ENIA) pueden hacer una diferencia muy importante en la vida de muchas jóvenes que nacen y crecen en comunidades rurales, especialmente en aquellas donde la deserción educativa y el matrimonio adolescente están más naturalizados.

Creer que una niña abandona la escuela porque es vaga, es una conclusión muy simplista. Es una forma de evitar el abordaje de problemas más profundos que tienen que ver con un entramado cultural de desigualdad que se encuentra muy arraigado en nuestro país. Ninguna niña sueña con ser mamá y cobrar un plan social, ni siquiera las hijas pequeñas de quienes hoy viven esa realidad.

De sueños rotos a sueños cumplidos

La maternidad temprana y el abandono escolar representan una de las causas por las cuales la asistencia social es nuestro país se hizo tan necesaria y extendida. ¿A quién se le ocurrió que pagar una mensualidad por cada hijo que una mujer de escasos recursos trajera al mundo podía ser una buena idea? En serio, ¿nadie pensó que muchas niñas terminarían abandonando sus sueños acorraladas por la pobreza y la ignorancia?

¿Y si en vez de paliar sus consecuencias nos enfocamos en atacar el origen del problema? ¿Si en lugar de regalar pescado les enseñamos a pescar? La educación es la caña, es la herramienta que le permite a miles de mujeres cambiar la realidad en la que crecieron. Como dijo Michelle Obama en su paso por nuestro país, “Quiero que estudien lo que quieran para hacer una diferencia en el mundo”. Cambiar el mundo a veces es simplemente, mejorar nuestras familias y la comunidad en la que vivimos. Nuestro mundo.

Queremos que nuestras niñas se conviertan en las mujeres que soñaron ser. Queremos que estudien todo lo que su sed de conocimiento les demande.  Queremos que tengan los hijos que quieran tener, con quien decidan tenerlos. Queremos que sean su mejor versión porque entonces inspirarán a otras a seguir su camino.

Si lo queremos todas las mamás, cómo no lo vamos a conseguir?

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