El reciente fallecimiento de Ray Goldberg, a sus 99 años, invita no sólo a recordar a un académico destacado, sino a reflexionar sobre el impacto profundo que su pensamiento tuvo en la manera en que hoy comprendemos los sistemas agroalimentarios.
Por Sebastián Senesi
Profesor de la Harvard Business School y co-creador, junto a John H. Davis, del concepto de agribusiness en 1957, Goldberg introdujo una idea que modificó estructuralmente el análisis del agro: la agricultura no debía entenderse como un conjunto de actividades aisladas, sino como un sistema integrado de actores económicos coordinados para satisfacer la demanda del consumidor.
Esta conceptualización partía de una observación sencilla pero disruptiva para su época: los distintos participantes de la cadena —productores, proveedores de insumos, industria, logística y comercialización— no operan de manera independiente, sino que mantienen relaciones interdependientes que determinan el desempeño del conjunto. Como señalamos habitualmente en el Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA, el aporte de Goldberg fue comprender que existe un funcionamiento colectivo y coordinado entre las partes que conforman el sistema agroalimentario
Este enfoque permitió superar una visión fragmentada del agro, tradicionalmente centrada únicamente “tranqueras adentro”. A partir del concepto de agronegocios, la eficiencia dejó de medirse exclusivamente por los rendimientos productivos para incorporar también la calidad del relacionamiento entre los actores, la coordinación contractual y la reducción de los costos de transacción asociados al intercambio de bienes y servicios.
Con el tiempo, el concepto dialogó con desarrollos teóricos provenientes de la economía institucional, la teoría de la información y los derechos de propiedad, ampliando su capacidad explicativa y consolidándose como una herramienta central para analizar cadenas agroindustriales complejas.

Doctor Honoris Causa
En Argentina, esta mirada encontró un terreno fértil hacia fines de la década de 1990, cuando el Programa de Agronegocios y Alimentos de la Universidad de Buenos Aires adoptó este marco conceptual como base para la formación, la investigación y la extensión. Desde entonces, numerosas tesis, trabajos académicos y desarrollos profesionales se apoyaron en esta perspectiva para comprender las fortalezas, debilidades y desafíos de los sistemas agroindustriales del país.
El vínculo entre Goldberg y la Universidad de Buenos Aires alcanzó un momento especialmente significativo cuando la UBA le otorgó el título de Doctor Honoris Causa, reconociendo no sólo su trayectoria académica internacional sino, fundamentalmente, el impacto de sus ideas como fuente inspiradora en la creación y desarrollo del Programa de Agronegocios y Alimentos. Ese reconocimiento expresó institucionalmente algo más profundo: la conexión entre el origen conceptual del agribusiness y su adaptación al contexto agroalimentario argentino.
La vigencia de su pensamiento resulta hoy evidente. En un escenario global caracterizado por cadenas cada vez más integradas, mayores exigencias de coordinación, trazabilidad y sostenibilidad, comprender el agro como sistema continúa siendo indispensable. Los sistemas productivos son más eficientes no sólo por su capacidad de generar mayores rendimientos, sino también por la calidad de sus vínculos con proveedores, industrias y mercado.
Legado
A casi siete décadas de su formulación original, el legado de Ray Goldberg sigue ofreciendo una guía conceptual para interpretar los desafíos actuales del sector agroalimentario. Su mayor contribución no fue únicamente crear un nuevo término, sino cambiar la manera de pensar el agro: pasar de partes aisladas a sistemas coordinados orientados al consumidor.
En esa transformación intelectual se inscribe también la experiencia argentina. Recordar hoy a Goldberg es reconocer a quien ayudó a sentar las bases de una forma de entender los agronegocios que continúa formando profesionales, generando conocimiento y aportando una mirada sistémica necesaria para el futuro del agro.





























