Rodolfo Rossi es una institución a la hora de hablar de soja, pero a la vez es un amigo de la casa. El titular de la revista siempre cuenta orgulloso que Rodolfo tiene con él todas las Horizonte A desde la número 1. Cada vez que el tema es la soja, tenemos que ponernos al día escuchando a Rodolfo. Rossi estudió agronomía en la UBA para recibirse en el 76´ y fue allí donde casi por casualidad se encontró por primera vez con ella. Eran épocas en las que la soja no alcanzaba las 400.000 hectáreas. Trabajó durante cuarenta años pasando por grandes empresas en el mejoramiento genético que dio respuesta a las necesidades que planteaba la Argentina.

Por: Sebastián Nini

Rodolfo, viendo hoy los grandes rindes brasileños, el avance de áreas sembradas con soja en EE. UU. y la realidad de la oleaginosa en África y China; ¿cuál es el aporte que hizo el mejoramiento genético hecho en Argentina para que el cultivo tenga hoy esta realidad?

El mejoramiento de empresas argentinas ha tenido, en los últimos 15 años, una contribución mayúscula en Brasil, con impacto en los rindes y en la manera de producir, y actualmente se viene consolidando con inversiones en mejoramiento in situ, como un importantísimo proveedor de variedades elite.

En EE. UU. desde la década pasada, los criaderos locales vienen generando variedades que han logrado cierto mercado, y en estos últimos años, fundamentalmente GDM, se ha constituido como un referente importante en investigación, contribuyendo al panorama varietal.

En Sudáfrica, las variedades introducidas desde Argentina fueron pioneras y permitieron la expansión del cultivo y la primera variedad RR1 sembrada fue de origen argentino. Hoy siguen contribuyendo al recambio varietal.

En China, han comenzado programas de investigación, orientados a variedades no OGM, que es lo que por el momento se permite cultivar. Se estima que el germoplasma, de base argentino, va a contribuir a mejorar significativamente los rendimientos en ese país.

¿En Brasil cómo se desarrolla el cultivo?

Volviendo a Brasil y es extensivo a los países del Mercosur, nuestro mejoramiento genético generó cambios cualitativos y cuantitativos en la producción brasilera. Más allá de la introducción de variedades de alto rendimiento y precocidad para los diferentes ambientes, la contribución del carácter indeterminado en las variedades de ciclos medios – que en Argentina se vienen lanzando desde 1989 – han generado cambios profundos en la soja brasilera. La indeterminación en el crecimiento del tallo, ha permitido a las variedades adaptarse a latitudes bajas con una característica no utilizada previamente, ubicar mejor las fechas de siembra, reducir los ciclos de cultivo y aprovechar mejor el potencial del ambiente y facilitar el control químico de enfermedades.

Como resultado de ello, ha modificado también la manera de sembrar maíz, llevando al mercado hacia los maíces sucesivos a la soja, llamado maíz de zafrinha, que genera un sistema más potente y sustentable de producción.

Estos cambios han sido fundamentales en la mejora de los rendimientos unitarios de la soja en amplias zonas del Brasil.

Además de la clásica puja futbolera, tenemos con Brasil una rivalidad en la producción de soja. ¿Qué pasa con los rindes brasileños comparados con los de Argentina? ¿Por qué Brasil pasó de 28 Quintales promedio a casi 40 Quintales, mientras que en nuestro país el rinde parece estar estancado?

Los principales países productores de soja, EE. UU., Brasil y Argentina, en el primer quinquenio de la década pasada, estábamos con rendimientos por hectárea muy similares. En esos años la Argentina venía de crecer muy fuerte en superficie, en un combo de nuevas variedades transgénicas, siembra directa y mejor atención en la planificación en el manejo del cultivo (llamemos fecha de siembra, acortamiento de ciclo, posicionamiento varietal, control de enfermedades, etc.)

Sin embargo, si bien los tres países siguieron expandiendo el área de cultivo y los rendimientos, la Argentina se ha quedado atrás en los rendimientos y en valores estabilizados. Podemos decir que la excepción está en ciertas regiones de la zona núcleo, que compiten con los mejores rendimientos del mundo. Cuando analizamos en todo el período los trabajos sobre ganancia genética, los tres países han crecido a tasas muy comparables. Si bien en este aspecto debo mencionar que el lento recambio varietal que tuvimos en el país, a nivel del uso, no aprovecho esas tasas.

Ya he mencionado algunos factores relevantes, desde el punto de vista varietal y manejo, que Brasil capitalizó para aumentar los rendimientos. A eso debemos sumar la continua incorporación de tecnología, entre lo que debemos destacar la contribución que ha hecho, aunque tardíamente, la introducción de las variedades RR1 en el proceso.

¿Cuánto influye la nutrición de cultivo en el país vecino?

El manejo adecuado de la protección y nutrición del cultivo es clave e indispensable en el Brasil, y eso se viene potenciando fuertemente. En nuestro caso, por razones económicas de todo el sector, la soja castigada por un nivel de retenciones increíble para otros países y la caída de los precios, venimos utilizando menos tecnología, y es bueno decir que es cuando más la necesitamos. El uso de fertilizantes en soja está muy debajo de lo necesario en reposición y apuntando al rendimiento. Tenemos claro que la soja no responde como las gramíneas, pero se ha convertido en la variable de ajuste frente a la reducción de costos, para aspirar a cierta rentabilidad. Esto se da en una situación de pérdida de materia orgánica, de nutrientes claves en el suelo y aspectos físicos en muchas regiones.

Cuando hablamos de rendimiento, ¿qué realiza más aporte, la genética o el mejoramiento?

Entiendo que cuando mencionas la palabra genética, es una referencia a lo que corresponde mencionar como germoplasma. En verdad todos la hemos asimilado de esa manera y en general se comprende.

El germoplasma es una colección de los recursos genéticos de un organismo, en nuestro caso de plantas, la soja. Voy a atar esto a un concepto que los fitomejoradores llamamos Ganancia Genética. La misma es producto de la heredabilidad, en este caso, de los caracteres que hacen al rendimiento, la variabilidad de la población de inicio y la intensidad de selección. Esa variabilidad ejemplificada por el germoplasma base, y dependiendo del momento, llamemos histórico del mejoramiento en que estemos, tiene una importancia decisiva en el progreso genético. O sea, es la base desde la cual partimos para la mejora genética. Hoy nos apropiamos de términos como la genética de tal país, de tal empresa, de tal universidad, la genética para determinados ambientes, o sea un amplio uso.

Para un programa de mejora es decisivo mantener un germoplasma propio y el cual se mantiene en mejora continua. Eso permite diferenciarse. En este tema juega mucho el respeto de la propiedad intelectual. Con ciertas reglas, el intercambio de germoplasma entre programas hoy es una práctica usual, con beneficios mutuos.

Por otro lado, a ese germoplasma se le aplica la mejora genética que tradicionalmente la definíamos como el arte y ciencia de cambiar la genética de las plantas en orden de producir características deseables previamente definidas. Hoy la definimos como un conjunto de principios científicos, métodos, técnicas y estrategias aplicadas a la obtención de genotipos o grupos de genotípicos con características deseables, según objetivos previamente definidos. Dado los avances en biotecnología, cada vez sus herramientas son más indispensables, para eficientizar y acelerar los procesos de mejoramiento y a la vez permite crear nueva variabilidad genética.

Por todo ello, la mejora genética es la que define el camino y la que aporta para el rendimiento, siempre y cuando partamos de un germoplasma de alto valor. Las dos se retroalimentan.

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¿Cuáles serán los nuevos usos que se le dará a la soja en el futuro? ¿Por qué el público urbano desconoce tanto los usos que el cultivo tiene? 

La soja tiene amplios usos presentes, que provienen de la soja natural como alimento, de los productos de la proteína de soja sean de uso como forraje o sus concentrados y aislados como comestible, los usos industriales, y del aceite de soja con usos industriales, y comestibles del refinado o de la lecitina de amplio uso.

Las proteínas de la soya tienen la capacidad de formar geles a través de distintos mecanismos basados en el fenómeno de asociación-disociación de las proteínas. Con estas proteínas fibriladas como base, y con la adecuada adición de grasas, nutrimentos, colorantes, saborizantes, etc., se pueden desarrollar productos con formas y tamaños que semejan las estructuras de filetes de pescado, de pollo, de vaca, etc.

La soja renovable es una opción natural para los desarrolladores de productos interesados en promover la química verde. El aceite de soja proporciona un alto índice de viscosidad, una mayor lubricidad, baja volatilidad e inflamabilidad. Los estudios de evaluación del ciclo de vida muestran que el uso de aceite de soja como materia prima puede ayudar a reducir las emisiones de dióxido de carbono y los costos de energía durante la producción del producto. La demanda industrial, incluida la fabricación de biodiesel, está en una fuerte tendencia al alza. En los últimos 10 años, los usos industriales de la soja han crecido casi cinco veces.

Los fabricantes usan aceite de soja como reemplazo de productos petroquímicos para hacer que sus productos sean más renovables y respetuosos con el medio ambiente mientras mantienen o, en algunos casos, excede el rendimiento.

Se ha observado un importante crecimiento a nivel mundial de los productos comestibles que suman una industria millonaria, de volúmenes que no superan el 8% del total de la soja producida. En la Argentina existen más de 1100 productos que contienen soja a nivel supermercados, (muchos de ellos no están catalogados con ese ingrediente). Es de destacar que el consumo de soja como parte de una alimentación suficiente, balanceada, armónica y adecuada, puede brindar beneficios modestos pero significativos para la salud cardiovascular, y probablemente se asocie a menor incidencia de ciertos tipos de cáncer.

La soja ha probado ser un alimento seguro que no se asocia a ninguna enfermedad ni alteración hormonal, ni de ningún otro tipo.

Sin embargo, se desconoce por parte de la población. Si bien hay un tema cultural importante, nos hemos quedado en la difusión de estas propiedades y a la vez cierta prensa en contra sin fundamentos, genera prejuicios en capas de la población. Hace 18 años, con un grupo de colegas creamos una asociación que se llamó SADESO, Sociedad Argentina de los Usos de la Soja.

Algo muy visionario siendo que la soja está presente en muchas más cosas de las que creemos.

Justo nos tocó la crisis más grave del país adonde se hicieron esfuerzos canalizados a proveer de alimento a base de soja a una población necesitada y difundir sus propiedades. Otros grupos se sumaron y fue una gran epopeya en el momento. Luego no fue fácil continuarla. ACSOJA ha continuado esa tarea promoviendo a los investigadores del sector e invitando a destacados especialistas internacionales a difundir sus desarrollos. Pero hay que apostar a extender el uso de una fuente tan disponible, barata y nutritiva, que seguramente hay que saber manejarla en su preparación alimentaria.

¿Cuáles son los nuevos ambientes que tiene la soja para desafiar y en qué suelos veremos al cultivo en el futuro?

Estudiando las posibilidades del cultivo, su germoplasma y las innovaciones que provienen de la biotecnología, podemos expandir el cultivo hacia suelos que hoy no permiten cultivarse rentablemente.

Rossi

Por un lado, las regiones de alta variabilidad climática, adonde se suceden períodos húmedos y secos, como nuestro norte y el Chaco Paraguayo entre otros. Hoy el déficit hídrico en las diferentes etapas del cultivo es la principal causa de la variabilidad de los rendimientos. La tolerancia a la sequía es un tema complejo en soja, pero ya tenemos avances en base al mejoramiento tradicional y los transgénicos. Las características asociadas a la resistencia a la sequía tienen que ver con su efecto sobre la prevención (vigor, raíces, conductancia) o la tolerancia perse (hormonal, ajuste osmótico, etc.).

La tolerancia a la inundación es un área adonde hubo progresos, para aquellas regiones en el mundo que tienen períodos cortos afectados y para los suelos con napa alta y bajo drenaje.

Un gran campo de trabajo y porque suma muchísima superficie es la tolerancia a la salinidad. Si bien hay variedades que trabajan excluyendo las sales, hay otras estrategias de tolerancia que se vienen utilizando.

Otros aspectos de los suelos, como el PH bajo condiciona el crecimiento de la soja y hay proyectos en ese sentido.

¿Cuál es el futuro en relación a la adopción de nuevas tecnologías en soja? ¿Qué se viene? 

En el corto plazo, si se alinean los planetas referidos al pago de la propiedad intelectual, se está en condiciones para lanzar nuevos eventos transgénicos. Ellos apuntan a caracteres agronómicos, como la tolerancia a herbicidas, tolerancia a insectos lepidópteros y a la sequía.

En lo inmediato serán sobre tolerancia a herbicidas, y espero que comencemos una etapa, que yo he llamado de “rotación de genes” y por ende de un control de malezas más variado y sustentable, con variados modos de acción, con menor perjuicio sobre las plantas.

Se anuncia Enlist 3 que en mi opinión va a ser un recurso relevante para los productores, al sumar tolerancia al 2,4 D y glufosinato al glifosato. En esa línea se trabaja en combinaciones de tolerancia a glufosinato y glifosato, glifosato glufosinato y dicamba llamada Xtendflex, dicamba y glifosato sumado a resistencias a lepidópteros adicionales llamado Intacta 2 Xtend y el Enlist 3 más resistencia a lepidópteros llamado Conkesta.

Localmente no se trabaja con eventos de calidad de aceite como en EE. UU.

¿Qué pasa con relación a la proteína en soja? ¿Que aporte hace la nutrición en tal sentido? 

La caída del contenido de proteína en el grano de soja es un tema que sucede en los principales países productores. Recientemente analicé el tema para una reunión de ISGA, y todos reconocieron la dimensión del problema.

Hay un tema que es común y es que el mayor énfasis en el mejoramiento genético está dado al rendimiento, resistencias a enfermedades e incorporación de caracteres novedosos. Que la correlación negativa entre concentración de proteína y la concentración de aceite, requiere más tiempo e inversión en mejoramiento genético y finalmente a la ausencia de incentivo económico, ya que al productor se le paga por el rinde y no por la calidad.

De todos modos, la Argentina ha tenido una caída significativa, y está en el peor lugar. Varias son las razones que podemos mencionar. De las no manejables está la baja latitud promedio de la zona núcleo que correlaciona negativamente con el profat y con el porcentaje de proteína. La temperatura media, la luminosidad, disponibilidad hídrica y el nitrógeno disponible para el grano. La nutrición de la planta juega un papel fundamental. Se ha comprobado que, en ambientes mejores, en cuanto a potencial y calidad de suelo, el porcentaje aumenta relativamente. Sin embargo, la falta de una fertilización adecuada es un factor relevante. En algunos trabajos se demuestra la poca implicancia del genotipo, pero es bueno aclarar que cuando el diseño de estos incluye variedades con alta y baja proteína, y con un manejo adecuado, ese factor es relevante.

Los últimos avances en genómica han permitido identificar genes para el contenido de proteína y aceite y permitió desarrollar marcadores con ese fin. Recientemente la edición génica ha generado nuevas promesas en este campo.

Gracias Rodolfo!

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