La iniciativa de este Congreso fue impulsada por un grupo de empresas del conocimiento y de tecnologías de insumos, buscaron unir las vivencias de técnicos y productores que ya están transitando este camino, con las inquietudes de quienes desean sumarse a una agricultura más sustentable.

El encuentro abordó conceptos específicos, experiencias y ejemplos prácticos que dieron un panorama acabado del desarrollo de la tecnología en la Argentina y el mundo. “Sembrar saber para saber sembrar” promete convertirse en el espacio de intercambio para todos los actores que ven en las tecnologías de precisión el peldaño para crecer en agricultura.

¿Qué es el manejo variable y por qué tuvo un Congreso? 

El lote productivo ha sido históricamente pensado y manejado como un ambiente homogéneo: se elige una única dosis de semillas y fertilizantes y se siembra. Pero en la realidad, dentro de un mismo lote existen diferentes ambientes o potenciales productivos. Sacar provecho de esas diferencias es el objetivo del “manejo variable de insumos”, ni más ni menos que un conjunto de conocimientos y tecnologías que permiten aplicar el nivel de insumos exacto que necesita cada ambiente dentro del lote para expresar todo su caudal de rendimiento.

Santiago Lorenzatti (Okandú) fue orador del evento y en el Congreso se refirió al “Impacto de la variabilidad espacial y temporal sobre el rendimiento”.

“Los resultados son promisorios y creemos que es esta la forma de apuntar hacia un modelo de agricultura más sustentable a largo plazo, ya que no solo optimizamos la producción sino también minimizamos el aporte de insumos externos ajustándolos estrictamente a la cantidad necesaria”

Santiago Lorenzatti

En ese proceso intervienen diferentes tecnologías, pero la base viene de la mano del conocimiento agronómico. “Las herramientas hoy disponibles se aplican en una muy baja proporción. Es un desafío interesante para la agricultura argentina. Si bien hay productores que cuentan con mapeos de rendimientos, en la mayoría de los casos aún no se procesa esa información y por ende no se llega efectivamente a hacer un manejo variable”, advirtió.

Para el especialista la clave está en ir transitando las etapas de aprendizaje en un esquema colaborativo que implique la co-innovación y la construcción de conocimiento que lleve a productores y técnicos al desarrollo concreto del manejo variable de insumos.

Nueva forma de hacer agricultura.

Este año se cumplen 26 años de que el INTA Manfredi desarrolló el primer mapa de agricultura de precisión. Desde entonces se vio evolucionar la siembra variable, experimentando con diferentes dosis de semillas y fertilizantes según ambientes. Luego vinieron los sensores, la visión artificial, los dosificadores variables en pulverizadoras y sembradoras, las imágenes satelitales, los drones y ahora el mundo pide certificaciones de procesos y cultivos, y ecosistemas AgTech dinámicos y colaborativos. El avance no para. En campos de la zona de Mar y Sierras, con 10 años de ambientaciones y uso variable de insumos, se lograron aumentar un 25% los rindes promedio de todos los cultivos y disminuir la variabilidad interanual de los rendimientos un 40%.

¿De qué estamos hablando cuando nos referimos a manejo de insumos variables?

Ni más ni menos de un conjunto de herramientas que permiten hacer agricultura con sintonía fina, entendiendo que dentro de un mismo lote conviven distintos ambientes y que el uso inteligente de los insumos en base a datos permite evitar errores, ganar eficiencia, consolidar pisos de rendimientos y dar un gran salto en pos de una agricultura más sustentable.

Para Diego Aguilera, asesor del CREA Mar y Sierras, la eficiencia en el uso de recursos aporta una respuesta económica que termina aumentando la competitividad y en definitiva brinda más sustentabilidad. “Siempre estamos aprendiendo”, dijo y aclaró que hoy conviven productores que trabajan en macroambientes y otros que ambientan metro a metro. “Hay que empezar. No es necesario ir a full. Tal vez hay que encontrar 2 o 3 ambientes en el lote. Arrancar fácil e irse acomodando”, expresó.

El papel del maíz

Juan Ignacio Cagnola es docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, y en “Sembrar Saber” habló del impacto de la correcta elección de la densidad de siembra en maíz. El técnico destacó que las recomendaciones de densidad óptima son híbrido específicas y dependen del ambiente productivo, el cual puede ser modificado a partir de las prácticas de manejo. Destacó la importancia de solicitar a los semilleros la recomendación especifica de densidad del hibrido a sembrar, información que cada semillero desarrolla en base a una red experimental de grandes dimensiones.  

“El rendimiento del cultivo de maíz evolucionó positivamente principalmente por mejora genética y fertilización balanceada. Ahora, el nuevo salto lo estamos dando con ajustes en la densidad”, aportó a su turno Santiago Lorenzatti, de Okandú, “para esto es esencial conocer el comportamiento de cada híbrido frente a la variación de la densidad en cada ambiente, sin descuidar otras cuestiones más sencillas pero de alto impacto como la calidad de siembra, medida a través de la uniformidad espacial y temporal del cultivo”.

“Atención al momento de la siembra, según nuestros ensayos podemos perder hasta el 18% del rendimiento potencial por una mala siembra”, dijo Lorenzatti y aclaró que para ajustar las variables como genética, nutrición y densidad, hay que conocer el ambiente -el de la zona y los distintos ambientes dentro de cada lote-.

Andrés Méndez, a cargo de la dirección de Innovación Tecnológica y Buenas Prácticas Agrícolas de la Subsecretaría de Agricultura del Ministerio de Agricultura de la Nación, destacó lo importante que es crear ecosistemas dinámicos y colaborativos. A modo de ejemplo, el especialista enumeró que todo empieza con el mapa de rendimientos, en el vínculo entre el contratista y el productor, pero después se suman los ensayos provistos por empresas y organizaciones que permiten conocer la diversidad de ambientes y la densidad óptima para cada uno. Luego viene la eficiencia en la siembra, la distribución de semillas, la fertilización, los sensores de suelo, la robótica y la visión artificial. A todo esto se suman las certificaciones de calidad que permiten comercializar la producción con valor agregado.

“La densidad específica de los híbridos es muy importante a la hora de optimizar el resultado económico del productor”, expresó Luis Mayer, gerente del cultivo de Maíz en Nidera Semillas. “Los productos comerciales que salen al mercado ya fueron evaluados en más de 120 ambientes”, acotó y explicó que el posicionamiento de los híbridos frente a la densidad surge de experimentos multi ambiente donde se evalúa la respuesta de los híbridos en rangos que van desde 20.000/30.000 plantas/ha hasta 120.000/130.000 plantas/ha. También se trabaja con distintos niveles de fertilidad y fechas de siembra en cada caso.  

“Los híbridos no sólo van a diferir en el techo del rendimiento que pueden alcanzar, también en la densidad en la cual maximizan el rendimiento según el índice ambiental”, detalló Mayer y explicó que todos los datos obtenidos sobre la respuesta a la densidad de los distintos híbridos son volcados en una plataforma digital llamada ADN (Asistente Dinámico de Nidera).

La plataforma permite obtener una recomendación según el híbrido e inputs como precio del commoditie, costo del insumo semilla y el índice ambiental. En base a todos esos datos se obtiene una respuesta detallada sobre la densidad que maximiza el rendimiento y el resultado económico del lote. En el caso del semillero, el proceso se completa con la herramienta SMV (Sistema de Manejo Variable), que permite construir una recomendación de densidad variable a nivel de lote.

Los aportes

Martín Sánchez, de Okandú, volvió a hacer hincapié en que el manejo variable es una secuencia de conocimientos que parten de entender cuáles son las variables que explican los rendimientos en cada ambiente. “Si ambientamos bien, vamos a tener una buena experiencia” aseguró.

El manejo variable de nutrientes fue el tema abordado por Agustín Pagani, de la empresa de agricultura de precisión Clarion. “Tanto la demanda de nutrientes por parte de los cultivos como la oferta del suelo pueden variar en lotes que tienen cierta heterogeneidad edáfica y topográfica, y es clave conocerlas con precisión”, comentó.

“Lo importante conceptualmente es saber interpretar cuál es la dosis -que en el caso de la Agricultura de precisión no es sólo un número, también es un mapa- necesaria para integrar la demanda potencial de nutrientes de un cultivo y la oferta de nutrientes que aporta el suelo” afirmó.

Agustín Pagani, de Clarion

Mapas de suelo, mapas de rendimiento, de elevación, de conductividad eléctrica aparente, mapas de napas y determinación de agua útil son algunas de las herramientas. “Se ha avanzado mucho en el estudio del nitrógeno como nitrato al momento de la siembra y en los momentos iniciales del cultivo para predecir la cantidad de nutrientes”, dijo Pagani y agregó que los sensores remotos han demostrado ser de utilidad para predecir con anticipación el rendimiento y poder intervenir con una buena fertilización durante el ciclo de cultivo.

Diego Aguilera es asesor CREA en Mar y Sierras. En su presentación, el técnico le puso números concretos al uso variable de insumos. En base a su experiencia en macro ambientación durante una década de trabajo en la zona, los rindes aumentaron en promedio un 25% y logró una disminución del 40% de la variabilidad entre años. En lo económico, el resultado mejoró entre 200 y 250 U$S/ha. Al analizar los resultados de la micro ambientación en los últimos 5 años, con el mismo costo, se sumaron 465 kg/ha extra de rendimiento que significan unos 60 dólares por hectárea de resultado plus en maíz. Por último, Aguilera destacó que el impacto del manejo variable en el margen bruto del maíz es del 16.5%. En girasol, del 11,5%. “Claro está que el mayor impacto se obtiene con las ambientaciones macro”, apuntó.

En primera persona

El congreso Sembrar saber incluyó una serie de casos testigo aportados por empresas como Crucianelli, Geoagro, Auravant, Precision Planting, Vistaguay, John Deere, Syngenta, Nidera Semilas, Yara, Prodeman y el contratista Jerry Zanlungo.

Entre ellos estuvo José Folguera, encargado técnico de Prodeman, quien narró que a partir de 2009/10 empezaron a trabajar en calidad de siembra. “Veíamos falencias en espaciamiento. Mejoramos la calidad de siembra y empezamos a darnos cuenta que teníamos ambientes distintos dentro de cada lote. Empezamos a trabajar en distintas capas de información, conscientes de que en esta zona no podemos dejar de lado la altimetría, es nuestra capa madre a partir de la cual tomamos muchas decisiones de manejo”, relató.

Javier “Chiqui” Latorre, de Nidera Semillas, aportó otro ejemplo contundente. En esta oportunidad, en el campo La Lejanía de Guerrero, partido de Lobería, zona de tosca. “Quién nos hubiera dicho que en un suelo como éste, con una profundidad de 40/50 cm al carbonato de calcio en algunas zonas, íbamos a estar sacando entre 7 y 11 mil kg/ha de maíz según los ambientes”, dijo.

Calador en mano, Latorre detalló: “acá la profundidad de tosca está a 35 cms. y podemos ver un maíz de más de 40.000 plantas, espigas de 14 hileras con grano pesado y un objetivo de 8000 kg de maíz. Esto era impensado hace algún tiempo atrás”, concluyó.

El encuentro fue impulsado por Nidera Semillas, John Deere, Okandú, Precision Planting, Yara, Auravant, Club Agtech, Crucianelli, GeoAgro, la Federación Argentina de Contratistas de Maquinaria Agrícola (FACMA), Jornaderos Agro, Vistaguay, Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral, AgroTV y canal Agrositio.

SUSCRIBITE!

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de HORIZONTE A.

Su suscripción fue exitosa!