Gerardo Bartolomé Presidente de Don Mario

Gerardo Bartolomé Presidente de Don Mario

Esta entrevista la hacemos en el marco de nuestro 10° aniversario, siendo la premisa conocer a los referentes más destacados de la cadena agroindustrial. Gerardo Bartolomé es sinónimo de liderazgo, crecimiento y trabajo continuo,  por eso nos pareció interesante su opinión respecto a la evolución agrícola en esta última década. El líder de Don Mario nos cuenta cómo fueron sus inicios y cómo Don Mario dejó de ser un proyecto promisorio para pasar a ser una empresa con todas las letras.

Por Juan Carlos Grasa

Sabemos que Don Mario es una empresa líder en el sector. Quisiera saber cuál es tu visión sobre Don Mario, en estos últimos diez años.

Estos últimos 10 años se definen básicamente por el cruce de la frontera de Argentina. Nosotros en el año 2000 nos expandirnos a Uruguay, que si bien es un país chico, en ese momento tenía 10 mil hectáreas sembradas,  hoy cuenta con 1 millón y medio. En el 2003, un año antes de que nazca HorizonteA nos cruzamos a Brasil, siendo el hito más importante en la historia de 32 años de Don Mario, con lo cual, si hay algo muy significativo en estos últimos 10 años, fue nuestro crecimiento en Brasil. Eso nos convierte hoy en el principal productor de genética de soja, en un país que tiene sembradas casi 30 millones de hectáreas de soja. Nos llena de orgullo y creo que es un buen ejemplo de crecimiento.

¿Cómo fue el desembarco en Brasil, un país tan distinto al nuestro en cuanto a su matriz productiva?

Nosotros teníamos y aún conservamos vínculos con una empresa de mejoramiento de trigo de Brasil. Ellos nos contactaron para ver si le podíamos licenciar variedades, y nosotros en vez de licenciarles les propusimos hacer juntos un negocio. Así se constituyó BRASMAX que está compuesto por 1/3 de esta empresa brasilera, otro tercio por un ex mejorador de soja y el otro tercio era nuestro.

Esa estrategia de comenzar con socios brasileros nos hizo ganar tiempo porque nos abrió puertas, nos hizo conocer y aprender su cultura en cuanto a lo empresarial, nos contactó con pares, nos dijo donde ubicarnos. En fin, fue una gran decisión y una estrategia altamente recomendable. El fruto del producto y del esquema comercial, fue lo que permitió este crecimiento explosivo en 10 años.

¿Cuál fue la estrategia que usaron para meterse en el negocio brasilero?

En Brasil hay una red de multiplicadores de semillas muy fuerte y muy profesional, y nosotros en vez de ir con un esquema diferente, nos subimos a esa red de multiplicadores, y eso  fue gran parte del éxito.

Si eso lo comparamos con Argentina, uno de los 3 países productores de soja junto con EE.UU y Brasil, el nuestro es el más inmaduro en cuanto a provisión de semillas, es donde hay menos profesionalidad, más ilegalidad –que juega muy en contra- , pero también es una oportunidad para quien quiera subirse al negocio de semillas de soja.

don mario w

¿Y en cuanto al producto?

Y bueno, otro gran acierto además del canal comercial que elegimos, fue el producto, porque ofrecimos lo que el productor brasilero demandaba. Uno que tuviera precocidad, habito de crecimiento indeterminado, RR y que no volcase, con un fenotipo muy atractivo y muy buena adaptación a los ambientes brasileros. Esa combinación, sumado a que entramos con un socio local, fue lo que nos permitió  en poco tiempo, ser hoy el mayor proveedor de genética.

Hay en la Argentina una mística entre Don Mario y el productor, una relación cercana que ustedes han mantenido todos estos años, ¿pudieron hacer algo parecido en Brasil?

En el caso del modelo de BRASMAX, que fue el primero que lanzamos en Brasil, estábamos un poco más lejos del agricultor, y el que estaba más cerca era el MULTIPLICADOR. El año pasado lanzamos la marca Don Mario en Brasil y se hizo con un esquema de mayor proximidad al agricultor, tratando de replicar lo que pasó en Argentina. O sea, tenemos 2 esquemas de comercialización en Brasil, uno más masivo (BRASMAX) y otro que es el modelo Don Mario, que si bien es en sociedad con Multiplicadores, tenemos una política de mucha cercanía con el agricultor. Esto es necesario porque no todos quieren ese vínculo con el productor, por ejemplo, las cooperativas prefieren el modelo BRASMAX, porque son ellos mismos quienes quieren tener el vínculo con el productor.

¿Qué diferencia ves entre Argentina, Brasil y Uruguay en cuanto al trabajo en relación al Estado?

Te diría que son bastante parecidos desde el punto de vista de los requerimientos, de la burocracia en el registro de las variedades, en la inscripción de los lotes. Tal vez en Brasil y Uruguay hay un poco más de participación de las instituciones que tienen a su cargo la regulación de este negocio (el INASE en Uruguay y el ministerio de agricultura en Brasil). Tengo la sensación de que ellos están más cerca del negocio, regulando más que aquí. En Argentina falta que el INASE tome más protagonismo estando en las calles, tratando de auditar, inclusive sin el cambio de LA ley. Aquí el INASE está muy pasivo, lo necesitamos con más control, aunque sea con la ley vieja.

Me acuerdo de una entrevista que te hice en el 2005, vos eras presidente de Arpov y ya hablábamos de la necesidad imperiosa de la ley de semillas.

Y bueno, así somos los argentinos, damos vueltas sobre el mismo tema mucho tiempo.

 Ustedes desde Don Mario, ¿vieron venir el problema de las malezas, el uso indiscriminado de glifosato etc.?

La aparición en el año 1996 de la RR1 fue una revolución, que le permitió a Argentina expandir el área agrícola sojera. Junto con esto, creo que ha habido un abuso del uso del glifosato, con un desbalanceo entre la soja y la gramínea. Entonces si uno suma 20 millones de hectáreas de soja, contra 8 millones de hectáreas de cereal, la soja casi un 100% RR y usada con glifosato…la naturaleza pasa factura de ese abuso, es lo que hizo que seleccionemos a favor de malezas resistentes. Hoy es un problema. Te soy sincero, en Don Mario, con respecto a Pampa Húmeda pensábamos que el problema iba a aparecer más tarde, pero hoy es un problema serio, no solo en zonas marginales, sino también en zonas núcleos. En Pergamino consultas con un agricultor y te habla de rama negra, de gramíneas resistentes. Además Intacta no aporta nada en función de las malezas resistentes pero sí aporta un gran valor sobre la resistencia a insectos lepidópteros, sobre todo en un año como éste donde en la Pampa Húmeda se ven zonas de hasta con 2 aplicaciones, que con lluvias tan frecuentes, imposibilitan un control aéreo o terrestre.

 A partir de Intacta, ¿qué es lo que viene?

Se viene la tecnología Enlist de Dow que suma 3 herbicidas: glifosato, glufosinato (ideal para malezas gramíneas resistentes a glifosato) y 24D, es un lindo paquete. Por el lado de Monsanto aparece STEND que es glifosato más dicamba. Los dos controlan bien malezas de hoja ancha resistente a glifosato y en el caso de Enlist, aporta un graminicida para el control de gramíneas resistente que hoy son un gran problema. Ambos paquetes vendrán con resistencia a lepidópteros con más proteínas,  lo cual mejoraría el efecto que hoy tiene intacta. Poseen una ventana de control más amplia y con mayor sustentabilidad.

Con Intacta, nace un nuevo productor de soja, a partir de la experiencia de la RR1. Ahora se debe pagar una patente, hay que hacer refugios etc.

Cuando uno habla con el productor mano a mano, ellos saben que la nueva tecnología hay que pagarla y también entienden que el abuso en el glifosato les provoca problemas. Eso es en la teoría, porque en la práctica, la mayoría hace monocultivo de soja, mono uso del glifosato y no quiere pagar las tecnologías.

Don Mario en Expoagro 2014

Don Mario en Expoagro 2014

¿Este es un tema económico o cultural?

Yo creo que en el fondo es un tema cultural a vencer con el agricultor, porque en Argentina no solo no se respeta la propiedad intelectual de la soja sino que no se respeta la propiedad intelectual de la ropa, del software y un montón de otras cosas, entonces, debemos saber que las tecnologías a quien más beneficia es al agricultor, y si no las pagan van a llegar más tarde, sin poder usufructuar.

¿Qué es lo que sucede con respecto a este tema en otros países?

Si miramos a países vecinos, no digo EE.UU que es el ícono al respeto de la propiedad intelectual, sino Brasil, ellos respetan mucho más ese tema y les garantiza al productor acceder a nuevas tecnologías antes que en la Argentina, sin olvidar que cuando empezó la RR1 fue al revés.

¿Qué otras consecuencias puede traer esta falta de pago de la tecnología en Argentina?

Y esto te frena, no solo al acceso a nuevas tecnologías, sino que el ritmo de ganancia genética baja, porque baja la inversión en mejoramiento y la ganancia genética se desacelera. Entonces el 1% o 2% que aporta todos los años en cuanto a productividad se pone en peligro.

Y en el caso de Intacta, ¿Monsanto cortó por lo sano?

Con INTACTA lo que aparece es por primera vez una tecnología patentada en Argentina, que no fue el caso de la RR1, por lo tanto el productor va a estar obligado a pagar contra el uso, todos los años, con un canon que tiene diferentes oportunidades de pago. La patente solo protege al evento transgénico, no protege al germoplasma, entonces para eso necesitaríamos reformar la ley. Ésta debería contemplar todo lo que está en la semilla, tanto el evento como el germoplasma. Eso sería una buena noticia para el agricultor, para que el sistema permita pagar todo en la semilla.

Ustedes ¿cómo van a manejar el tema del germoplasma?

Nosotros estamos con la ley del 40% de legalidad, y vamos a ver si podemos hacer acciones  que le agreguen valor al agricultor, y demostrarle que comprando semillas se beneficia hasta tanto haya una ley que brinde un marco regulatorio diferente.

Más allá de lo cultural, es importante la forma de producción que tiene el productor argentino, ya que gran parte de la misma se hace en campos alquilados

Argentina es el único país de Sudamérica que tiene una matriz de producción diferente, porque aquí el 60% de la producción se hace sobre campos alquilados, mientras que en Brasil, Uruguay y Paraguay es el dueño de la tierra quien la maneja, y eso es una gran diferencia. Acá hay un doble negocio, el inmobiliario y el de producción agropecuaria. Al haber menos rentabilidad esos productores buscan mejorar el costo y no tanto  aumentar la productividad, y ahí es donde no invierte.

Me gustaría saber qué significa para vos Don Mario

Para mí es un hijo más. Hasta ellos visualizan la empresa como otro hermano. Forma parte de mi vida, son 32 años de estar liderando este negocio, con mucha pasión y entusiasmo, porque a mí me apasiona la agronomía.

¿Don Mario, no se vende?

Muchas empresas se acercaron con la intención de comprar Don Mario, pero este trabajo no pasa por la plata, sino por un tema de sentimientos. La empresa, los valores y el espíritu de Don Mario se pueden perpetuar en el tiempo, y estamos convencidos que si se vende cambiaría, y nuestro desafío es mantenerla con los valores de quienes la fundamos.

 

Un sueño argentino

DONMARIO es, por excelencia, un sueño argentino hecho realidad.

La mayoría de los socios fundadores de DONMARIO comparten una historia que se remonta a su niñez. Más allá de la obvia relación entre los hermanos Alejandro y Gerardo Bartolomé, las experiencias que muchos de los socios de la empresa vivieron en sus primeras dos décadas de vida, permiten atisbar el orígen de buena parte de lo que podría definirse como el espíritu de la empresa.

Incluso el nombre DONMARIO empezó como una broma, de esas que suelen hacerse entre hermanos con el propósito de destacar aquello que al otro le molesta. Pero ninguno de los socios podía imaginarse por ese entonces, que el segundo nombre de Alejandro Mario Bartolomé se convertiría en el apelativo al que se amarraría una primera y singular filiación: el club de “LOS MARIOS”, donde todos comenzaron a apodarse “MARIO” unos a otros, como si se tratase de una mulettilla. Esta misma muletilla le daría el nombre a lo que hoy es DONMARIO Semillas.

La compañía inicia su historia en 1980, con un capital de U$S 15.000 y miles de sueños. Con el correr de los años, y producto de un esfuerzo que no reconocía otra cosa que el trabajo duro, DONMARIO fue creciendo, transformándose en una de las primeras compañías argentinas en apostar fuertemente al desarrollo de la soja, hoy un soporte vital de la economía de la Argentina y toda la región.

Fue el desarrollo de esta variedad lo que catapultó a DONMARIO Semillas hacia una posición de liderazgo en soja, escribiendo una importante parte de la historia del crecimiento de este cultivo en nuestro país.

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