Por: Alejandro Perticari -AER INTA Concarán

Comenzaba el siglo y ya empezaban pruebas del cultivo de soja en nuestro país y se daban los primeros comentarios sobre la importancia de la simbiosis, aunque no había inoculantes, eran los primeros pasos (Circ. 224, Ministerio Agricultura de la Nación, febrero 1924).

Ing. Agr. Enrique Schiel

Pasaron varios años hasta que apareció la figura del Ing. Agr. Enrique Schiel para ocupar un lugar relevante en la rizobiología nacional, primero con su actividad inicial en el Instituto Experimental de Investigación y Fomento Agrícola Ganadero, de la Provincia de Santa Fe. Proponiendo acciones de fomento sobre la inoculación, (La inoculación Artificial de Leguminosas con bacterias radicícolas, 1941), de provisión de inoculantes preparado en laboratorio a modo experimental a productores. Como así también fue precursor en la realización de los primeros ensayos en campo de inoculación de leguminosas en la localidad de Angel Gallardo, en particular se destacan los estudios en soja híspida (Schiel y Marco, 1942), y en alfalfa (Schiel y Ragonese, 1942). Además, creó en este sitio la primera colección de bacterias fijadoras de N2 capaces de formar nódulos en leguminosas (en ese momento se las denominaba “bacterias radicícolas”) la mayor parte de ellas obtenidas de colecciones internacionales.

Ing. Elizabeth de Olivero

Microbiología Agrícola

Luego de esta actividad el Ing. E. Schiel continúa por un periodo como Profesor Titular de Microbiología Agrícola y Fitopatología, en la Universidad Nacional de Cuyo, manteniendo su impronta vigente en el fomento del empleo de la microbiología en la agricultura (E. Schiel, 1945). Con la creación del Instituto de Microbiología Agrícola dentro del Ministerio de Agricultura de la Nación él asume como director formando mucha gente y ahí sí hay mucha actividad de colecta de rizobios de nuestros suelos, de hecho, en las anotaciones se observan recorridas de muchos km por el Valle del Río Negro tomando muestras -en especial de plantas de alfalfa- y luego de otras leguminosas nativas en otras regiones de cultivo. La Ing. E. Olivero lo acompaña en estas búsquedas, continua la actividad de difusión del uso y provisión de inoculantes hacia los productores (Schiel, 1955).

Cuando se crea el INTA él asume como Director del Instituto de Microbiología e Industrias Agropecuarias formando entre otros a Rosa N. Dieguez y a Manuela Yepes. En 1960 ingresa como Becario el Ing. Agr. Juan Cancio Pacheco Basurco, de personalidad vertiginosa y alta versatilidad, de actitud incansable, que entiendo le da mayor amplitud agronómica al trabajo del laboratorio, realizando numerosos ensayos en las condiciones del Campo Experimental de INTA Castelar, contando la colección hasta ese momento con 700 cepas entre nativas y recibidas de colecciones extranjeras, y con información de cepas selectas para el desarrollo de inoculantes de fomento para todas las leguminosas cultivadas hasta finales de la década del 60. La mayoría eran para proveer de inoculantes a investigadores de EEA del INTA.

Experimentos

Comenzaron los experimentos para evaluar los efectos de inoculación de leguminosas con ensayos de inoculación de alfalfa en de Vicia, Melilotos, Tréboles, Porotos, etc. En distintas regiones del país. Comienzan a incursionar en estudios de compatibilidad con biocidas como la interacción con fertilizantes. Hasta ese momento no había otros grupos con colecciones ni tampoco presencia de inoculantes comerciales. Así que proponen los primeros esbozos de inoculantes nacionales como la incursión en el pildorizado evaluando polvos de recubrimiento desde alfalfa hasta soja.

 Ing. Agr. Rosa Dieguez

En el campo experimental INTA Castelar (hoy Hurlingham) llegaron a realizar réplicas del ensayo nacional de pruebas de variedades de soja, llegando a determinar cuáles eran las mezclas de cepas más adecuadas para inocular 45 variedades distintas de soja (R. N. Dieguez, 27.9.1973 CP).

Ya no estaban Oliveros, Yepes y Schiel. Luego ingresan al grupo Nestor Piantanida, Lucrecia Brutti y Cecilia Bianchi, y si bien se sigue con las otras especies (alfalfa, tréboles, melilotos, leguminosas tropicales), con este equipo digamos comienza la era soja. Estamos en los comienzos de expansión de la soja y en el paquete tecnológico del manejo del cultivo se incluía la inoculación

La mayoría eran importados de EEUU. Se habían establecido las variedades recomendables hasta esa época. Las rizobios presentes en la colección no eran los más eficientes. Se solicitan nuevas cepas eficientes a Centros de Investigación de Australia, Brasil, EEUU y Nueva Zelandia. Aparecen poco a poco ideas y proyectos de empresas nacionales, entre ellas con el impulso del Ing. Miguel Harnan se crea una de las primeras empresas nacionales de inoculantes que aún perdura muy viva en el tiempo.

En 1981, me incorporo como estudiante al grupo. De ahí en más impulsados por Juan PB se encaran estudios de selección en condiciones controladas y en campo, de compatibilidad con fungicidas y herbicidas que se renovaban año a año.

Lentamente vamos aprendiendo de la nodulación de soja, son cotidianas las fallas, cultivos amarillos de muy escaso rendimiento. Crece el número de empresas nacionales comenzando los estudios de evaluación de inoculantes en condiciones controladas y en campo, ahí conocemos a el Ing. Luis Ventimiglia y de ahí en más nunca abandonamos está pasión por el mejor uso de los inoculantes.

Gran recorrido

Corroboramos muchas fallas y falta de respuesta en campos de productores sin historia del cultivo en Lincoln, en 9 de Julio, en Reconquista, en Las Breñas, con parcelas inoculadas bien verdes y otras amarillas. Y Juan PB en ese ir y venir creando y generando ideas, tratando de comprender el porqué de estas falencias ante las distintas situaciones y buscando soluciones aplicables en el campo. Dando charlas por todo el país impulsando la inoculación. Eran frecuentes las visitas de productores y de nuevas empresas averiguando desde el diseño de métodos de inoculación postgerminación para solucionar fallas de nodulación (Pacheco y otros, 1983) o el diseño de inoculantes en pastillas de gran tamaño.

Anecdótico fue el día que el Dr. Gabriel Favelukes, otro gran formador de investigadores básica en el área de rizobiología, le pide si le puede conseguir un kg de nódulos frescos de soja, y curiosamente con plantas inoculadas con ese inoculante en pastilla se logró el objetivo, hoy dado el tamaño y peso de los nódulos observados necesitaríamos muchísimas plantas. Ese inoculante nunca fue comercial.

Incansable siguió con los estudios de cepas en todo el país, determinando que una de las más estables es E 109 INTA de Bradyrhizobium japonicum, que aún sigue siendo muy empleada para la fabricación de inoculantes.

Pero al mismo sobrevino una baja en el empleo por diferentes motivos productivos y de calidad, se puso al hombro el tema organizando junto con Nestor Piantanida redes de charlas de difusión con el apoyo de las empresas del momento.

En los 90 iniciamos estudios para verificar los aportes de N desde la FBN, impulsados por Piantanida y Brenzoni, y fuimos entendiendo la importancia del aporte biológico para la sostenibilidad del cultivo de soja. Pero además, seguían las dudas de que al momento de siembra se inoculaba mal y propuso y desarrolló métodos para inoculación anticipada de soja, logrando incluso mantener la nodulación exponiendo las semillas preinoculadas por más de dos meses a más de 27°C (Pacheco y otros, 1992). Así continuaron muchas actividades de selección, desarrollos, etc.

Ing. Luis Ventimiglia

Luego venimos otros con el Proyecto Inocular pero eso es otra historia… Lo último que muestra su ingenio agronómico de observación milimétrica, en una de sus etapas en los 70 llevó ensayos de evaluación de variedades de soja en la Provincia de Santiago del Estero, y hace pocos años tenía dudas sobre la dispersión de los rizobios de unos lotes a otros e incluso de la selección de ambientes en la que él había trabajado casi 30 años atrás y decidió muestrear suelo de los nidos de aves desde poste luz o arboles altos, y oh voilá! en laboratorio encontró rizobios nodulantes de soja, una anécdota que lo describe por completo por su latente duda y búsqueda permanente.

Gracias Juan!!! Gracias Maestro!!!         

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