Mientras escribo estas líneas el Mercado de Liniers amanece sin un solo animal en sus corrales. El cese de comercialización en su segundo día tiene un nivel de acatamiento total. Durará 9 días y si se mantiene así pondrá al sistema de distribución de carne vacuna de la Buenos Aires y su conurbano al límite. Si se extiende decididamente habrá mostradores vacíos.

La veda a las exportaciones de carne por 30 días no tendrá en lo inmediato el efecto explícitamente declarado: bajar los precios en la góndola. Sin la exportación, a muchos frigoríficos la cuenta de faenar no les va a cerrar tan fácil.

“Sumado al cese de comercialización que encarecerá la hacienda disponible, lo más probable es que en el inmediato la carne más que bajar, suba

Vale la pena imaginar escenarios posibles. Para que la medida le resulte al Gobierno no alcanza con que dure 30 días, tiene que presentarle a los tomadores de decisión un “total cambio de reglas que define un nuevo horizonte”; o sea, tiene que parecer indefinida. Solo así se forzará un ciclo de liquidación. Los ganaderos pueden sostener un cese de comercialización, pero ¿a qué costo y por cuánto tiempo? Es imposible predecirlo con exactitud, aunque lo más probable es que tengan que recurrir a “paros intermitentes” hasta que sea económicamente insostenible. El gobierno podría entonces oficializar el cierre absoluto de las exportaciones de maíz, elevando la brecha entre el precio local y el internacional buscando subsidiar una cosa con la otra. El planeta #Campo reaccionará seguramente con otra medida de fuerza. La escalada no tendría fin.

“Los funcionarios del gobierno no tienen ningún costo por tomar una decisión electoralista que los beneficiará mucho personalmente en el cortísimo plazo

El cierre de las exportaciones de carne marca un hito claro al correrle el velo a la política económica y le quita toda pretensión moderación y reposiciona al ala “kicillofiana” al mando de una buena parte del tablero de control. Cristina Fernández en diciembre le explicó a Alberto Fernández que no se ganaban elecciones con aumentos de tarifas y exportaciones de carnes y señalo a Augusto Costa (quien fuera su Secretario de Comercio) como ejemplo a seguir. Un poco a palazos nacía “el consenso de La Plata”.

Con un cierre indeterminado y su posterior liquidación el gobierno se comprará un año de carne algo barata empezando poco antes de las elecciones, mientras que el costo lo pagará absolutamente todo el sistema de agronegocios de la carne (incluido el Estado) por más de una década achicándose al infinito. Desde el peón rural que vacuna millones de cabezas 2 veces al año, al camionero que quiere comerse un asadito en la ruta o al alemán de clase alta que quiere darse un gustito. Nuevamente: los funcionarios del gobierno no tienen ningún costo por tomar una decisión electoralista que los beneficiará mucho personalmente en el cortísimo plazo. Para el gobierno persistir en el error solo reporta gratificación, para el país en su conjunto costos.

El camino correcto, en el que ganan todo el sistema de agronegocios de la carne (incluido el Estado) es seguir a Brasil: tasas de interés bajas y paciencia. El sistema regula su tamaño a partir del nodo de cría, con tasas de interés bajas se fomenta la retención de vientres que incrementan su potencial productivo, adicionalmente la incorporación de todo tipo de tecnología que eleva los índices de parición. Solo así se sale de este laberinto.

Mientras tanto, esta semana la argentina Auravant anuncia la apertura de oficina São Paulo en un exitoso plan de intenacionalización luego de la estratégica presencia en España que le permitió un contacto más fluido con inversores. Brasil, con sus 66 millones de hectáreas agrícolas es el segundo mercado más grande del planeta; el salto definitivo para esta joven empresa de #AgTech que posibilita el seguimiento satelital de cultivos. Una semana antes Bioceres anunciaba la alianza estratégica con Havanna para que apenas estuviera aprobado el trigo HB4 la harina de sus alfajores estuviera hecha con un trigo de menor huella de carbono. Ambas empresas nos invitan a soñar un futuro que el planeta #Campo les propone a los argentinos: ser una usina de creación de conocimiento agrícola, generando puestos de trabajo de alta calidad. Esas empresas están literalmente produciendo el mañana hoy.

Sin embargo, algunos insisten en ponernos todo nuestro pasado por delante.

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