RELACIÓN CON INDICADORES DE DIAGNÓSTICO

EXPERIENCIAS DE LA CAMPAÑA 2014/15

 INTA EEA PERGAMINO

 Ings.Agrs.Gustavo N. Ferraris(1), Fernando J. Mousegne(1) y J. Urrutia(2).

  1. UCT Agrícola INTA EEA Pergamino. Av Pte. Dr. Frondizi km 4,5 (B2700WAA) Pergamino 2. Bunge Argentina SA

ferraris@gustavo.inta.gob.ar

 

INTRODUCCIÓN

En la Región Pampeana Argentina, el trigo es aun hoy el cultivo de invierno que ocupa la mayor superficie (Fuente: MAGPyA). El uso más intenso del suelo y la falta de rotación han resultado en una disminución del contenido de materia orgánica (MO) (Sainz Rosas et al., 2011), y por consiguiente, se observa una respuesta generalizada al agregado de nitrógeno (N) en trigo. En la actualidad, el método de diagnóstico más difundido para determinar la necesidad de fertilización con N para maximizar el rendimiento o la respuesta económica a la fertilización se basa en la medición del contenido de nitratos en el suelo (0-60 cm) al momento de la siembra, lo cual sumado al aportado desde los fertilizantes, debe alcanzar un determinado objetivo de nitrógeno (N).  En el sudeste bonaerense, se ha determinado una dosis optima de 150–X (siendo X la cantidad de N en el suelo hasta los 60 cm a la siembra en kg N/ha), para variedades tradicionales, y de 170-X para una variedad de germoplasma de origen francés (Calviño et al., 2002), umbral que, con ligeros ajustes, es utilizado desde mucho tiempo atrás. En la Región Norte de Bs As, el menor rendimiento potencial fruto de las mayores temperaturas que suelen acompañar el período de llenado ha determinado umbrales inferiores, de entre 135 y 150 kgNha-1, llegando hasta 160 kg en sitios de alto rendimiento, con productividades de 6000 kg ha-1 (Ferraris& Mousegne, 2008; Ferrari et al., 2010; Ferraris et al., 2011)

Sin embargo, el N no es el único elemento relevante para el trigo, y con frecuencia se ha observado un interesante aporte del azufre (S) sobre la productividad del cultivo, tanto de manera directa al trigo como residual sobre soja de segunda siembra. Trabajos efectuados en maíz indican una correlación directa entre la respuesta a N y S, explicada a partir de la relación existente entre la fracción disponible de ambos elementos y la MO del suelo, así como también su comportamiento en la fisiología de las plantas (Ferraris, inédito).

Finalmente,  se puede mencionar al Zinc (Zn) como un elemento de creciente importancia en gramíneas. El Zn participa como activador de numerosas reacciones enzimáticas. Su carencia afecta el crecimiento de las plantas, y es más frecuente en suelos con baja disponibilidad, bajo contenido de materia orgánica y elevada fertilización con fósforo (P) (Ferraris et al., 2010 a.; b; Torri et al., 2010)

El objetivo de esta investigación fue evaluar la respuesta N, S y Zn, y correlacionarla con indicadores de diagnóstico. Hipotetizamos que 1. Los nutrientes mencionados incrementan los rendimientos del trigo en Siembra directa y 2. La respuesta es predecible a partir de indicadores de suelo tradicionales como la fracción disponible a la siembra, o novedosos como la determinación de Nan (Nitrógeno anaeróbico), el cual ha sido señalado como un estimador de la mineralización de la MO.

 

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