Por: Lic. Cecilia Vignau – Lic. en Administración Agropecuaria

Una mamá es esa persona que siempre te va a cuidar, que va a velar por tu seguridad física y mental, aún a costa de su propia vida. Estamos seguros? Una mamá debería ser todo eso, pero a veces no lo es… Basta con googlear la frase “madres que prostituyen a sus hijas” para conseguir una catarata de noticias, de todos los meses, de madres que entregaron a sus hijas menores para que mantuvieran relaciones sexuales con hombres adultos a cambio de dinero.

Una práctica que parece ser habitual pero de la que nadie habla, en la que yo personalmente no había pensado hasta que medio país siguió en vilo la búsqueda de M. Cuando se difundió su foto y su carita estaba en todos los canales de televisión, con la intención que alguna persona la viera por la calle con su captor, nadie imaginó que el hombre que se la llevó 70 kilómetros lejos de su hogar estaba autorizado por la madre. Nadie imaginó su horrible realidad.

No pude ante esta noticia, dejar de preguntarme cuántas otras mamás aprovechan el apetito de pedófilos para obtener una ventaja económica a través de la explotación sexual de sus hijas? En qué regiones del mundo el abuso de niñas menores de edad es una practica habitual y normalizada culturalmente? Estos abusos se cometen en nuestro país? Y cuántos de ellos ocurren en áreas rurales?

En mi columna anterior discutimos sobre trabajo infantil… Es la prostitución una forma de “trabajo”? Por prostitución infantil se entiende el uso de niños en actividades sexuales a cambio de una remuneración o cualquier otro tipo de retribución como regalos, comida, vestimenta o protección. Un informe elaborado por la CEPAL en el año 2016 señala que el 63 % de las adolescentes que viven en áreas rurales trabajan de manera no remunerada, no asisten a la escuela y se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Cuánta explotación sexual habrá escondida en nuestros campos?

Callarse es aceptar

La explotación sexual infantil ocurre cuando una persona o grupo de personas involucra a niños, niñas y adolescentes en actos sexuales para satisfacción propia o de otras personas a cambio de cualquier tipo de beneficio. Existen diversas modalidades de explotación sexual: La primera y más habitual es la prostitución, a través de actos sexuales remunerados o con promesa de remuneración.

Cuando la prostitución ocurre en domicilios particulares -sea éste de la víctima o del explotador- en muchos casos es la propia familia quien actúa como intermediaria.

Otra forma de explotación sexual ocurre a través de la trata. La trata interna generalmente ocurre desde áreas rurales hacia áreas urbanas, turísticas u otras áreas donde se encuentran emprendimientos productivos con población principalmente masculina, como áreas de producción agropecuaria en momentos zafrales, grandes emprendimientos industriales, áreas de construcción, estaciones de camiones, etc. Por último, la explotación sexual puede ocurrir a través de la utilización de niños en espectáculos sexuales o el uso de su imagen en pornografía.

Cifras escalofriantes

Lo cierto es que sea cual fuere la forma en que los niños son explotados sexualmente, las cifras son espeluznantes. UNICEF estima que 150 millones de niñas y 73 millones de niños menores de 18 años se han visto obligados a mantener relaciones sexuales forzosas o han sido víctimas de otras formas de violencia y explotación sexual con contacto físico.

“Según la Organización de Naciones Unidas se estima que la explotación sexual infantil genera de 32 mil millones a 37 mil millones anuales de dólares a nivel mundial. Y en ambas oraciones usamos la frase “se estima” porque a ciencia cierta no se sabe, podrían ser muchísimos más…”

Lic. Cecilia Vignau

Las que juegan

En algunos países, donde la pobreza es estructural, padres muy pobres desesperadamente venden o prostituyen a alguno de sus hijos, generalmente de sexo femenino, para que pueda sobrevivir el resto de la familia. Se considera como una opción para cubrir necesidades básicas insatisfechas y es una practica cultural fuertemente arraigada en algunas regiones de la India. En la comunidad de Bacchara, en una tribu nómade que ocupa principalmente áreas rurales, existe una tradición donde los hombres obligan a sus hijas a prostituirse. Las jóvenes comienzan a ser víctimas de violencia sexuala partir de los 10 o 12 años, y cuando se hacen muy mayores, una hermana menor las reemplaza. Se las conoce con el nombre de khilawadis o “las que juegan”. Sus mejores clientes son los camioneros que recorren la zona y sus tarifas oscilan entre 1,45 y 2,80 dólares por encuentro sexual. La misma asciende a la escandalosa cifra de 72 dólares si la niña es virgen.

La insólita “tradición” que se realiza en esta comunidad ha convertido a sus hombres en proxenetas y a pesar de que en diciembre del 2018, la India aprobó una ley que castiga con pena de muerte el abuso sexual infantil, esta legislación no se conoce ni se aplica en la comunidad de Bacchara.

Cómo se sale de tradiciones tan aberrantes y a la vez tan naturalizadas?

En cuántas otras comunidades alrededor del mundo las niñas son entregadas a explotadores sexuales por su propia familia? Seguramente muchas más de las que conocemos…

Y qué sucede en nuestra comunidades aborígenes?

Por qué una nena de 13 años esta embarazada de un hombre de 40? Al sistema de salud, la edad del cogestante le resulta un dato irrelevante, de esta manera avalan la desigualdad de conocimientos, de poder… La familia lo considera una “costumbre ancestral” una tradición que normaliza el hecho de tener relaciones sexuales con niñas. Como en Bacchara pero en el norte de Argentina, dentro de las comunidades Wichí, las niñas son abusadas y explotadas sexualmente en una situación que se ve exacerbada por la erotización de “la indiecita”. Francamente aberrante.

Pobreza, Prostitución y Pedofilia

Desde 1950 a la actualidad la Argentina atravesó 15 recesiones, incluyendo a la pandemia. Cada una de ellas nos dejó un piso de pobreza superior. El último informe del INDEC dio cuenta de que la pobreza afectó a 57,7% de los niños menores de 14 años en el segundo semestre de 2020. De ese total, 15,7% no tienen cubierta las necesidades mínimas alimentarias para su desarrollo.

Si las mayores tasas de prostitución infantil se dan en países que tienen una pobreza estructural elevada, cuántas niñas quedan vulnerables a ser prostituidas en éste escenario? Cuántas madres se verán tentadas a resolver sus problemas económicos usando a sus hijas como tarjetas de crédito?

El abuso sexual de menores es pedofilia, llamemos a las cosas por su nombre. Quienes facilitan menores para su explotación sexual están avalando una conducta que esta penada no solo por la ley sino por la sociedad en su conjunto. La explotación sexual deja a las niñas con cicatrices psicológicas y a veces físicas, a la vez que reduce sus esperanzas de llevar una vida digna. Ningún país ni ninguna región es inmune, y nadie es inocente.

La lectura me lleva a pensar en mi yo de 12 años… Qué hubiera pasado si mi madre me hubiera obligado a prostituirme para sostener sus vicios o simplemente para ser el sostén de una familia sumida en la extrema pobreza. Las excusas podrían ser variadas, el resultado sería el mismo. Lo pensaron alguna vez? Cuántas de nosotras hubiéramos salido vivas de esa situación? Creo que lo peor es el sentimiento que me queda después de imaginarlo, el de estar agradecida de no haber corrido esa suerte. Sentirse agradecida de no haber vivido algo que ninguna de nosotras debería vivir.

SUSCRIBITE!

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de HORIZONTE A.

Su suscripción fue exitosa!